Señaló que en Tlaxcala existen diversos casos documentados donde regidoras y síndicas enfrentan prácticas como obstrucción de funciones, hostigamiento, amenazas.
Las consignas, denuncias públicas y los llamados “tendederos” colocados por activistas durante la marcha sirvieron para detectar a las instituciones más señaladas.
No se observaba presencia suficiente de policías municipales ni personal encargado de mantener el orden, lo que permitió que la violencia escalara sin freno.