El incendio dejó cuantiosos daños materiales, principalmente en cartón y plástico utilizado para proteger azulejos y otros productos almacenados en el sitio.
Incendios recurrentes, malos olores y la constante emisión de gases tóxicos han convertido al relleno sanitario en un foco rojo para las comunidades cercanas.
Las llamas y la densa columna de humo encendieron las alertas entre la población, provocando que varias personas se alejaran rápidamente del sitio ante el temor de una posible explosión.