A la manifestación también se sumaron alumnos de la UTT, quienes reclamaron mejores condiciones en las aulas, infraestructura digna y la profesionalización del cuerpo docente.
Cada institución podrá discutir si restringe o prohíbe el uso de teléfonos celulares dentro de las aulas, tema que será decidido por las propias comunidades escolares.
Comerciantes vinculados a cafeterías y papelerías escolares acusaron presuntas cuotas excesivas y cobros indebidos para poder operar dentro de los planteles.
Para estudiantes y padres de familia, el proyecto que fue vendido como símbolo de modernidad educativa terminó convertido en un ejemplo de improvisación, retrasos y promesas incumplidas.