Explicaron que anteriormente se encontraban instalados en La Ribereña, junto al río Zahuapan, pero desde enero las autoridades municipales los trasladaron a la orilla de la carretera, donde las ventas se han visto gravemente afectadas.
Los ciudadanos señalan que la delincuencia sigue desbordándose, ya que, a cualquier hora del día, se perciben delitos que afectan la tranquilidad de las familias.