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Temerosos y nerviosos los jilgueros de Tlaxcala, callan la verdad del real y lastimoso significado del despido de Carmen Aristegui de MVS Noticias, orquestado y planeado desde la cúpula del poder, que no tiene la menor intención de soportar críticas y sí hacer uso de sus peores prácticas para silenciar a quién se atreva a cuestionarlo.
Estos nuevos fariseos disfrazados de comunicadores locales, a los cuales ya identificamos en la primera colaboración, siguen en su posición de confort alabando y humillándose ante quién los sostiene y mantiene como sus “tiradores”, para legitimar un gobierno estatal, como el nacional, venido a menos desde el primer día de su gestión. Son los habitantes del “cuarto de las guarras”, los mismos que callaron cuando nuestro director Martín Ruíz fue detenido por la PGJ, por ejercer plenamente su libertad de expresión.
Aquí cabe perfectamente la cita del periodista Jorge Ramos: "Lógica mexicana: Aristegui y su equipo descubren conflicto de interés en compra de casa de esposa de @EPN ¿A quién corren? A Aristegui".
Qué denigrante manera de vivir de estos nuevo fariseos, solo les importa el servilismo, porque sí sus patrones claudican, ellos dejan de cobrar, aunque ya lo hemos visto tienen el suficiente cinismo, como los chapulines políticos, de cambiar de bando cuando así conviene a sus pobres intereses. Afortunadamente, todavía existen periodistas locales, que desde sus medios, conservan la dignidad y el orgullo de ser independientes.
Así como los jilgueros de Tlaxcala, así son gran parte de los nacionales que Usted y todos conocemos, que sin el más mínimo sentido de solidaridad con Aristegui, han ofrecido sus plumas y sus teclados al servicio del mejor postor, olvidándose de la responsabilidad que tienen de decir la verdad y de informar con el derecho que nos da la libertad de expresión.
La batalla que está librando Carmen Aristegui, es una batalla por la libertad de expresar, por el derecho que tenemos a saber, por el derecho a la información. Una lucha que nos recuerda a Granados Chapa, Vicente Leñero y Julio Scherer, y aquel vil pasaje del 8 de julio de 1976, cuando harto de las valientes críticas al gobierno que publicaba constantemente el periódico Excélsior, el priista presidente de la república, Luis Echeverría, maquinó un plan para apoderarse del periódico.
El periodista Regino Díaz Redondo, fue la mano que utilizó Echeverría, para organizar una rebelión interna con tintes de traición en el periódico, y la destitución de su entonces director Julio Scherer.
Cómo olvidar las palabras de Vicente Leñero en su libro Los Periodistas, al referirse a los siniestros hechos de Excélsior: “Se les ofrecía como premio el poder; se les exigía un precio: la traición. Para los ambiciosos, para los resentidos, para los mediocres, no era un precio excesivo; la operación no era un cohecho más, otro embute… que valía aceptar clausurando el último temblor de la consciencia”.
Pues parece que nada ha cambiado, los nuevos "lineamientos" para los programas noticiosos que Joaquín Vargas, dueño de MVS, quiso imponer a Aristegui como condición para continuar con su espacio periodístico, recuerdan a los medios de las épocas de las dictaduras latinoamericanas, recuerdan al priismo del garrote y los granaderos de Díaz Ordaz; de esta forma es imposible ejercer un periodismo libre.
Vargas, es la mano que los poderes fáticos utilizan para acabar con la libertad de expresión de Carmen y su equipo de reporteros.
A Carmen Aristegui la corrieron de MVS por no avisar de una alianza periodística con el nuevo portal de mexicoleaks.com, pero solo fue el pretexto para atender la exigencia de los Pinos de deshacerse de ella, ya no soportan que desnude sus corruptelas e incapacidades como gobernantes, quisieran que los asuntos de la Casa Blanca, de la trata de personas del ex presidente del PRI del D.F. Cuauhtémoc Gutiérrez, de la “casita” del Secretario de Hacienda Luis Videgaray, de las ejecuciones de Tlatlaya, y las desapariciones forzadas de Ayotzinapan, entre otras, fueran ocultadas de la opinión pública.
No es la primera vez que se va Aristegui de MVS; la mañana del 7 de febrero de 2011, nos amanecimos con la infamia de que Carmen ya no estaba al aire porque según la empresa transgredió su código de ética. Aristegui, había cuestionado en una de sus emisiones “¿Tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la República Felipe Calderón?”. La respuesta intolerante y la orden de la presidencia: la periodista tiene que irse.
Lo que estamos viviendo es el ejercicio del poder absoluto, sin limitaciones, es una medida autoritaria del gobierno federal que violenta y transgrede las garantías constitucionales de libertad de expresión y libertad de prensa, ante el silencio macabro de legisladores en el Congreso de la Unión, medios nacionales y locales afines.
Quisiéramos pensar que no todo está perdido, después del golpe mortal a Excélsior, Julio Scherer fundó la revista Proceso; Carmen Aristegui ya tiene en mente el siguiente paso.
