Lamentablemente, el absurdo, el cinismo y muchos otros excesos, ya no son extraños en el ejercicio del poder ni en la vida política de la entidad tlaxcalteca; pero al final de este año 2014, los múltiples ejemplos de esto pueden ser emblemáticos tanto en el aparato gubernamental del estado y de los municipios como en los partidos políticos, en los organismos autónomos e incluso en otros sectores que conforman, entre todos, un tejido social, político y económico fragmentado, donde la mayoría de sus partes son endebles, amorfas, defectuosas; pero en general forman una madeja que sume a Tlaxcala en la inestabilidad, atraso y deficiente desarrollo.
El doble discurso gubernamental en el estado ha llegado a dimensiones donde se hace cada vez más evidente por la lejanía de sus extremos; donde el gobierno del estado refiere que Tlaxcala está bien, o incluso da a entender que está mejor que antes de la presente administración, cuando poco, o casi nada ha hecho en el presente sexenio.
Haber devuelto al gobierno federal casi la mitad de los recursos previstos para este 2014 para la entidad, según fue denunciado en reiteradas ocasiones durante el presente año, y aún así que el Ejecutivo estatal tenga el atrevimiento de salir a referir que se hicieron muchas acciones en diferentes sectores como parte de su IV Informe de Actividades, no sólo es un absurdo y un exceso que debilita la hebra más importante del tejido social que tanto pregona, y cuyas afectaciones las reciente en mayor medida y como siempre, la ciudadanía.
Luego de conocer que muchos de los recursos con los que podía beneficiarse la entidad, fueron devueltos, mientras miles de tlaxcaltecas luchan cada día por sobrevivir ante la falta de empleos, la falta de programas sociales suficientes; así como la falta de seguridad social y pública; se puede deducir que la administración pública estatal ha sido en extremo ineficiente; pero, ¿qué se hizo con el demás dinero?
A ciencia cierta de la gran mayoría no se sabe, ya que obras importantes, de gran magnitud, no se ven por ningún lado, en un breve sondeo con ciudadanos que realice hace unos días en este sentido, ninguno de los ciudadanos entrevistados conoce, o sabe de alguna obra importante o no importante que haya construido en este año el gobierno del estado.
Por otra parte, lo que si se conoció en este año, es por ejemplo, que varias toneladas de fertilizante se esfumaron como por arte de magia, y las cuales ascendían a varios millones de pesos, los padrones sociales se encuentran en el limbo, y es que lo que se supo en los primeros años de la presente administración estatal, fue que hubo un adelgazamiento ostensible de dichos padrones de beneficiarios, pero hoy en día, es casi imposible que los ciudadanos común y corrientes podamos conocer dichos padrones.
Sin embargo, alrededor de otros mil millones de pesos asignados al Gobierno estatal no pudieron ser aclarados en qué, o cómo se gastaron; pero aún así un grupo mayoritario de diputados en el Congreso local aprobaron las cuentas públicas del Ejecutivo estatal, y donde el pueblo tlaxcalteca, seguirá pagando los excesos del Poder.
¿En dónde están los recursos? No lo sé, como la mayoría de los tlaxcaltecas seguramente que tienen que buscar a diario la manera de subsistir; pero aquí destaca otro absurdo, incongruencia, exceso, o cómo se le quiera llamar; y es la labor de la Comisión de Acceso a la Información Pública de Tlaxcala (Caiptlax), quienes pese a dichos sucesos declararon que el actuar del Ejecutivo estatal, es preponderantemente transparente; y donde hay obviedad imperante en la actitud de este organismo, donde sus resultados no sirven sino al Poder, y donde los ciudadanos estamos a merced de todo esto.
Pero no sólo el Ejecutivo estatal, sino también los gobiernos municipales presentaron dichos excesos; ya que durante el año, los diputados aprobaron las cuentas públicas correspondientes al 2013 de administraciones de municipios como Zacatelco, Huamantla, Tlaxcala y Apizaco, entre otros, que presentaron centenares de irregularidades en dichas cuentas, pero que los legisladores se hicieron de la vista gorda y sin el mayor problema aprobaron dichas cuentas donde millones de pesos no fueron comprobados, y por lógica, miles de tlaxcaltecas que viven en dichos municipios, entre otros, seguirán pagando, los excesos, errores, abusos, etc., de esos gobiernos cuyos alcaldes, o al menos algunos de ellos, con el mayor cinismo, buscan contender por nuevos puestos en el aparato gubernamental.
Y ya que comento sobre el Poder Legislativo, sí donde se hacen las leyes y se decide si se incorporan nuevas leyes para los tlaxcaltecas, se registraron múltiples irregularidades durante este 2014, esto desde el principio de la legislatura con la conformación de las comisiones, y donde un grupo de diputados encabezados por la fracción del PRI, prácticamente se apropiaron de la mayoría de las comisiones; por lo que en dos ocasiones se han judicializado los excesos al interior del Poder Legislativo; pero eso y nada ha sido casi lo mismo, ya que dicho grupo mayoritario ha procedido en repetidas ocasiones fuera de la ley, según múltiples denuncias, sirviendo más a intereses de partido, o del Ejecutivo estatal, que a la ciudadanía a quien deben su puesto.
Otro ente igualmente “autónomo” como el anterior, es la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), acusada por diferentes actores políticos de servir a intereses del Ejecutivo estatal, y donde están presentes en los mandos de dicho organismo, priistas de hueso colorado, cercanos al Ejecutivo, y que con el mayor cinismo dicen para quien trabajan, obviamente no es para la sociedad.
El desequilibrio en la vida interna de los partidos políticos puede ser un reflejo de la inestabilidad que se vivió en la política de la entidad en este año, la fragmentación del PRD, la división en el PAN; y en donde tras su proceso de cambio de dirigencia estatal, en ambos partidos se acusó la intromisión del Ejecutivo estatal, esto ha provocado una incertidumbre no sólo rumbo a las elecciones federales de 2015; sino al interior de dichos institutos políticos, y que de no resolver esta situación, esto pone en riesgo la gubernatura para cualquiera de estos dos partidos cuya elección es en 2016.
Pero dicha inestabilidad no sólo fue propia de estos dos partidos, sino que también el PRI, pese a ser el partido en el Poder, tuvo en este año visos de una enorme fractura entre los cuadros priistas más conocidos y los priistas jóvenes como el actual presidente, el cual prácticamente sin generar capital político para su partido, pretende buscar una candidatura en la elección por las diputaciones, donde el PRI pasa por una crisis de falta de credibilidad ante la ciudadanía.
Por otra parte, se hizo patente durante todo el año, la intolerancia del Ejecutivo estatal hacia la prensa, y donde los reporteros que cubren la fuente tuvieron que escuchar, regaños, ofensas y el mal humor de un Gobernador que no sólo ha sido acusado de improductivo; sino que originó un distanciamiento cada vez mayor con la prensa, y lo cual seguramente generará en adelante costos todavía mayores a la imagen del mandatario y de su partido.
El próximo año, 2015 esperemos que las condiciones para los tlaxcaltecas no sean como las de este año; que las diferentes fuerzas políticas, sean un contrapeso real para el Gobierno estatal y no una comparsa de sus excesos; y que todos aportemos lo mejor de nosotros. Feliz año.
