• Tlaxcala
  • Cristian Mastranzo Garrido
La intervención judicial no solo busca proteger a la víctima, sino también sentar un precedente frente al uso de plataformas públicas para presionar.

Una serie de resoluciones judiciales y documentos legales revelan un contraste incómodo entre la imagen pública de Juan Judas Tadeo Vázquez —quien se promovía como “feminista” durante su pasada participación en la marcha del 8M y las acusaciones en su contra por presunta violencia y omisión de responsabilidades familiares. El caso, que comenzó a tomar fuerza tras su aparición en la marcha del Día Internacional de la Mujer, hoy escala a un terreno legal donde ya existen medidas cautelares dictadas por un juez.

De acuerdo con información difundida por el despacho Moreno y Asociados, un Juez de Control Penal determinó imponer restricciones directas contra Tadeo Vázquez y su abogado, Carlos David Robles Figueroa. Entre las medidas destaca la prohibición de acercarse a Denisse Martínez —su expareja—, así como la restricción expresa de realizar publicaciones en redes sociales, particularmente en Facebook, relacionadas con ella o con el conflicto legal.

 En el expediente, según fuentes consultadas, se advierte un patrón de exposición pública del caso que habría derivado en afectaciones hacia la víctima y su entorno familiar, incluido un menor. Este elemento fue clave para que la autoridad judicial considerara necesario limitar la comunicación pública de los involucrados, en un intento por frenar posibles actos de violencia digital o mediática.

El caso cobró notoriedad cuando el propio Juan Judas Tadeo utilizó el espacio de la movilización del 8M para presentarse como víctima, lo que detonó una reacción adversa en redes sociales y colectivos feministas. La narrativa, sin embargo, comenzó a desmoronarse conforme salieron a la luz señalamientos sobre incumplimiento de obligaciones y conductas contradictorias con el discurso que defendía públicamente.

El incumplimiento de estas medidas cautelares podría derivar en sanciones inmediatas, como arresto administrativo de hasta 72 horas, además de la apertura de nuevas carpetas de investigación por los delitos que correspondan.

Mientras tanto, el caso de Denisse Martínez se posiciona como un ejemplo de cómo los conflictos legales por violencia y responsabilidad familiar están dejando de resolverse en silencio. La intervención judicial no solo busca proteger a la víctima, sino también sentar un precedente frente al uso de plataformas públicas para presionar, desacreditar o revictimizar, incluso cuando quien lo hace intenta escudarse en causas sociales.

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