• Nacional
La Habitación del pánico / Columna
Pues parece que el agua le está llegando al cuello al ciudadano Presidente de México, Enrique Peña Nieto, los bochornosos acontecimientos de inseguridad y corrupción que caracterizan a su administración lo tienen al borde del colapso, y no se vislumbra en el horizonte cercano signos de que la situación reinante en la nación pueda cambiar por obra y gracia del espíritu santo (léase una visita del jefe de estado del Vaticano, que lo ayude a desviar la atención de su desastre de gobierno).

Y es que un destacado grupo de líderes sociales, entre los que se encuentran el actor Daniel Giménez Cacho, los senadores Javier Corral, Manuel Bartlett y Layda Sansores; el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra y Agustín Guerrero Castillo, convocaron hace unos días a participar en un referéndum para pedir la revocación de mandato del Presidente de la República, en lo que podríamos denominar “la otra campaña” con miras al 7 de junio próximo,

A través de la que ellos llaman la campaña de “Ciudadanos por la Revocación del Mandato”, los convocantes solicitan a los electores exigir  la separación de Peña Nieto durante la jornada electoral de junio que renovará la Cámara de Diputados, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, así como alcaldías y algunas gubernaturas en entidades federativas.

Este grupo de mexicanos explicaron que la intención de este referéndum, es que el Instituto Nacional Electoral contabilice las peticiones que los ciudadanos mismos dejemos junto a las boletas electorales en las urnas de las votaciones próximas, como un incidente electoral, y para ellos han puesto a disposición de todos un sitio web “Que se vaya”, dónde se pueden imprimir los formatos y las indicaciones para solicitar la revocación de mandato de EPN.

#QueSeVaya Peña: Revocación de Mandato [Instructivo]: https://youtu.be/-fgJoFMuJPc

Los principales argumentos de los convocantes a tan singular movimiento del pueblo, para pedir la salida de Enrique Peña Nieto, se basan en que el gobierno priista se caracteriza por “la corrupción, la fractura política y la incompetencia”.

Hace falta espacio a cualquier colaboración periodística, para enumerar uno a uno los hechos que el país entero conoce del penoso proceder del ejecutivo federal, de los cómplices que le acompañan en su partido político y sus “aliados” en otros institutos.

Lo de Ayotzinapa y la desaparición forzada de 43 normalistas y que periodistas de gran valor han evidenciado pormenorizadamente actos de gobierno plagados de corrupción, han hecho posible que se detonen las alarmas en el pueblo; ahora podemos percatarnos de lo que la cúpula del poder nos tenía oculto, en sus más miserables ratoneras, obliga a los mexicanos a tomar medidas drásticas para terminar con esta pesadilla.

Tlatlaya en el Estado de México y ahora Apatzingán en Michoacán, nos hablan de las masacres de ciudadanos ordenadas por los altos mandos del ejército y de la policía federal, respectivamente; los casos documentados de corrupción del Presidente y su Casa Blanca, de sus Secretarios de Hacienda y de Gobernación  y sus “casitas” en Malinanlco y las Lomas; de contratos de obras para empresas (Higa, entre otras) vinculadas a intereses particulares de servidores públicos; y las asquerosas prácticas de “trata de  blancas” y uso indebido de recursos públicos por parte del ex presidente del PRI en el D.F. Cuauhtémoc Gutiérrez, son algunos de los indignantes abusos del poder de este gobierno.

Además, como nunca se había visto, según reportó Proceso en febrero pasado, tan solo “en los dos primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto, han desaparecido más mexicanos en el país: 13 cada día, uno cada hora con 52 minutos, y 40 por ciento de ellos son jóvenes de entre 15 y 29 años”. Habría que sumar a tan impactante cifras, los 57 mil 899 homicidios dolosos y culposos ocurridos durante los primeros 20 meses de Peña Nieto, más los que se han acumulado en estos últimos meses,

También habría que agregar los casi 60 millones de pobres que hay en el país, y los 13 en pobreza extrema, que no ha podido disminuir el gobierno y sí incrementarlos; el fracaso de las llamadas “reformas “estructurales” que no han generado los “beneficios” para el pueblo que prometió el Presidente, lo que ha redundado en la peor calificación de desaprobación que ha recibido un mandatario (5 puntos de 10, con tan solo el 39 por ciento de los consultados que dicen que sí está haciendo su trabajo); y que el 78 por ciento de la población no le confiaría las llaves de su casa al Presidente de México.

Esta convocatoria es un hecho histórico: “Que se Vaya: La campaña que pide votar por destituir a Peña Nieto de la Presidencia”; esto no termina hasta que se acaba, y en Tlaxcala sería muy bueno que el Señor Zarur pusiera sus barbas a remojar.