• José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

 

  • Magia a distancia de la embajadora, el destape de César Carvajal como aspirante a diputado federal
  • Regreso por la puerta grande, la integración de la tizatleca a la futura bancada parlamentaria del PRI
  • A prueba, la capacidad del gobierno federal para enfrentar la inseguridad en el territorio nacional 

   La protesta de César Carvajal González en Apizaco como coordinador estatal de Emprendedores por la Nación, A.C. convocó a un importante número de políticos tlaxcaltecas. Cabe precisar que este agrupamiento -EPN, por sus no tan subliminales siglas- cobró cierta notoriedad en las campañas que llevaron a Enrique Peña Nieto, primero a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República, y luego a la titularidad del Poder Ejecutivo Federal. Una vez cumplida su finalidad, se le utiliza ocasionalmente como plataforma de impulso a las aspiraciones de políticos locales que requieren recomponer su imagen ante la opinión pública. Es el caso del conocido y poliédrico político César Carvajal González.

Autoridad política… a control remoto

  Detrás de la hábil y bien concertada celebración del evento, es obvio que hubo una mano distinta a la del nuevo dirigente de esa organización en Tlaxcala. Y es que, no obstante la heterogeneidad de la filiación partidista de los asistentes, en todos se advierte la existencia de algún grado de vinculación -político, laboral o simplemente de amistad y simpatía- con la ex gobernadora Beatriz Paredes Rangel, ex presidenta nacional del PRI, y actual embajadora de México en Brasil. Por eso es razonable colegir que, pese a la distancia, su influencia se está ya dejando sentir en su estado natal, en vísperas como estamos de dos procesos electorales que podrían cambiar el mapa del poder de Tlaxcala.

Posiciones difíciles de armonizar

    Beatriz es un tótem del viejo priísmo con el que el régimen de Peña Nieto quiso poner tierra de por medio enviándola a una embajada sudamericana. La diferencia generacional, y el apego de la tizatleca a los principios más enraizados en el PRI postrevolucionario -reparto agrario, tenencia colectiva de la tierra, petróleo como bien intocable de los mexicanos, etc.- no compatibilizaba con las ideas modernizadoras del gobierno que iba a encabezar el mexiquense. Por eso no fue difícil contradecir a quienes veían a Beatriz en el gabinete de Peña Nieto ni tampoco adivinar que -sin demérito ninguno a su notable ejecutoria- se le tendería un puente de plata para que nos representara en un país de la importancia de Brasil.

Entre la especulación y la realidad

 Ahora, casi dos años después, me parece que se adelantan los que ven a Beatriz en México, una vez que haya dejado el cargo que le confió el presidente de la República. Y aún es mayor el apresuramiento de los que dan por hecho que será candidata plurinominal del PRI, y que -al alimón con César Camacho- conducirá la bancada tricolor en San Lázaro el siguiente trienio. Para que eso ocurra, en Los Pinos deberán disiparse las reservas que la compleja personalidad de la tizatleca sigue despertando en el primer círculo de Enrique Peña Nieto. Por ahora, sólo son especulaciones animadas del deseo de sus simpatizantes para que la ilustre paisana vuelva a mostrar sus dotes de política y de parlamentaria.  

Beatriz… ¿factor decisorio en Tlaxcala?

  De lo que sí podemos estar ciertos es que, desde México o desde Brasilia, Beatriz hará uso de esa imperecedera fuerza política que tiene en Tlaxcala. No dudo que, si se lo pidiera al alto mando tricolor, le dejarían a su total arbitrio el control de las tres candidaturas a las curules federales que estarán en juego el 2015, así como la de la sucesión gubernamental del 2016. Supongo que el cálculo que harían en Insurgentes Norte es que, para una experta en lides electorales como Beatriz, no le será difícil mejorar los números obtenidos en Tlaxcala por el PRI en los años recientes. Y prueba de que ya está moviendo sus alfiles la vimos en el virtual destape de su siempre fiel correligionario César Carvajal González.   

ANTENA NACIONAL

Criminalidad institucionalizada

   Al final se cayó en la cuenta de que el problema del país… ¡era el crimen organizado que controla nadie sabe a cuantas instituciones del estado! Habrá quien diga que no hacía falta de gran perspicacia para advertirlo, y que no era la pobreza, ni la desigualdad, ni la parálisis económica las dolencias que con más premura había que sanar. Error; antes se debieron amputar las partes que infectó la delincuencia. Y hoy, ante la multiplicación de las espantosas evidencias, nos horroriza imaginar hasta dónde puede haber llegado la putrefacción. Los políticos se miran unos a otros con desconfianza... y el pueblo los ve con indignación. En tanto, el gobierno federal parece aturdido ante la inocultable gravedad de la situación.

Revaloración de la crítica situación

  ¿Porqué se permitió que México quedara atrapado en ese siniestro atolladero, y qué se puede hacer para salir de él? Concentrar el esfuerzo del gobierno federal -ni con el estatal ni con el municipal se puede contar- en resolver el caso de Ayotzinapa es desde luego lo prioritario, pero es apenas un primer paso de una carrera para la que habrá sin demora que prepararse. La lucha contra el crimen debe dejar de tener el carácter reactivo que hasta ahora ha tenido y, en adelante, la acción gubernamental ha de ser total, intensiva y sistemática en los focos purulentos, y preventiva ahí donde aún están libres del azote criminal. Ello supone multiplicar por diez los recursos actualmente destinados a ese objetivo.

Ajuste urgente de prioridades

Los planes de la gestión peñanietista no tienen más remedio que cambiar de prioridades, pues de no ponerse pronto coto a la violencia criminal las expectativas de crecimiento que se avizoraban gracias a las reformas nunca se harán realidad. Y como el dinero es finito, se tendrán que posponer obras e inversiones, pero sin tocar los programas asistenciales que sirven de amortiguador de la tensión social y de la rebeldía que genera la ira y la desesperación, amén de que reducen la marginación. Lo que se plantea no es, ni mucho menos, cosa menor; para plantarle cara a la delincuencia, gobierno y sociedad deben acometer una labor que llevará muchos años para empezar a ver los primeros resultados tangibles.

 

Nota: Como en los últimos diez años, este escribidor se hace cargo de cubrir las corridas de toros programados para la Feria 2014. En esa virtud, Tiempos de Democracia volverá a su espacio habitual hasta el lunes 17 de noviembre próximo.