• José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

 

  • Fracasaron las tesis catastrofistas que presagiaban turbulencias sociales incontrolables 
  • Las izquierdas, ante el reto de ponerse al día para entender al México del Siglo XXI
  • La erradicación de la corrupción y la ineptitud, punto clave para el éxito de la reforma energética

  Juzgué prudente aguardar hasta que se promulgara la última y más trascendente reforma impulsada por el presidente Peña Nieto. Me refiero, claro, a la enmienda que dio por concluido el monopolio del estado mexicano sobre el petróleo. Y es que quise convencerme de que la reacción popular no sería la anunciada por las voces alarmistas que temían una rebelión social de hecatómbicas consecuencias. Nada de eso ocurrió, ni en la parte final del proceso legislativo ni en ninguna de las intermedias. Y probablemente la misma suerte correrá la pretendida consulta plebiscitaria, en el remoto caso de que la Suprema Corte la estimara constitucionalmente procedente.

Un México distinto

  La sociedad de nuestros días -y sobre todo la juventud- está más preocupada con temas que directamente le afectan en su vida diaria -como el empleo y el salario- que en dar crédito a arengas desgastadas que la invitan a participar en marchas y plantones dizque para defender a una empresa paraestatal -Pemex- a la que ha tiempo dejó de vincular con la integridad de la patria. Equivocadamente, la izquierda ha supuesto que México es el mismo que el gobernado por Lázaro Cárdenas hace más de setenta y cinco años. Pero no, no es el mismo, y me atrevo a afirmar que ya ni se le parece. No obstante, hay quienes persisten en retrotraernos a un pasado superado.

Andrés Manuel… un enigma

   Es digno de destacar que López Obrador -con sus siempre beligerantes seguidores- se haya guardado bien de exhibirse como organizador de protestas que, cuando las hubo, fueron de muy poca monta. La metamorfosis política del promotor de las marchas de Tabasco a la capital, y del patético plantón en Reforma, me recordó los versos de Jorge Manrique, un gran clásico del idioma castellano: ¿Qué se fizo el rey don Juan? / Los Infantes de Aragón, ¿qué se fizieron? / ¿Qué fue de tanto galán? / ¿Qué de tanta invención que truxieron? / Las justas y los torneos, paramentos, bordaduras e cimeras, / ¿fueron sino devaneos?  Este Peje, estimado lector, ya no es el de antes.

La corrupción, el enemigo a vencer

  Mas si acaso finalmente hubiera consulta, nada mal vendría al gobierno federal persuadir a la sociedad -de aquí al 7 de junio del próximo año- que las reformas del presidente Peña Nieto se acompañarán de acciones contundentes contra los corruptos que han saqueado Pemex. Si el primer círculo del mandatario lee bien el sentir de la gente, no debe retrasarse más la aprobación de esa Comisión Anticorrupción a la que ningún partido presta atención en el Congreso. Y es que, si bien hay signos de mejoría en la aceptación de la figura presidencial, aún son muchos los puntos que al mexiquense  le faltan por conquistar en las encuestas de opinión pública.

En juego, la mayoría parlamentaria

  En ese orden de ideas, también contribuiría a esa causa que la prometida licitación de dos nuevas cadenas de televisión abierta libere por fin al video-espectador de su dependencia con la muy limitada -y culturalmente pobre- oferta de Azteca y Televisa. Y si a ello se agrega una disminución del costo de la telefonía celular, el talante del votante -de cara a la elección intermedia- sería otro. Además, esos beneficios darían una tregua a las otras reformas cuyos resultados exigen un tiempo mayor de maduración. Lo anterior -más una atinada selección de candidatos en los estados- quizá haga posible que el partido del presidente alcance la mayoría en San Lázaro.

Contra la ineptitud y la improvisación

   Se ha dicho, con sobra de razón, que el probable éxito de reformar artículos constitucionales que por años se juzgaron inamovibles, va a depender de la eficacia y acierto con que sean operados. Para ello no solo se necesita transparencia y honestidad; también se requiere erradicar la improvisación y la ineptitud, características habitualmente presentes en la alta burocracia mexicana. Se trata, sí, de acabar con las raterías, pero también con la prepotencia ignorante, la incapacidad, el desconocimiento y el capricho. Esos temas son tanto o más preocupantes que todos los demás juntos. Y para ilustrar lo dicho citaré el escandaloso caso del telepeaje en autopistas.

Capufe… y su increíble director

  El director de Caminos y Puentes Federales de Ingresos debió ser fulminantemente cesado por inepto, desinformado, inoportuno, prepotente, imprudente, insensible, mentiroso e incompetente. Y no agrego el calificativo de corrupto hasta que no se aclare cómo fue que licitó la nueva concesión del pago electrónico en las casetas. Lo indignante es que, como exculpante de los daños infligidos a miles de automovilistas, el interfecto alegó desarreglos entre particulares. Si no había acuerdo, ¿por qué no suspendió su aplicación? En vísperas de ponerse en marcha la reforma energética, lo sucedido con el telepeaje potencia el miedo y la desconfianza de la gente.

ANTENA NACIONAL

El partido de la gente decente

   Cierto es que nadie debe meterse en la vida privada de los demás. Empero, en el turbio episodio protagonizado por un grupo de connotados diputados panistas en Puerto Vallarta, sí se vale opinar que, quien detenta un cargo de representación popular, debería abstenerse de participar en eventos de esa naturaleza. Mas si cediera a la tentación, por lo menos tendría que tomar precauciones para evitar ser exhibido. La libertina conducta de los tribunos panistas es más chocante por cuanto los señores se ostentan ante la sociedad cual si fueran espejo cristalino de todas las virtudes familiares y cristianas. En fin, una manchita más a ese disfraz electoral del partido azul.

ANTENA LOCAL

Los espectáculos ferieros de Huamantla

 Se defiende el ayuntamiento huamantleco en voz de su señor alcalde con la especie de que ya había advertido que no sería responsable de lo que ocurriera en la carrera de carcachas. Pero si la autoridad municipal no es la que ofrece y garantiza seguridad en los eventos de la feria… ¿entonces quién? El evento se saldó con una muerte que, de milagro, no fueron muchas más. En contraste positivo, los primeros informes de la huamantlada apuntan a que las precauciones adoptadas incidieron en una disminución de los desórdenes. Hubo, sí, heridos, pero sólo los que derivan del riesgo de hacer frente a la embestida de un toro de lidia, sin mas armas que el valor.

LA FRASE

   Es de Manuel Camacho Higareda, pensador de altos vuelos infravalorado en Tlaxcala, su tierra. Y la escribió al reflexionar en torno a los parámetros con que la ONU separa juventud y edad adulta, conceptos ambos que, más que con los años, tienen que ver con el espíritu -amoroso o envenenado- que habita en el templo interior de cada ser humano. Reproduzco aquí un extracto, que espero no descontextualice ni desvirtúe su obvia intencionalidad. Júzguelo usted, amigo lector.

“…el verbo de rencor y el obrar con bilis son síntomas de ancianidad moral…”