Pese a lo que se diga o se piense, durante las dos administraciones anteriores, la de Alfonso Sánchez Anaya y de Héctor Ortiz, Tlaxcala avanzó notoriamente, sobre todo en el último sexenio.
Pero bastaron tres años para que el retroceso se note, principalmente por la falta de obras como hospitales, construcción de nuevas escuelas, universidades, carreteras entre otras.
El pretexto en lo que va del sexenio ha sido que todo lo dejaron en el abandono, roto pues, pero la realidad es otra, tal vez la central de abastos y la plaza del bicentenario fueron los lunares.
Pero no se habla, ni se reconoce que universidades, instituciones de educación superior están en pleno funcionamiento, sin tropiezos, salvo los naturales que se originan por su naturaleza.
Ni se diga en materia de salud, con un hospital infantil, sus regionales, las clínicas en las comunidades, la infraestructura carretera que es el detonante de la modernidad, todo se ha detenido.
Salvo algunas construcciones, que no son obras prioritarias, se tiene más de lo mismo o hasta peor, ahí están las plantas de tratamiento de aguas residuales creciendo y creciendo, sin funcionar adecuadamente.
Eso sí, se agarraron a pintar manchigrecas en casi todas las escuelas, les dieron su manita de gato, pero de nuevas escuelas nanay, bueno al menos algo es algo y de lo perdido, lo que aparezca.
Ya es tiempo de que cambie el discurso, de que se acaben los lamentos y se pongan a trabajar de a deberas, de otra forma Tlaxcala no avanza, es claro y notorio el retroceso.
Es hora de que se acaben las quejas, de que el tejido social está roto, son pretextos y justificaciones, mientras en otros estados como el vecino de Puebla se ha transformado notoriamente.
En el mismo tiempo que lleva Rafael Moreno Valle, no será que en Tlaxcala no hay sensibilidad para atacar los problemas, para gestionar y no nada más hacer vida social fuera de Tlaxcala.
Ante el panorama y los resultados que tiene esta administración, ya se mira al frente para buscar el relevo, poco a poco entran nuevos actores en el escenario, sobre todo a causa del TRIFE.
Con la voltereta en Apizaco, nacen las esperanzas de posicionar a Orlando Santacruz y Adriana Dávila, quienes no quitan el dedo en el renglón, falta ver que dice el clan de los Ortiz, chance y se jalen a uno de los aspirantes.
Pero todo parece indicar que la carne al asador es para Serafín Ortiz, quien se ha preparado para gobernar desde sus tiempos en que era rector, tiene sensibilidad, es gente preparada y seguramente con su infraestructura dará batalla.
Sin embrago los bien intencionados quisieran que la administración marianista se prolongara seis años más, aunque sea, pero al paso que vamos será casi imposible que el tricolor conserve la silla.
Lorena Cisneros ahí la lleva, aunque el trabajo en el Senado le aleja de los más necesitados, ya realizó una importante labor con su fundación, pero hay que reconocer que le falta aún más trabajo en campo, tiene tiempo.
Aunque faltan tiradores, todo parece indicar que no habrá sorpresas, en tanto los resultados de las elecciones a diputados locales y alcaldes es el faro que indica que habrá cambios importantes en materia política.
Pero lo que más abona es la indiferencia, los golpes de timón no se notan, es más mientras sigan los viajes, la misma actitud, que ya no va a cambiar es claro que vienen cambios importantes… YA VIENEN LOS TIEMPOS.
