Las consignas, denuncias públicas y los llamados “tendederos” colocados por activistas durante la marcha sirvieron para detectar a las instituciones más señaladas.
No se observaba presencia suficiente de policías municipales ni personal encargado de mantener el orden, lo que permitió que la violencia escalara sin freno.
La diputada sostuvo que el problema central radica en la falta de reconocimiento de los hechos y en la tendencia a reducir la gravedad de las situaciones de violencia, lo que impide atender de fondo la problemática.
El caso ha cobrado relevancia en redes sociales por transparencia, rendición de cuentas y cero tolerancia a la violencia, especialmente cuando los señalados mantienen vínculos directos con obras financiadas con dinero público.