Tras el triunfo de Gustavo Madero como dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), se presenta un nuevo escenario para este instituto político en la entidad, mientras la tan anunciada unidad de maderistas y corderistas que ha hecho la actual dirigencia, por el momento, sólo existe en el discurso, pero en la realidad no existe aún una muestra clara y objetiva de que hay una misma dirección en los grupos al interior; pero que ya con la llegada de la nueva dirigencia, el reto sin duda será lograr que la mayor parte de sus fuerzas vayan en un mismo sentido, y la primera prueba sin duda serán las elecciones del próximo año.
El asunto no es fácil, y lo único perceptible, es que la próxima dirigencia del panismo en el estado tiene un claro, fuerte, pero sensible aroma de mujer; y no hay que ser muy analítico para percibirlo sólo hay que checar quienes fueron las protagonistas en la batalla que se llevó a cabo en la pasada elección por la dirigencia nacional.
Los nombres de Aurora Aguilar, Adriana Dávila, Leonor Romero, Lilia Caritina estuvieron a la orden del día. Pero claro, también hubo muchos líderes del sexo opuesto; pero la batalla fue de féminas, si de esas que se pueden destrozar, pero que nunca se harán daño, bueno eso versa el dicho, pero en este caso el destrozo puede ser la carrera política de algunas, o al menos de alguna.
Aquí no podemos soslayar a la gran triunfadora de esta primera pero casi determinante batalla; si la guapa -es piropo-, diputada federal Aurora Aguilar quien tuvo la fortuna de que triunfara su candidato y ahora dirigente nacional.
Pero no sólo quedó bien allá arriba con la cúpula nacional; sino también abajo y por todos lados, si alguien sumó un fuerte capital político rumbo a la dirigencia estatal del albiazul en esta etapa fue la diputada federal.
Y aunque, en una entrevista con su servidor comentó algo así como que no buscaba la dirigencia; sino aportar a su partido y trabajar por la unidad y fortaleza del mismo, etc, etc, etc; eso esta bien para el discurso mediático, pero allá quien se lo crea, pues esa declaración que de momento calma leones, o leonas pudiera revertirse.
Y es que después de la elección de la dirigencia nacional, nadie nuevo ha asomado la cabeza para buscar la dirigencia estatal; y es que algunos que esperaban que si ganaba Ernesto Cordero probablemente la Senadora Adriana Dávila Fernández podría meterse a la pelea, pero ahora con qué.
Lo anterior no quiere decir que el grupo adrianista se vaya a quedar quieto; pero esto seguramente será algo contra lo que tenga que lidiar quien vaya a llevar las riendas del panismo tlaxcalteca.
Pues ya saben de lo que son capaces los adrianistas, y si no lo saben, sólo acuérdense de la derrota del PAN en la pasada elección a gobernador, donde el fuego amigo –yo diría inmadurez política por decirlo de una manera elegante-, que muchos le achacan a Adrianita provocó entre otras cosas, que se esfumara de las manos el poder a los panistas; pero las historias se repiten, como la canción dice “tropecé de nuevo, y con la misma piedra”, no vaya a ser que la canten los albiazules.
El reto para Acción Nacional no es fácil, sobre todo para la elección de 2016; hoy por hoy un partido sólo es muy difícil que gane una gubernatura; y si en el camino llegas dividido es aún más difícil.
Por ejemplo está el otro partido también de oposición, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) quien aunque se encuentra dividido por el momento, si desde su cúpula nacional se logra la unificación de los partidos de izquierda, y eso se combina en Tlaxcala con una líder como Lorena Cuellar quien además atraiga todavía a unos cuantos priistas inconformes, los escenarios no serían tan favorables para el panismo.
No podemos tampoco soslayar la fuerza del orticismo con el Partido Alianza Ciudadana (PAC), quien tiene un capital político importante, incluso ha dado cuenta de más afiliados que el PRD, y que una alianza con cualquier otro partido fuerte sería casi determinante.
Y evidentemente está el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que aunque por el momento no tiene un rumbo definido, cuenta con un presidente con poca o ninguna idea de la política según lo ha mostrado; este partido aún cuenta además con la maquinaria del estado a su favor; así como con un número importante de simpatizantes que si bien pueden estar a disgusto con sus liderazgos, podrían emitir voto de castigo, o bien moverse a otros partidos políticos.
Pareciera que aún falta mucho para las elecciones de 2015 y de 2016, pero lo cierto es que estratégicamente ya están en puerta, y si hoy el PAN y los demás partidos políticos no capitalizan adecuadamente sus fortalezas y debilidades el tiempo les dará más que un susto.
