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La intervención de un amplio dispositivo de seguridad en Nanacamilpa encendió la indignación entre productores del campo, luego de que el gobierno estatal respondiera con fuerza al bloqueo que campesinos mantenían en la carretera libre hacia Calpulalpan y en el Arco Norte.
El despliegue incluyó decenas de elementos antimotines, patrullas y grúas que avanzaron directamente contra los manifestantes. Testigos relataron que la operación se ejecutó como un desalojo, donde los productores fueron retirados entre empujones, mientras sus tractores y camiones eran enganchados y removidos del lugar.
Campesinos acusaron que la administración estatal optó por una estrategia represiva y violenta, al ordenar el uso de gas lacrimógeno para dispersar a quienes solo exigían condiciones más justas para su trabajo. La acción, señalaron, dejó afectaciones físicas en varios de los presentes.
El operativo ocurrió tras el rompimiento del diálogo entre autoridades y representantes del sector agrícola, quienes demandaban un precio más justo para el maíz —cercano a los 7 mil 200 pesos por tonelada— y mejores condiciones para comercializar sus cosechas de cebada.
La protesta formaba parte de una movilización más amplia del sector, que ya había provocado complicaciones viales en la región. Sin embargo, la irrupción de las fuerzas de seguridad elevó el conflicto a un nivel mayor, dejando imágenes de confrontación, tensión y un profundo malestar entre cientos de productores.
El despliegue de fuerza no solo disolvió el bloqueo, sino que también reavivó las críticas hacia la respuesta autoritaria ante demandas sociales donde el campo insiste en ser escuchado.

