Cambrón afirmó que el "tortuguismo" y la lentitud institucional del organismo electoral impidieron que hubiera una resolución cuando el caso aún tenía efectos legales.
La dirigencia perredista aseguró que no puede condenarse el uso de recursos sólo cuando provienen de adversarios y exigió congruencia en el discurso público.
Las críticas se concentraron especialmente contra Luis Antonio Ramírez Hernández, a quien acusaron de mantenerse alejado de la realidad que viven los tlaxcaltecas.
La dirigencia lanzó críticas hacia actores políticos como Silvano Garay del PT y Jaime Piñón del PVEM, a quienes advirtió que podrían ser desplazados cuando dejen de ser útiles políticamente a Morena.