Depósitos realizados por estudiantes no se reflejarían oportunamente en el sistema institucional, generando bloqueos en distintos trámites administrativos.
En redes y grupos de padres circula una frase que resume el malestar: “La escuela no es feudo de nadie; es donde se forman nuestros hijos”, exigiendo que los conflictos internos no se traduzcan en perjuicio para los menores.