• Enrique Gasga Ventura
.

Con el asunto de la reforma a telecomunicaciones, aunque evidentemente también con las demás reformas, uno ve la televisión, bueno muchos ya la pantalla, o escuchan la radio, o leen en los medios impresos, o en internet, tantas y tantas bondades de estas reformas que pareciera que regresamos a los tiempos de Salinas de Gortari, cuando en México muchos creían que la modernidad había llegado por fin al país.

Pero oh decepción. Hoy con la reforma a las telecomunicaciones que es la recientemente aprobada por el Senado de la República, y que sólo faltará su aprobación en las diferentes entidades del país, está dando mucho de qué hablar.

Será que con los centavos que no nos cobren las empresas de telefonía como hoy en día lo hacen por los segundos que nos pasamos después del minuto y antes de consumir el siguiente al llamar por celular, o al dejar de pagar largas distancias dentro del país, eso será un enorme beneficio para los mexicanos.

Eso, de hecho es como un robo que debió quitarse desde hace mucho, y no se necesitaba hacer toda una reforma a las telecomunicaciones para eso; pero además, nos dicen que podremos tener internet más rápido y más opciones para gastar el poco dinero que más de cincuenta millones de pobres de este país con mucho esfuerzo apenas recibimos de paga, qué padre no.

Pero hay más, la propuesta en materia de telecomunicaciones enviada por el presidente al Congreso de la Unión habría dejado ver, según algunas publicaciones realizadas, entre otras cosas, que servirían para mejorar la calidad de los servicios de telefonía celular; así como el de transmisión de televisión abierta.

Sin embargo, al irse desmenuzando, bueno sólo es un término, más bien, medio revisando este documento, se descubrió que se podría dañar el libre acceso a internet y la privacidad de los usuarios de los servicios de telecomunicaciones en México.

Esto, ya que en uno de los artículos de la propuesta en una de las partes de las leyes secundarias otorgaría al gobierno la facultad de “bloquear, inhibir, o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes con lo cual obviamente se afectaría el libre acceso al internet.

Pero tampoco hay que olvidar que al presentar dicha propuesta se presumió algo así como el derrumbe de los monopolios en la materia de las telecomunicaciones, incluso en la presentación que hizo el propio Enrique Peña Nieto, según publicación en la revista Proceso dijo en su discurso:

 “El Ejecutivo federal ya no será quien otorgue las concesiones y permisos. Las decisiones en esta materia serán técnicas y no políticas”.

Esto quiere decir que ahora los monopolios que han manejado las telecomunicaciones en México ya no lo serán, pues ahora los mexicanos contaremos con otras opciones a quienes también pagaremos por el uso de los servicios, esto es a empresas extranjeras preponderantemente que lleguen a México a ofrecer sus servicios.

Bueno a todo esto poco o nada se ha dicho de la inexistencia sobre el control de precios de los ofertantes; y es que en parte de la ley dice que los precios dependen de la oferta y la demanda.

En este sentido, quién sabe si a los mexicanos nos convenga de veras esta reforma, o a quienes les convenga más sea a las múltiples empresas que ven en México un enorme mercado para vender estos servicios.

Pensando positivamente, podría haber mejores servicios sí, pero sin control de precios, a qué costo pagaríamos esos servicios; quizá no al principio, ya que las empresas evidentemente podrán hacer sus ofertas a bajo costo para ganar clientes, pero llegado el momento, tal vez el México que nos prometen de modernidad desde hace décadas por fin este llegando; pero las decenas de miles de pobre de mexicanos sigue creciendo, y la reducción de estas cifras es algo que al parecer no viene en el paquete de las reformas.

Sería importante conocer la opinión de nuestros diputados tlaxcaltecas en estos temas; pero al parecer la enorme mayoría ni siquiera sabe en qué lenguaje les están hablando en esta materia, y quizá sólo vayan a levantar la mano como de costumbre, sin siquiera conocer el documento y menos sus repercusiones.