A prácticamente tres años de administración del presente gobierno estatal, seguimos en números rojos en combate a la pobreza en la entidad, esto según reportes recientes publicados por parte del Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social (CONEVAL).
En este contexto, uno de los grandes problemas pendientes por resolver con el pueblo mexicano, tanto por parte del gobierno federal como por los gobiernos de los estados, ha sido la incapacidad que han tenido en mayor o menor grado para disminuir la pobreza.
Lamentablemente a la fecha en el país, los resultados no son nada alentadores: los bajos ingresos, la carencia de seguridad social, la caída de las remesas y la ineficiente y en muchos casos, abusiva administración de los recursos por parte de los gobiernos; han provocado en los últimos dos años un incremento en los niveles de pobreza en México en el que mujeres, indígenas, niños, discapacitados y habitantes de las zonas rurales continúan siendo los sectores más perjudicados.
De acurdo con el CONEVAL en sus últimos reportes, 500 mil mexicanos se sumaron a las filas de la pobreza, al pasar de 52.8 millones a 53.3 millones de personas.
En este sentido, el informe denominado “La Medición de la Pobreza en México” publicada en el presente año, establece que en nuestro país hay además 40.7 millones de personas en estado de vulnerabilidad que podrían caer en esta situación, lo que representa un incremento de 1.9 millones de personas con respecto al año 2010.
Así mismo, la pobreza en general aumentó en 25 de las entidades del país, lo cual es un dato preocupante, ya que esto indica un claro retroceso en el tema del combate a la pobreza, donde los gobiernos federal y estatales, se han visto incapaces de revertir estas cifras y han sido rebasados por este problema en el que la política social, la generación de empleos, la economía y la productividad han sido insuficientes.
Pero ante este grave problema destaca la pasividad tanto del gobierno federal y en el caso de nuestra entidad, la del gobierno estatal, para dar un combate real a esta situación.
Al respecto, traté de hacer una evaluación sobre lo realizado este primer año por el gobierno federal en cuanto a combate a la pobreza, pero con todo respeto, no encontré al menos algo significativo que evaluar, por ejemplo, los supuestos cambios en el programa “Oportunidades” de la Sedesol que realiza el gobierno de Enrique Peña Nieto no acaban de quedar claros ni se ha manifestado mejoría en el mismo.
Tal parece que este aspecto es una constante en las autoridades surgidas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ya que en Tlaxcala el gobierno del estado surgido de este partido, sigue hecho bolas y a casi tres años de administración, tampoco tiene algo significativo que merezca ser evaluado.
Actualmente las reformas, energética, fiscal, educativa, y político-electoral, son el centro de atención del gobierno federal (como si la recaudación de más impuestos fuera una solución mágica al problema de la pobreza), pero poco o nada les ha ocupado a los gobiernos por ejemplo, la eliminación de la corrupción existente en el manejo de los recursos públicos; la falta de una política social equitativa y la eliminación de impuestos agresivos contra los que menos tienen.
Por ello, si sólo se piensa que los gobiernos cuenten con más recursos a costa de los ciudadanos y no en dar soluciones objetivas al grave problema de la pobreza, es muy previsible que en el combate a la pobreza los ciudadanos sigamos perdiendo, y las reformas sólo beneficien a unos cuantos.
La “Medición de la Pobreza” en nuestra entidad
En el caso de Tlaxcala según la “Medición de la Pobreza” hecha por el CONEVAL, presenta un comparativo entre los resultados del año de 2010 y como ha empeorado la situación de pobreza en varios rubros con relación al último estudio publicado que abarca hasta 2012; entre otros se publicaron los siguientes datos:
En cuanto a “Población vulnerable por carencias sociales aumentó la cifra de 230 mil a más de 240 mil personas; En el caso de la “Población con al menos tres carencias sociales”, la cifra creció pasando de 277 mil a más de 280 mil personas.
En lo referente a rezago educativo, la cifra subió de 185 mil a más de 194 mil personas; y al respecto de la “Carencia por acceso a la Seguridad Social” la cifra creció de 844 mil a más de 870 mil personas; En el caso de “Carencia por calidad y espacios en la vivienda, la cifra aumentó de 130 mil a más de 159 mil personas.
Aunado a lo anterior, el crecimiento en los índices de pobreza y el desempleo han sido una constante en la entidad; así mismo la cantidad de beneficiarios de programas sociales ha disminuido ostensiblemente; la falta de obra pública es clara; así como el exceso y la falta de transparencia en el manejo de los recursos por parte de varias dependencias del gobierno.
Es así que el gobierno de Tlaxcala prácticamente esta llegando a la mitad de su administración con números rojos en dichos temas; por lo que de mantener la pasividad e ineficiencia que ha caracterizado al gobierno que encabeza Mariano González Zarur ante esta problemática, las afectaciones podrían desembocar en una grave crisis antes del fin del presente sexenio para nuestro estado en varios sectores, ante lo cual la recesión para Tlaxcala podría ser inevitable. Al tiempo.
