• Pedro Morales
“El final se acerca ya… lo esperaré serenamente”, predice Mariano González

“La Universidad Autónoma de Tlaxcala es la caja de resonancia de la ciudadanía tlaxcalteca” fue la frase del ex rector Serafín Ortiz, al comentar sobre la participación de los universitarios en la vida social y acontecimientos preocupantes en Tlaxcala.

Esta frase cobra relevancia porque en los últimos días se ha soltado el rumor, con fundamento o sin él, de que la autonomía universitaria se encuentra amenazada.

De entrada salió al paso Mariano González, lo negó todo, pero ese viejo cuento de que “no pero si”, ya nos lo sabemos, es como cuando prometen que no va a subir la gasolina y llevamos casi un año de aumentos mensuales.

“El final se acerca ya, lo esperaré serenamente”, dijo Zarur, al referirse al rumor que de tanto repetirse por sus creadores, a veces se les convierte en amarga realidad.

Como sea, las señales en Tlaxcala son preocupantes, si se toma en cuenta por ejemplo la presencia de cientos de granaderos para resguardar el palacio legislativo, tan solo para aprobar la nueva ley de pensiones.

Esa es una muestra de que con la fuerza bruta del Estado, todo es posible, hasta lo imposible se convierte en realidad, ahora sí que a fuerza de huevazos o sea en este Estado ha huevo se hacen las cosas.

Esta caja de resonancia ya se encuentra llena, desde hace tres años, por ejemplo con el retiro de los apoyos a los adultos mayores, da pena ver a los viejitos caminar y trasladarse para cobrar su dinero.

Antes se los llevaban a sus comunidades, incluso había tarjetas para que no se molestaran en ir a cobrar, eso irrita a las familias, no se vale quitar el apoyo a quien más lo necesita.

Correr a los policías por tratar de mejorar sus cuestiones laborales no abona mucho a la confianza, tratar como han tratado a los jubilados y pensionados, es una situación que no pasa desapercibida.

 La reducción de las plazas laborales en las dependencias, la fusión de otras ha causado el desempleo, y si a esto se le suma el cierre de empresas como Sandak o Nestlé y maquiladoras, tenemos un brutal desempleo.

Esto nos recuerda el caso de un padre de familia en Tlaxco que cada día cuida  a su burro y a su vaca, todos los días, pero nadie le paga un sueldo, no sabe ni como mantiene a sus seis hijos.

Nos dicen que ahí están los registros oficiales, que el empleo ha crecido, pero no se toma en cuenta a los miles de tlaxcaltecas que se reúnen en las esquinas de los pueblos, adultos y jóvenes ya no saben qué hacer, el sueño americano ya no es la solución.

Nada se dice de los moto taxistas, quienes también ya sintieron la fuerza bruta del Estado, los problemas en los municipios, como en San Miguel del Milagro dejan graves lesiones en el sentimiento de la gente.

Bajo el pretexto de alejar el chantaje las organizaciones civiles no reciben apoyos, menos se toma en cuenta a los líderes de obreros y campesinos, porque no van  a recibir apoyo para luego criticar.

Total que ya desde hace tres años galopa en Tlaxcala el jinete de la ingobernabilidad, nunca antes se tuvieron tantos problemas, durante y después de los procesos electorales.

No es justo que nuestro pueblo, las familias acusen los golpes de la carestía, mientras ahora mismo presidentes de comunidad, alcaldes y diputadas y diputados locales ya se van con las bolsas llenas de dinero, residencias nuevas y camionetas de lujo.

Ahora mismo la clase política que nos gobierna a cada minuto, hora y día sus cuentas bancarias se incrementa, ellos vinieron a servirse de Tlaxcala, sobre todo los de fuera, no vinieron por lana, se están llevando la borrega.

No nos informan sobre esas constantes giras informativas, el costo de los traslados de las modernas y hasta blindadas camionetas, las horas del vuelo de los helicópteros, todo nos cuesta a los tlaxcaltecas.

Mientras de la UAT ya han salido tres generaciones de profesionistas de las diferentes facultades, solo para enfrentar una brutal inseguridad, la realidad es que no hay empleo.

Los mejores cargos ya están ocupados por el amigo, compadre o conocido del político en turno, por eso no nos debe extrañar que los universitarios han comenzado a movilizarse.

Los tienen estratégicamente separados, la facultad de medicina por un lado, por otro la de veterinaria, pero el día en que se junten van a ser fuertes, si logran sumar voluntades no solamente habrá campamentos que defiendan su autonomía.

Cuánta razón tiene Mariano González al decir que “el final se acerca ya, y que lo esperará serenamente”. De todas formas nada es para siempre, no hay trienio ni sexenio que dure más de cien años… SOLO ES CUESTIÓN DE TIEMPO.