• Gobierno
  • Adolfo Tenahua Ramos
La actitud del vocero es una violación directa al derecho de la libertad de expresión que podría tener consecuencias legales y administrativas.

Lo volvió a hacer. El coordinador de Comunicación Social del Gobierno del Estado, Antonio Martínez Velázquez, nuevamente mostró su falta de educación ejercida desde casa dónde no aprendió a comportarse y conducirse con respeto, luego de su actitud durante una entrevista encabezada por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros donde el funcionario ha convertido la relación con la prensa en un constante escenario de confrontación.

A través de un vídeo difundido en redes sociales muestran al vocero realizando gestos de desaprobación, movimientos con la mano para frenar un cuestionamiento y visibles expresiones de molestia mientras un reportero ejercía su derecho a preguntar.

 El funcionario mostró su intolerancia a la prensa, tal como lo ha mostrado desde que llegó ese cargo,  hacia los cuestionamientos mostrando una actitud impropia de quien tiene la responsabilidad de garantizar el acceso a la información pública.

Para periodistas que han dado cobertura a las actividades del gobierno estatal, el incidente no representa un hecho aislado, ya  que, desde hace tiempo, el funcionario mantiene una relación ríspida con los medios críticos, donde —afirman— son frecuentes las descalificaciones al trabajo periodístico, los intentos por controlar el desarrollo de las entrevistas y las expresiones de incomodidad cuando las preguntas se apartan del discurso oficial.

Incluso, recuerdan que en los denominados "Diálogos Circulares" ha protagonizado diversos desencuentros con representantes de medios de comunicación al responder con tono confrontativo a cuestionamientos incómodos, situación que ha provocado reiterados señalamientos por parte del gremio sobre la manera en que se conduce frente a la prensa.

Mientras que  la comunicación institucional ha transitado de ser un puente entre gobierno y sociedad a convertirse, según comunicadores, en un espacio donde con frecuencia se pretende desacreditar cuestionamientos, minimizar el trabajo de los reporteros y descalificar las publicaciones que resultan incómodas para la administración estatal.

La difusión del video generó  reacciones de ciudadanos que reprobaron la conducta del funcionario al considerar que ningún servidor público debe recurrir a gestos de desaprobación o intentar inhibir preguntas durante un acto público, mucho menos cuando se trata del responsable de la comunicación gubernamental.

 La actitud del vocero es una violación directa al derecho de la libertad de expresión que podría tener consecuencias legales y administrativas. El funcionario se ha convertido en un verdugo donde todo lo que el dice es verídico mientras que lo que dice la prensa es mentira, no cómprate las críticas y siempre intenta minimizar la actuación de la prensa con gesticulaciones o incluso regaños hechos en público lo que también pone de manifiesto su poca educación adquirida en casa y en las universidades y colegios de nombre y dónde estudió porque eso sí es un junior que nunca se ha ensuciado los pies en el reporteo y mucho menos sabe lo que es la talacha diaria.

Tags: