• Enrique Gasga Ventura
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Después que los titulares del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura y de la Secretaría de Educación Pública de Tlaxcala, Willebaldo Herrera Téllez y Tomás Munive Osorno, respectivamente manifestaron ya su responsabilidad en la renta del ITC para la celebración de la boda de un funcionario de gobierno pese a las múltiples críticas que pesan sobre ambas autoridades por tal atrevimiento, causa inquietud saber si al menos pasó por su pensamiento que permitir dicho evento podría tener graves consecuencias para su imagen como se está dando.

Por ejemplo: ¿Acaso había necesidad de que Willebaldo Herrera expusiera su imagen pública y su trayectoria como gente cercana al arte y la cultura por los quince mil pesos que supuestamente cobraron por la renta del inmueble dedicado a la cultura?

Pero el descrédito no sólo es para dichas autoridades; sino que va más allá; ya que ha valido el señalamiento al Gobierno del estado en medios locales y nacionales, y por su puesto tocando también la imagen del Gobernador Mariano González.

Otra pregunta que cabe hacer es si de verdad ocurrieron las cosas como lo expuso Willebaldo Herrera en una entrevista publicada en un diario local hace unos días, dejando de lado a todos los demás medios de comunicación que también tenemos derecho a la información, y donde reconoce su responsabilidad por la renta del ITC, responsabilidad que comparte con su jefe inmediato Tomás Munive.

Y es que mientras no se aclare esta situación de fondo; sigue abierta la especulación; por ejemplo cabría la posibilidad de que dichos funcionarios sólo acataron instrucciones.

Pero sea cual sea la situación que dio pie a este caso, hay una mancha enorme que se sigue extendiendo en la imagen de dichas autoridades; así como en todo el aparato gubernamental del estado.

Pero esto puede ir todavía más allá, ya que está latente la posible violación de varios artículos de la Ley de este Instituto principalmente, y donde podría intervenir la Contraloría del Ejecutivo.

Pero en este escenario es poco probable que el gobierno estatal se auto juzgue y actúe en contra de los responsables del exceso cometido.

La renta del ITC para llevar a cabo dicha boda, que bien puede caracterizar la imagen adquirida por el Gobierno estatal en lo que va del presente sexenio, con una trayectoria de excesos en varios sentidos, y cuyos costos pueden ser grandes para muchos funcionarios que siguen día a día exponiendo su imagen por los excesos cometidos, ya sea los propios, o por los de sus jefes.

Y cuyo panorama no es nada alagador ni para ellos, ni para los creadores tlaxcaltecas, ni para la cultura en el estado, ni para Tlaxcala en general, ya que fuimos nota nacional, pero de nueva cuenta nota mala.