Fue en vivo a todo color y a nivel nacional, al concluir su mensaje a la nación, el presidente Enrique Peña Nieto bajó a saludar a los invitados especiales, en primera fila de los lugares asignados estaban los gobernadores.
Katia D´Artiguez dice en su columna de este martes en El Universal, -que alguien le diga a Mariano González Zarur, gobernador de Tlaxcala, que no se ve precisamente bien, mandando abrazos y saludos y señales “de luego te llamo” (haciendo la señal del teléfono con su mano) mientras el Presidente daba su informe-,
Desde el inicio se buscó, sin querer, la colocación de la representación de Tlaxcala en persona del “amo de los toros”, ganadero, licenciado y contador Mariano González Zarur.
Sonriente y aplaudidor, el mandatario tlaxcalteca felicitó a Peña Nieto, pero se fue en banda.
Me explico:
Peña Nieto antes había saludado a otros gobernadores, al panista y vecino poblano Rafael Moreno Valle, luego con igual o mayor efusividad a Javier Duarte de Veracruz.
Lo mismo que con Eligio Torre Cantú de Tamaulipas y a Mario López Valdéz de Sinaloa, un apretón de manos y apenas una sonrisa, no con la misma efusividad fue con la que Peña Nieto Saludó a Mariano González.
Algo le dijo el tlaxcalteca, incluso intentó darle una palmada de afecto en la espalda, pero el jefe de la nación se movió rápido y nuestro gobernador como que se fue en banda.
Fue un oso, chico pero que no pasó desapercibido, algunos analistas le llaman mensajes, otros leen entre líneas que si no hay efusividad, hay distancia de por medio, son meras elucubraciones.
Lo que sí es cierto que Peña Nieto hizo poca gira de campaña en Tlaxcala, perdió y al final eso es lo que cuenta, pero no ha dejado en el abandono a los tlaxcaltecas.
Prueba de ello son las visitas que ha realizado a Tlaxcala, en San Pablo del Monte fue testigo de una rechifla a quien manda más en Tlaxcala, otra memorable fue la del día de la carga del sable en Apizaco.
Además de las que no se ha enterado o presenciado como en la feria de Tlaxcala, en fin que son señales que si alguien las interpreta, son como ese horrendo monumento del trébol.
Se trata, dicen, de una piedra de moler maíz, bueno se parece a las que utilizan ahora en los molinos, esas piedras que les dan forma, lo que llama la atención es que si se trata de una pieza prehispánica, antes no había molinos.
En fin, que cada quien le puede dar la interpretación que quiera a ese monumento, lo mismo con las rechiflas y aplausómetros, son como las llamadas a misa lo que cuenta son los resultados.
Sin duda vienen tiempos difíciles para los gobiernos, ya aparecieron los sinarquistas con su fuerte carga de violencia, a los profes los agarraron saliendo del domingo y ni supieron lo que pasó.
Hoy la cosa se pone color de hormiga en el Senado, pero viene más caos con la reforma energética, lo que vimos ayer es solo el inicio de lo que no queremos, que bueno que vino a lluvia, pero de todas formas hay que estar atentos.
La verdad todo esto parecen cortinas de humo “pan y circo al pueblo”, para que no piense, no reaccione, no se agrupe de a deveras, mientras otra vez le aumentaron al gas y todo para arriba... MENOS LOS SALARIOS.
