A tres años de distancia todo parecía ser diferente, se recuerda ese inicio de campaña del tricolor, Mariano González se reunió con militantes y simpatizantes, allá en un estacionamiento de la capital.
Eran tiempos de buscar el voto, para lograr esos 240 mil que se presumen, sin precedentes, según sus cuentas, era el inicio de la campaña, todo mundo se tomaba la foto.
Vino la convivencia, los líderes obreros, magisteriales y campesinos se hicieron presentes, eran al menos dos mil gentes, carnitas, arroz, tortillas y refrescos para todos, lo duro era repartir la comida.
Todo era esperanza, sonrisas y felicidad en torno al candidato, por cierto en varias ocasiones, como por ejemplo en el viaje de Benito Juárez a la carretera que conduce a Ixtacuixtla, en el autobús surgieron varios comentarios del abanderado.
El decía “yo trabajo de candidato, ya aprendí a que no debo querer estar en todo, temprano desayuno y ni siquiera sé a dónde me van a llevar, en el camino se van ajustando las cosas, hasta llegar la noche a descansar”.
Y así siguió hasta que acabó la campaña y vino el triunfo, esa celebración a bordo de una máquina de Ferrosur frente a las instalaciones del IET fue emblemática, daba idea de que el tren sexenal estaba en movimiento.
Circularía en una vía franca, abierta y con todas las ventajas para avanzar, rumbo a ese horizonte esplendoroso que desde hace años nos han prometido los políticos, hasta en el llamado “Himno a Tlaxcala” se le menciona.
Todo parecía ir sobre ruedas, pero a tres años de distancia vemos que algunas cosas han cambiado radicalmente, es indudable que un pequeño grupo de aduladores, súper asesores y gurús llevan al mandatario donde quieren.
Ellos y soto ellos son los responsables del divorcio entre gobernante y sociedad, este alejamiento fue más que evidente en el II Informe Ciudadano, al que solo pudieron acceder los que se sienten dioses del Olimpo.
Le aconsejaron que no se juntara con la chusma, porque se corría el riesgo de que sus enemigos le mandaran desestabilizadores profesionales, que se manifestaran y que hicieran un escándalo ante tantos gobernadores trajeaditos.
¡Qué horror!
Que diría el “jefe Diego”, la esposa del gober de Puebla, la imagen a nivel nacional importa más que el que se dice “coordinador de los esfuerzos de todos los tlaxcaltecas” les rindiera a sus coordinados un informe de lo que ha hecho en tres años.
Qué lejos quedó ese personaje sonriente, amable, atento que abrazaba a los viejitos, cargaba a los niños, que saludaba con un beso en la mejilla a las mujeres, le recomendaron los fariseos que no se presentara ante la chusma.
Por eso se controlaron las invitaciones, se pusieron cientos de policías y se informó a pura gente bonita, aplaudidora a cada pausa o en cada ocurrencia, hasta sonreían divertidos.
Pero los efectos el informe no dieron los resultados que se esperaban, por más pendones que se colocaron en las calles, como si fuera otra campaña, la gente no se detiene a observarlos, ahí están pero nadie los toma en cuenta.
Se ha estado aplicando una política de comunicación mediocre, por decir lo menos, dados los resultados de incomunicación que a tres años de distancia son más que evidentes, solo los ciegos no quieren ver.
O lo que es lo mismo, el multicitado informe ciudadano no llegó a los ciudadanos, eso fue un reto para los asesores de imagen y más para los “comunicadores” de altos vuelos que vieron pasar el tiempo sin que surtiera efecto el mensaje.
Qué tiempos de Don Emilio, cuando no se daban a conocer cifras y cifras para ver que hay resultados que nadie puede ver, Emilio Sánchez Piedras tenía el don de la palabra, del mensaje político claro, que llegaba a la gente y que los resultados estaban a la vista.
Pero para eso están los chicos de la prensa, aunque olvidaron que en Tlaxcala y gracias a su labor, los medios impresos son una especie en peligro de extinción, ya no forman opinión entre los tlaxcaltecas, que prefieren otras opciones menos malas.
La verdad es que ya se imprimen pocos ejemplares, de esos no se venden ni la mitad, salvo que traigan una noticia que escurra sangre, como se ha puesto de moda en algunos medios locales.
Ya no hay capacidad para formar opinión, porque quienes se dedican al periodismo han sido señalados por sus actos, porque la corrupción somos todos ustedes.
Sin embargo hay que aprovechar el dinero de los convenios y ahí va el otrora candidato, ahora gobernador a las entrevistas en cada medio impreso, con la misma cantaleta, las mismas quejas y re artos números y cifras.
Pero el mensaje sigue sin llegar al receptor, pero para eso están los medios electrónicos, radio y televisión al servicio del Estado, todos esos medios son como hermanitos chicos de los impresos.
Algo es algo, se vinieron las entrevistas nocturnas en una televisión estatal que a esas horas tiene muy poco impacto entre los televidentes, el mismo mensaje, las mismas posturas braveras, las mismas cifras y su misma verdad.
Nada, el mensaje sigue sin llegar al receptor, viene la gran idea de meter a la fuerza la imagen, sin duda en los próximos días van a comenzar a aparecer enormes y costosísimos espectaculares, con las mejores imágenes de las obras.
¡Señor, hay que remachar en radio!, fue la conclusión a que llegaron para el cierre de este circo, fue patética esa transmisión que hicieron desde la casa de gobierno, comenzó con las mañanitas, pero no era el santo del gobernador.
Nada de eso, se trataba de celebrar las bodas de plata de un ahora lector de noticias y critico de todo y nada, la verdad fue de pena ajena la forma en que metieron la entrevista, otra vez la misma cantaleta, que no sean necios los que critican, que todo esta bien.
Todo parece indicar que esta situación no se va a detener, ya este fin de semana esa bien montada caravana de aduladores y lambiscones se fueron a la radio oficial de Calpulalpan, con los mismos resultados.
Pobrecitos, hasta nos dan ternura, solo por eso les vamos a pasar un tip, si de verdad quieren que los resultados de tres años de gobierno brillen y se conozcan es mejor que se vayan a las radiodifusoras de San Martín Texmelucan o de Puebla.
Lo único malo es que van a venir las comparaciones con lo que se ha logrado en Puebla, pero vale la pena ya que de esta forma los tlaxcaltecas podemos comparar y convencernos de la clase de gente que nos gobierna… MÁS VALE TARDE QUE NUNCA.
