Después de conocerse los resultados de la pasada jornada electoral, donde el priismo a nivel local obtuvo el “triunfo” en los tres distritos electorales, de inmediato saltaron las preguntas: ¿A quién se le deben estas victorias? Y en segundo lugar, ¿Por qué los festejos han sido tan parcos?
La respuesta a la primera pregunta ya está en boca de todos y para contestarla podemos primero conocer a quién no se le deben las pírricas “victorias”; evidentemente estas no se le deben a Mariano quien con la pésima imagen gubernamental y personal que tiene; así como por su falta de voluntad y trabajo para resolver los problemas que aquejan al estado tiene a la entidad en un claro retroceso, con lo cual poco podía aportar a las campañas de los candidatos priistas, o más bien era más fácil que afectara las mismas.
Al priismo tlaxcalteca tampoco se le pueden adjudicar los resultados; donde dicho partido ha estado sometido a los caprichos del aparato gubernamental, y los recientes presidentes de este partido Ricardo García Portilla y Marco Mena Rodríguez -sólo por citar los dos últimos-quienes sin atributos ni talento para dirigir un partido, los cuales además ni necesitaron porque sólo han tenido que hacer lo que ordena su jefe; sin un proyecto de partido y con un nulo trabajo estratégico, poco o nada pudieron aportar a dichos resultados electorales.
Los candidatos, bueno pues es evidente que tampoco ellos pudieron ser el factor vencedor; ya que carecieron totalmente de discurso y tacto, donde según se publicó en su momento incluso Ricardo García fue rechazado varias ocasiones por la gente; Anabel Alvarado sólo hizo una campaña mediática a medias y Rosalinda Muñoz un cuadro incipiente en la política; pues obvio estaban lejos de por ellos mismos lograr levantarse con el gane.
Sin embargo, la evidente operación que hicieron las secretarías federales; el enorme despliegue de recursos y compra de votos a favor del tricolor en donde resultaba necesario que el Presidente de la República contará en lo que resta de su mandato con una Cámara de Diputados a su favor para que no se le viniera abajo el negocio de sus reformas estructurales, cayó como anillo al dedo al escueto priismo tlaxcalteca, que sin esta intervención y la pasividad del INE, era casi imposible que triunfaran sus candidatos en Tlaxcala.
Y de ahí precisamente de la operación federal y no de casa, es que por más cinismo que exista, ha resultado un exceso incluso para los priistas del estado, festejar como en antaño sus “triunfos”.
Además, con haber obtenido apenas 92 mil 25 votos de los 834 mil 970 que se disputaron en los tres distritos, y lo cual apenas habla del diez por ciento de aceptación del electorado hacia el PRI, no se puede hablar de una preferencia de la ciudadanía hacia este partido; ya que alrededor de medio millón de ciudadanos tlaxcaltecas prefirieron no votar.
Sin embargo, ahí está la pírica “victoria” del priismo en Tlaxcala, triunfo que difícilmente podrán sostener para 2016, ya que para entonces los escenarios de los diferentes institutos políticos serán diferentes, y donde Mariano y el PRI estatal tendrán ahora sí que operar de verás.
Ante esto, va ser muy importante ver cómo se van tejiendo las alianzas de los partidos de oposición cuyo camino parece ser el único si se quiere derrotar a un PRI crecido en el poder que nada más no ha dado una para crear desarrollo para la entidad.
Y mientras esto sucede; ya empiezan a sonar fuerte algunos nombres de posibles candidatos a la gubernatura para la elección de 2016 como: Alejandro Aguilar, Adolfo Escobar y la anti aliancista Adriana Dávila por el PAN; Serafín Ortiz por el PAC –partido que recientemente fue el que le dio la pelea al priismo-; Lorena Cuellar y Tomás Orea por el PRD, entre otros, en esta lucha por la gubernatura que ya ha comenzado.
