A tres años del relevo gubernamental, todo parece indicar que las otrora poderosas organizaciones no gubernamentales se encuentran en pleno proceso de extinción, funcionarios como en la Sefoa se sirven de los recursos.
Desde tiempos en que gobernó Beatriz Paredes, como nunca antes las Organizaciones No Gubernamentales se pusieron de moda, al principio sus dirigentes se auto definían como luchadores sociales.
En Tlaxcala, particularmente destacaron los líderes campesinos, obreros y muy escasos de otro tipo, en aquel entonces destacaba doña Natalia Teniza en la zona sur del estado, acompañada de Rosalía Peredo Aguilar.
La lucha prevalecía por el reparto de tierras, la toma de tierras llegaba a su fin, los ejidatarios se multiplicaron y a ello obedece que los líderes campesinos se multiplicaran, para realizar labor con el gobierno.
De esta forma llegaban los recursos, se apagaban los fuegos de la inconformidad y ambas partes se hicieron codependientes, para el fertilizante, la semilla y hasta la comercialización.
Otro ejemplo en Tlaxcala fueron los ferrocarrileros, gremio poderoso en lo político que encumbro a diputados, senadores y presidentes municipales, pero con la privatización de ferrocarriles, le quitó el poder.
Luego aparecieron los líderes sindicales, las centrales obreras copiaron modelos de sindicalismo, también para obtener privilegios y cargos de elección popular, recordamos a Lino Santacruz Morales y Alberto Juárez Blancas.
Uno al frente de la FROC-CROC y el otro en la CTM y los de la CROM no cantaban mal las rancheras, ahora la pérdida de empleos y la falta de centros de trabajo, casi hacen desaparecer a los líderes sindicales obreros.
En ese inter surge y cobra fuerza el magisterio, particularmente el Movimiento de Bases Magisteriales en tiempo de Manuel Campos y Álvarez Lima, pero ya el magisterio se perfilaba como un gigante laboral y sindical.
Casi al mismo tiempo otros luchadores sociales fueron apareciendo, cuando estuvo de moda el EZLN, Luz Rivera y sus compañeros trajeron al sub Marcos.
Lo cierto es que a partir de ese momento, cuando gobierna Sánchez Anaya las organizaciones sociales se multiplican, para el reparto de despensas y el número llegó a ser impresionante.
Luego vino Héctor Ortiz, quien fue más mesurado, pero toleró a los luchadores sociales, incluso creo las recordadas brigadas azules, integradas en su mayoría por mujeres.
Esta situación provoca que los derechos humanos llamen la atención, la realidad es que era dinero fácil y rápido, sin mucho trabajo y solo bastaba con juntar unas firmas, conseguirse una oficina y a cobrar.
Por eso a quien vivimos en Tlaxcala, no es sorpresa que las organizaciones, al serles cortado el recurso pongan el grito en el cielo, se trata de sobrevivir, algunos de ellos se quejan que llevan más de dos años sin recibir sus apoyos.
De nada les ha valido manifestarse y denunciar que no reciben recursos, pero lo cierto es que el camino ha sido equivocado, porque primero deberían demostrar su efectividad.
La gota que derramó el vaso fueron los reclamos, de las organizaciones impulsoras de la iniciativa popular contra la trata de personas.
Dijeron que, “no solo somos el Estado con mayor trata de personas sino que hemos avanzado, hay gente que ya está sentenciada y en proceso de sentencia, hay gente que hemos detenido y que no solo hemos entregado sino que ya hasta los trasladaron a los Estados Unidos y allá ya fueron juzgados”.
Mariano González les respondió, en ese acto de entrega de patrullas que “lo primero que hice en enero del año pasado fue reconocer el problema, pero no financiare a ninguna ONG, para hacer marchas y plantones”.
Eso provocó la molestia de seguidores y representantes de las asociaciones civiles Fray Julián Garcés, Colectivo Mujer y Utopía, Casa de Promoción Social Presentación AC, entre otras, quienes decidieron renunciar al Consejo Estatal Contra la Trata de Personas.
Esta es una muestra de que realmente etas organizaciones han perdido su fuerza, sobre todo porque los tlaxcaltecas ya se dieron cuenta que algunos luchadores sociales solo medran con la necesidad de la gente.
Los engañan y en la mayoría de los casos, no en todos, los dirigentes y sus incondicionales son quienes sacan beneficios, como permisos para el transporte, viviendas y hasta hace tres años rentas.
Se ha dicho reiteradamente que en este gobierno se acabaron los intermediarios, que los apoyos llegarán directamente a quien verdaderamente los necesita, sin embargo ahora los beneficiarios no son las organizaciones, ni los líderes, son los funcionarios, como se sospecha ocurre en la Sefoa.
Pero ya encontrarán la forma, porque son astutos para agenciarse los recursos, ahora posiblemente bajo las siglas de algún partido político, porque curiosamente las movilizaciones han decrecido… A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES.
