Esta medición se trata de una estrategia para ir construyendo legitimidad en torno a ciertos perfiles antes de que lleguen las definiciones formales, utilizando los números como herramienta de presión y posicionamiento político.
Del lado opositor, los números reflejan un escenario cuesta arriba. Figuras del PRI y PAN aparecen con niveles de preferencia considerablemente menores.