• José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

 

 

  • En la fangosa arena de la realpolitick, no hay en México quien le haga frente al sonorense
  • Político curtido en mil batallas, Beltrones se alza como contendiente inevitable para el 2018
  • Un lujo, tener en las páginas de opinión de El Sol de Tlaxcala a José Antonio Álvarez Lima

  Muchas formas hay de interpretar la decisión que tomó el presidente para entronizar a Beltrones como el nuevo dirigente formal del priísmo nacional. El tiempo nos dirá si lo premió, o si se lo quitó de encima en una jugada de tres bandas. En cualquier caso, es válido preguntar: ¿lo necesitaba para corregir la azarosa deriva que observa su gobierno, o es que simplemente no se atrevió a darle una embajada lejana, más remota aún que la que tiene su sede en Brasilia? Subyace en este reacomodo de piezas un enigma: ¿era ese el deseo de Peña Nieto? ¿o cuál, si no, fue la razón por la que mudó de opinión tras subrayar que el PRI requiere de liderazgos que faciliten el acercamiento con las nuevas generaciones? ¿o de que PRI hablaba? ¿del de Nuño o del de Manlio Fabio?

¿Consejero sin rostro?

  Por lo menos en este tema, creo se equivocan los que piensan que parte de la magia de los rituales del priísmo radica en que los mensajes del presidente sólo puedan descifrarlos unos pocos iniciados. ¿Qué objeto pudo haber tenido que engañara a su militancia, dibujándoles un retrato hablado tan distinto al del rostro de quien -días después- sería el elegido? ¿qué ganaba al hacerlo? Nada; por eso no me vale esa tesis, y mejor me inclino a suponer que alguien -con más conocimiento y visión- pudo aconsejarle que era llegada la hora de superar su instintivo rechazo a incorporar a políticos ajenos al entorno mexiquense en el que creció y se desarrolló. ¿Quién es ese personaje -si acaso existe- con autoridad suficiente sobre el presidente? A su imaginación lo dejo, amigo lector, aunque si sigue el artículo quizá lo infiera.

Al 2018, sin prisa pero sin pausa

 Sea por una u otra causa, el hecho se consumó: Manlio va al PRI. Lo que ahora debe preocupar en Los Pinos es saber si el sonorense sumará su reconocida habilidad a la causa peñanietista, o si trabajará para la propia. Dada su sagacidad, creo que simultaneará ambas y, si como se espera, su trabajo en el nuevo cargo arroja un saldo igual de productivo que el obtenido en su anterior labor legislativa, no veo quien, ni cómo, se le pueda atravesar el 2018 en su camino a la candidatura de un partido que va a construir a su total imagen y semejanza. Y si su compañera de fórmula Carolina Monroy del Mazo llega a la secretaría general con la intención de hacerle marcaje a presión, a la primera gambeta de Beltrones se quedará fuera de la jugada. Como muestra de que sabe lo que hace, ahí está su primera declaración luego de que se supo ungido: “…mi relación con el Presidente es amistosa. Para él, sólo tengo admiración, respeto y lealtad. Seré un líder del PRI muy cercano al Presidente, a quien, sin ninguna inhibición, consultaré cuantas veces sea necesario. Diplomacia, amigo lector, de sexto grado.

 El PRI… ¿o Gobernación?

  A fuer de ser sincero, confieso que veía a Manlio Fabio, más en Gobernación que en el PRI. Y es que, además de su vasta experiencia en esa secretaría, sus dos más notorias cualidades -capacidad organizativa y maestría negociadora- encajaban mejor, a mi parecer, en las oficinas de Bucareli que en las de Insurgentes Norte. No minimizó el reto de tomar el timón del tricolor en medio del proceloso mar electoral del 2016, pues con Enrique Peña Nieto en la más honda sima de impopularidad que jamás tuvo presidente alguno, las doce gubernaturas en juego son un desafío de primer orden. Empero, la más importante vía de agua de la nave gubernamental está en el Palacio de Cobián, donde su actual responsable no le halla la cuadratura al círculo de la inseguridad.

Claroscuros biográficos -1-

   Pero… ¿quién es en realidad Beltrones? Nacido en Sonora, es economista por la UNAM y fue gobernador de su estado natal, subsecretario de Gobernación, tres veces diputado federal y dos senador de la República. Manlio fue discípulo político de don Fernando Gutiérrez Barrios, de quien fue su secretario y con el que aprendió que ”…en la política y en la vida se vale la estrategia, pero no la mentira y que, cuando se compromete la palabra, hay que cumplirla…”. Además supo del “…valor de la información para prevenir y resolver problemas…”. Para no dejar nada sin decir, hay que recordar que era Manlio quien mandaba en Sonora cuando la muerte de Colosio en Tijuana y que fue -sin que nunca se supiera el porqué- el primero en interrogar al homicida, antes que lo hiciera el procurador federal Diego Valadés y el gobernador de Baja California Ernesto Ruffo.

Claroscuros biográficos -2-

  En suma: que a nadie le quede duda que Beltrones es un viejo lobo de mar en cuya trayectoria hay episodios sobre los que nunca hubo suficiente luz. En contraste, en su cara visible hay pasajes en los que, en instantes cruciales para la vida de la República, jugó un papel determinante, como aquel en que su opinión -externada ante el presidente Salinas- fue decisiva para que Zedillo reemplazara al infortunado Colosio. Años después -tantos como doce-, a Manlio hay que darle el crédito de que, si el PRI no se hundió tras la derrota del 2006, fue gracias a que, con Gamboa, entendió el abismo al que podía precipitarse el país, y entre ambos convirtieron a su partido en el facilitador de la gobernabilidad panista. Y del conocimiento general es su reciente y fundamental contribución para que -gracias a sus dotes persuasivas-las reformas peñanietistas se aprobaran en San Lázaro. 

Atlacomulco vs Sonora

  Con Beltrones en el PRI, las candidaturas llegaran a la mesa del presidente prácticamente decididas. Manlio no es Camacho, que fue un alfil incondicional a la orden del grupo Atlacomulco. Mas al ceder los trastos tricolores al sonorense -un primer espada con muchísimas corridas toreadas- las cosas van a cambiar de forma y de fondo. Si quieren que Manlio de resultados, es lógico suponer que no le atarán las manos ni se atreverán a interferir en sus decisiones. Dicho de otro modo: a los miembros de la llamada triada -Videgaray, Osorio y Nuño- se les van a trastornar sus planes transexenales y, de entrada, se les acabó la exclusiva de acceder al oído presidencial.