Ante el repunte estimado, que no demostrado, de 17 por ciento del turismo en Tlaxcala y tras los sonados fracasos que en la materia ha realizado la actual administración, el creador se apiadó de Tlaxcala e iluminó al obispo, Francisco Moreno Barrón, para incursionar en la promoción turística de la entidad.
Por el entusiasmo manifiesto y resultados obtenidos, el prelado merece ser nombrado titular de la dependencia responsable de atraer a los turistas, dados los pírricos resultados obtenidos en tres años.
El Ejecutivo tiene facultades para realizar nombramientos, aunque en este caso es claro que no se puede dar el título de secretario de turismo, por la alta investidura que representa.
Pero honoríficamente podría representar el cargo y encabezar con mucha ventaja la promoción de nuestras riquezas naturales e históricas que se desconocen o de plano se desalienta su promoción, con esa frase de… ¡ni te imagines!
En cambio el Estado se ahorraría millones y millones de pesos en sueldos, además que los recursos para publicidad se canalizarían adecuadamente, esto sin las visiones de organizar conciertos que solo representan fuertes pérdidas económicas.
Como ocurrió con el aún no aclarado caso del concierto de Placido Domingo, donde esta administración se metió a empresario de eventos deportivos y salió como las gallinas y sin que llegaran los turistas.
Los recursos para la publicidad en medios serían distribuidos equitativamente, no como ahora que quien sabe en dónde van a parar.
Tampoco los tlaxcaltecas pagaríamos esos costosos viajes al extranjero, que a la fecha no han dado resultados, y solo por citar un ejemplo, en este caso si tendríamos una fotografía del Papa Francisco con alguna artesanía de Tlaxcala, para su promoción mundial.
No como la otra vez, que dicen que fueron, pero que no presentaron pruebas de su dicho, ni las presentarán, porque dicen las malas lenguas que ni siquiera fueron recibidos y mucho menos pudimos presumir esa talla de madera de Tizatlán en brazos del Santo Padre.
Esto se deriva porque recientemente esta noticia salió a la luz en algunos medios de comunicación, a otros se les fue la nota y a muchos más les pasó de noche o de plano les prohibieron su publicación.
La Diócesis tlaxcalteca se sumó a la promoción turística de Tlaxcala que el gobierno del Estado ha impulsado para atraer más visitantes; pues consideró que las iglesias y templos son “verdaderas joyas que el turismo puede admirar y visitar.
La nota informativa de Nadia Granados en Pulso Red, indica que en breve entrevista, el obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón sostuvo que la entidad cuenta con una riqueza en el aspecto del arte desde pintura, escultura hasta arquitectura, por lo que debe de ser aprovechada y a su vez debe de preservarse.
En esta línea, consideró necesario el apoyo del gobierno federal para que tanto la infraestructura física como el arte sacro que guardan las poco más de 700 iglesias que hay en la entidad estén en óptimas condiciones.
“Siendo bienes nacionales y siendo verdaderas joyas de atraer el turismo están al servicio de atraer a los visitantes, la Iglesia misma y las comunidades se empeñan en arreglar constantemente los templos, pero nunca es suficiente el esfuerzo porque los recursos son muy limitados, entonces el gobierno federal tiene bien un compromiso de cuidar estos bienes confiados a la Iglesia ese mismo deben de procurar su embellecimiento, su restauración y ponerlos al servicio de la gente que viene a visitarnos”, manifestó.
Moreno Barrón resaltó que el trabajo en conjunto con las autoridades federales y locales es fundamental para el desarrollo de las comunidades y en el caso de la Diócesis, para el mantenimiento de los templos, será importante pues atraerá beneficios a la población.
Esta noticia puede ser el resultado de la desesperación al constatar que Tlaxcala cuenta con enorme potencial para atraer al turismo, como ha ocurrido en pasadas administraciones.
Pero que con la fusión de las secretarías ni se promueve una cosa, ni la otra.
Es decir ni llegan los empleos, por el contrario se alejan, ni mucho menos llegan las parvadas de turistas como se presume, mientras ni siquiera esta administración ha sido capaz de poner en marcha por ejemplo su rimbombante “Parador Turístico de San Miguel del Milagro”.
Ahí están las instalaciones y 20 millones de pesos tirados al igual que esas palmeras importadas de quien sabe dónde, ya se murieron, se secaron y se caen por el abandono y la negligencia
Nuestro Obispo tiene toda la razón, la prueba está en los miles y miles de visitantes que diariamente, fines de semana o en las celebraciones llegan hasta en procesiones y autobuses a la basílica de Ocotlán.
Ni se diga los miles de peregrinos y fieles que arriban a San Miguel del Milagro, la visión de Moreno Barrón va más allá, sabe que la riqueza de nuestra arquitectura religiosa no tiene comparación a nivel mundial.
Tenemos un tesoro que nadie puede igualar, simplemente porque en Tlaxcala se encuentran las reliquias de un encuentro de dos culturas, la riqueza barroca es incomparable en los retablos, las argamasas, los adornos, solo por citar lo que contienen los templos católicos.
Pero no se ha tomado muy en serio que la riqueza con que cuenta Tlaxcala en materia de vestigios es inigualable, desde sitios con arte rupestre con petroglifos en Santa María Las Cuevas que están en el abandono.
De los más de 14 sitios de pintura rupestre, los increíbles murales de Cacaxtla, que son únicos a nivel mundial, no solo nacional, nuestros complejos piramidales de Tecoaque, Tizatlán, Ocotelulco, Cacaxtla y Xochitécatl.
No es posible que los turistas de otros países se resistan a una aventura por Tlaxcala para conocer sus cascos de hacienda, el escenario natural en un clima amigable, a la par que vivir las tradiciones y costumbres como el carnaval.
No todo son corridas, ni toritos.
Otro fuerte atractivo es nuestra gastronomía, con la originalidad de sus platillos que por su presencia prehispánica merecen ser degustados por los paladares más exigentes, sus dulces, sus guisos, el mole prieto, las tlatlapas, la barbacoa o el pollo Tocatlán.
Pero lo más valioso, que no ha sido tomado en cuenta por los altivos funcionarios de la actual administración, es promover lo original, se avergüenzan del pulque, poco apoyan a los productores.
En tres años la promoción turística ha ido a la baja, simplemente por no tomar en cuenta las experiencias y lo más grave ha sido ignorar la promoción de la anfitriona de los tlaxcaltecas.
Esa es la principal riqueza, nuestra gente, gente amable, gente paciente, gente que espera un cambio para bien que no llega… NI LLEGARÁ EN LOS TRES AÑOS QUE VIENEN.
