- Los avances son apreciables, pero insignificantes si se comparan con el enorme retraso acumulado
- Para saber adónde ir, hay que saber dónde estamos; los datos duros no admiten paliativos
- Cabe preguntar: ¿es Tlaxcala el estado más homogéneamente pobre de todo México?
El tema de la informalidad -de importancia para quien quiera entender la realidad social y económica de Tlaxcala- lo acaba de abordar Viviana Barbosa Bonola, delegada federal de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Los datos que hizo públicos no admiten tergiversaciones ni retóricas distractoras; basta conocer su cuantía para comprender las limitaciones que padecemos. Pero para que sea usted, amigo lector, quien arribe a sus propias conclusiones, parta de saber que, del millón 245 mil de habitantes que tiene la entidad, 558 mil son trabajadores económicamente activos; esto es, el 61.9% de la población total tlaxcalteca es la que labora y produce.
La dimensión del trabajo informal
Transcribo lo dicho por la señora delegada: de esas 558 mil personas que trabajan en Tlaxcala, ¡el 73.9% lo hacen en la informalidad! La diferencia, el 26.1%, sí tienen un empleo que, además de su salario, les procura las prestaciones de ley. En números contantes y sonantes: en nuestro estado hay 387 mil trabajadores que se ganan la vida sin ninguna seguridad social, por sólo 137 mil que sí cuentan con los servicios del IMSS o el ISSSTE. La proporción es reveladora: ni siquiera tres de cada diez tlaxcaltecas tienen acceso a la salud, a la jubilación, y a una pensión en caso de enfermedad o accidente que los inhabilite para las actividades productivas.
Tlaxcala, en niveles críticos
Con el 73.9% de su actividad comercial en la informalidad, Tlaxcala está en el fondo de un pozo del que difícilmente se sale. Con esa tasa, está por encima del promedio que registra el país, que es del 60%, altísimo si se le compara con el del resto de las 34 naciones integradas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-. En el ámbito federal, nuestra entidad es -con Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla- integrante del grupo con los índices más críticos en la materia. Y en lo que sí somos sotaneros indisputados es en la aportación al producto interno bruto -PIB- de México: en ese rubro, Tlaxcala ocupa en solitario el último lugar de la tabla.
La insuficiencia salarial
Otro elemento que contribuye a dibujar el precario panorama económico tlaxcalteca es el relativo a los salarios que privan en el estado. Un informe del Consejo Nacional de Población -CONAPO- señala que 619 mil 949 personas ganan menos de $127.54 al día, esto es, una cantidad que, en el mejor de los casos, sólo alcanza dos salarios mínimos. Este dato nos ubica en el quinto sitio del ranking que enlista a las entidades con el mayor porcentaje de habitantes viviendo con tan ínfimo ingreso. Este dato se correlaciona con otro que igualmente muestra la desmesura de nuestro subdesarrollo: el PIB per cápita tlaxcalteca es de 72 mil pesos; el nacional, de 136 mil.
La cuestión del empleo
Hacia fines del año 2000, el IMSS reportaba que en Tlaxcala se habían alcanzado -cifras redondas- los 80 mil trabajadores asegurados. Tras frecuentes y muy acusadas variaciones a la baja durante los últimos catorce años, apenas si ahora se arañan los guarismos de hace casi cinco lustros. Después de tan largo periodo recesivo, el empleo actual con dificultad se está acercando al nivel de principios del siglo. Y lo que ha de tenerse en cuenta es que, en ese lapso, la población pasó de 962 mil habitantes al millón 245 mil que tiene el estado hoy día. El crecimiento poblacional fue pues del orden del 30%, en tanto que el del trabajo asegurado… ¡no se movió ni un ápice!
El tamaño del rezago
Si cotejamos los datos del trabajo formal en Tlaxcala -de por sí desalentadores- con los parámetros nacionales, podremos darnos cuenta de la magnitud del problema. Vea usted, amigo lector: en el año 2000, el IMSS tenía registrados a 12 millones 421 mil trabajadores; ahora, en agosto del 2014, reporta ya 17 millones 024 mil. Eso significa que, mientras en Tlaxcala ese indicador permaneció estático, en el país creció el 37%, cifra ciertamente modesta pero al menos superior al incremento de la población. Saque usted la proporción y comprobará que, si hubiéramos crecido a la par que el país, en Tlaxcala debería haber 170 mil asegurados. El drama es que no hay ni 80 mil.
Información fiable y contrastada
La numerología que he utilizado para redactar este artículo proviene íntegramente de fuentes confiables. Cité al principio a la Secretaría del Trabajo y Prevención Social, y luego me valí de datos del INEGI, de la OCDE, del IMSS y de la Oficina de Asuntos Económicos de Banamex. Prescindí de datos de organizaciones civiles, animadas de los mejores propósitos, pero carentes de sustento técnico. Tal es el caso de una asociación civil que da por cierto que “…por lo menos el 60% de la población tlaxcalteca sufre de pobreza alimentaria…”. Y aunque quizá tenga razón, lo afirma sin decir cómo llegó a ese porcentaje ni que entiende por pobreza alimentaria.
Características de la pobreza tlaxcalteca
Tlaxcala es uno de los estados más homogéneamente pobres del país, si no el que más. Sobran datos -aquí he citado sólo algunos- que llevan al observador a esa conclusión. Suena a paradoja, porque en Tlaxcala es rara la pobreza extrema, esa que pone a quienes la sufren en los linderos del hambre. No, aquí no se dan esas patéticas simas de miseria y, por tanto, no aparecemos en la estadística, como si ocurre con Chiapas, Oaxaca, Guerrero y algunas zonas de Puebla y Veracruz. La diferencia con Tlaxcala es que esas entidades federativas si tienen recursos naturales y abundancia de capitales sobre los que podrán apalancar su futuro desarrollo. Y nosotros no.
Las vías para la recuperación
Como digo, eso no pasa en Tlaxcala. Aquí el capital local es insignificante, amén de que la naturaleza se mostró avara al dotarnos de riquezas y atractivos. Las haciendas, las fábricas de textiles y el ferrocarril son reminiscencias del pasado que no resucitarán la economía. La recuperación sólo se logrará con la afluencia de los capitales que no tenemos, y que hay que buscar fuera del estado y aún de la propia república. Mas todo afán será infructuoso si el poder federal no instrumenta políticas de desarrollo regional compensatorio que resarzan a Tlaxcala del histórico arrinconamiento al que injustamente fue relegada. Y es que esto… ¡ya no puede ni debe seguir así!
LA FRASE
Es de un panista queretano, de nombre Manuel Treviño. Y no la dijo, la dejó escrita en la nube cibernética de las redes sociales. Fue a causa de que la presentación del futbolista Ronaldinho en el estadio de La Corregidora provocó un gran congestionamiento vehicular que lo hizo llegar tarde a su casa. El energúmeno blanquiazul dejó ver su impronta racista:
“…y todo por ver a un simio. Brasileño, pero simio aún…”
Expresión que de cierto le agregará más simpatías a las que ultimamente ha venido sumando a su causa Acción Nacional.
