• Pedro Morales
Mientras se presume de obras. Sesa dilapida 5 mdp en renta

Nos podrán decir misa, pero en Tlaxcala nuestros recursos vía impuestos es dilapidada lastimosamente, por ejemplo en viajes infructuosos al extranjero, en publicidad multimillonaria que no funciona y en rentas de edificios.

Así funciona la clase política de Tlaxcala, siempre nos quieren mostrar espejitos, distractores y envían señales de afecto y cariño que hipócritamente ni en sueños llegan a sentir.

De nada sirve que digan que se aprietan el cinturón, que corren a policías, que fusionan a dependencias para correr a burócratas, que ahora si estamos en un cambio, si cosas tan elementales siguen igual.

Recordamos la gran polémica que se armó en tiempos de Héctor Ortiz, cuando padres de familia, maestros y alumnos escenificaron férrea resistencia por salvar al edificio de la primaria Lardizábal.

Incluso se dieron casos de resistencia civil, intervinieron los granaderos, como ahora, en fin fue todo un sainete, al final el edificio fue derrumbado, lo mismo que las oficinas administrativas del entonces OPD Salud de Tlaxcala.

En conjunto, escuela y oficinas fueron reubicadas, en Santa Ana Chiautempan fueron llevadas las oficinas administrativas, para ello y con las prisas, se rentó un edificio en pleno centro.

No era el más adecuado, estaba destinado el edificio para ser habitado, es inadecuado para oficinas, carece de lo elemental y es hasta peligroso trabajar en ese lugar, pero eso no ha importado, los empleados son invisibles.

A más de tres años de distancia, ya el gobierno ha pagado más de cinco millones de pesos, tan solo en la renta de este edificio, cantidad que habría alcanzado para construir nuevas instalaciones.

La cuestión ¿quién o quienes son los beneficiados?

Contrario a lo dicho por el gobernador Mariano González “voy  a cuidar cada peso de los tlaxcaltecas”, el secretario de Salud en la entidad, Jesús Salvador Fragoso Bernal se gasta más de cinco millones en renta.

Hay que tomar en cuenta que ese dinero bien podría ser empleado para medicinas o por ejemplo para solucionar los problemas con la diálisis, para garantizar incluso mejores sueldos a los trabajadores.

En la ahora Sesa todo empezó con las prisas por la construcción de la Macroplaza Culturalt del Bicentenario, cuando el entonces ex secretario de salud Constantino Quiroz Pérez dio la orden para desalojar las oficinas administrativas.

Como pudieron los trabajadores pasaron a ocupar las “flamantes oficinas” en la cabecera del municipio de Santa Ana Chiautempan, así llevan tres años.

En condiciones laborales que no son las adecuadas, mucho menos para personal que cuida de la salud de los tlaxcaltecas.

Como se recordará en declaraciones de Fragoso Bernal, ha reconocido que el gobierno del Estado paga mensualmente 260 mil pesos de renta por el inmueble que albergan las oficinas centrales de la Secretaría de Salud.

Se trata de un edificio de cuatro plantas ubicado sobre la avenida Ignacio Picazo del municipio de Chiautempan.

Representa un peligro, una trampa mortal para los más de 500 trabajadores, declaró a los medios el servidor público.

Dijo que ya había solicitado al titular del poder Ejecutivo el cambio de sede de las oficinas, que el asunto debería asumirse como prioritario.

De eso ya se cumplieron tres años y no hay respuesta.

Reconoció que el edificio de cuatro plantas tiene carencias significativas, iniciando con el acceso al inmueble, pues los elevadores fallan.

“En caso de que se presente alguna situación por la que tengan que evacuar, dicha acción no sería exitosa”, reconoció.

“Nosotros necesitamos irnos de acá,  pueden ver que está muy feo, pero es lo que menos importa ahorita, aunque mis trabajadores de las oficinas si me importan, porque les digo, que aquí el único lugar bonito son las oficinas del secretario de Salud, pero los demás tienen unas oficinas muy feas, esto es un verdadero peligro”, insistió.

Fragoso Bernal sentenció que en cuanto el gobierno del estado dé luz verde, iniciaran con la mudanza, aunque el contrato que realizó la administración pasada no se cumpla, pero todo sigue igual.

Se dijo sabedor de que podrían enfrentar algún proceso legal con el dueño del edificio por incumplimiento de contrato, pero sentenció que eso es lo que menos le importa.

Cabe destacar que la renta es de 200 mil pesos al mes, más otros 60 mil pesos por concepto de utilización del estacionamiento, que es manejado por una empresa privada.

Durante un recorrido por el inmueble, se pudo constatar que las condiciones laborales para los 500 trabajadores de Sesa, son francamente inhumanas.

Los trabajadores reportaron que en caso de una emergencia, de seguro se va a registrar una desgracia de grandes magnitudes en este lugar.

El hacinamiento de gente y documentos es evidente, además de que la ventilación es mala, la luz es inadecuada y simplemente no existen las rutas de emergencia, que deben ser marcadas y utilizadas en caso de una emergencia.

Mostraron lo que llaman “las escaleras de la muerte”, que son la ruta de escape de emergencia, luego de mostrarlas dijeron estar dispuestos a saltar por las ventanas, en lugar de utilizar esa ratonera que es la escalera de emergencias.

Por su parte los representantes sindicales, quienes también ocupan un pequeño espacio parecido a un closet, dijeron estar impedidos para emitir alguna opinión en torno a las condiciones laborales de sus compañeros.

“Hay que acudir con la vocera oficial del sindicato”, fue la recomendación, lo que indica que además de trabajar en un lugar inadecuado, la incomunicación priva en todos los sentidos en esta dependencia”.

La otra cara de la moneda de este dispendio escandaloso es:

Hay carencia de medicinas, de personal especializado, los hospitales se caen en el servicio y ni se diga el abandono en que se encuentran las clínicas en las comunidades, advirtieron.

Pidieron se realice un recorrido por los hospitales de la mujer, del sur, de Huamantla y Calpulalpan, de la clínica para diabéticos de Ocotlán.

Aunque revelaron que lo más grave se encuentra en las clínicas rurales, donde no hay médicos titulados, faltan las medicinas y la falta de equipo es una constante que se repite una y otra vez.

“Le quieren tapar el ojo al macho con sus campañas, jornadas y recorridos por los municipios, para que la opinión pública crea que todo marcha bien, cuando las cosas en el sector se encuentran color de hormiga, por la falta de atención de los altos mandos, sentenciaron.

Así trabajan nuestros funcionarios, lo bueno es que se dice que son los más calificados, los más capaces para ocupar esos cargos, a ver hasta cuando dejan de dilapidar el dinero que no es suyo, es de los tlaxcaltecas… ¿O NO?