Hace tres años, la emergencia surgida por la influenza AH1N1 en Tlaxcala, ya había provocado que se estableciera un comando sanitario, donde se informaba puntualmente sobre avances y decesos de enfermos, nada se ocultaba.
Ahora la información sale a cuenta gotas, se refleja solamente lo que viene de oficinas centrales y sería deseable que si no pueden activarse, consulten a quienes ya tienen experiencia, como Domingo Fernández, por ejemplo.
La cifra de muertos por influenza AH1N1 en Tlaxcala aumentó a 19 y se corre el riesgo de un posible desabasto de medicamentos, revelaron fuentes médicas del Hospital regional de Tzompantepec, donde consideran ya un código naranja para este nosocomio ante tal situación.
Hay trabajadores de este hospital que podrían ya estar contagiados por el contacto permanente con los pacientes infectados de influenza, por lo que se asegura que ya reportan síntomas.
Ante tal situación, se suma la reducción de vacunas contra la influenza, por lo que trascendió que los reactivos registran un descenso considerable y podrían agotarse ante la demanda.
Por este posible desabasto las autoridades de la Secretaría de Salud podría disminuir o en su caso cerrar la aplicación de estas dosis a la población abierta, para priorizar a los sectores de mayor riesgo como personas de la tercera edad o enfermos crónico-degenerativos.
En tanto, 14 personas son atendidas en el Hospital Regional de Tzompantepec por este padecimiento, cada vez tiene menos espacio para acomodar a los enfermos de este mal.
Trabajadores sindicalizados indicaron que el en el hospital de Tzompatepec, se ha improvisado pabellones para acomodar a los pacientes de influenza y otorgarles atención médica, pero existe el riesgo de contagio con el resto de los pacientes.
Según los reportes médicos, las cifras de pacientes con influenza en Tlaxcala podrían aumentar, incluso se considera ya el código naranja para calificar la situación en el Hospital Regional de Tzompantepec.
De acuerdo al reciente reporte oficial de la Secretaría de Salud (SESA), Tlaxcala se encuentra en lugar 11 en la república por fallecimientos de este mal, por más casos de influenza AH1N1 al reportarse 12 decesos en el portal de internet de esta dependencia.
Hasta el momento este sitio web, reporta que el estado con más decesos es Jalisco con 44, Baja California con 41, Distrito Federal con 31, Hidalgo con 22, San Luis Potosí con 22, Estado de México con 21, Querétaro con 17, Michoacán con 14, Zacatecas con 14, Aguascalientes con 12 y Tlaxcala con 12.
También da a conocer que hasta el momento se han registrado 314 muertes y actualmente se han detectado 2 mil 994 casos en todo el país.
Sin embargo en un comunicado oficial de la SESA en Tlaxcala, informó que la semana pasada y en el corte del 31 de enero de 2014, en la entidad habían fallecido diez personas a causa de este mal.
Mientras se está muy lejos de aprovechar la infraestructura de clínicas rurales, de atención especializada y hasta de hospitales de tercer nivel, en los tres años de la actual administración, el Seguro Popular se brinda peor que nunca.
Pese a las denuncias en contra, la administración de Héctor Ortiz dejó garantizado el servicio de atención médica, hospitalaria, de especialidades y hasta de entrega de medicinas gratuitas para los inscritos en este beneficio federal.
Si el servicio no era de primera, era bastante aceptable, si se toma en cuenta que en la actualidad no hay dinero que alcance para atender las enfermedades de nuestro tiempo.
Se puede decir que miles de tlaxcaltecas han visto salvada su salud y en algunos casos la vida, pero no gracias a la administración, sino al profesionalismo de médicos y enfermeras que honran la profesión.
Pero al tratarse de las clínicas familiares, que es el lugar de primer contacto de los enfermos con su médico, debe enfrentar, de entrada la prepotencia y groserías de los vigilantes y de las encargadas de la recepción.
Como en toda regla hay su excepción, hay gente dedicada que ama al prójimo y brinda una atención esmerada, pero la mayoría del personal del sector salud se ha deshumanizado, ya ni que decir de los directivos, son dioses del Olimpo.
Nunca se enteran los jefes y menos el director del sistema Francisco Bernal del viacrucis que resulta en esta administración acudir al auxilio del Seguro Popular, con doctores groseros que insultan a los pacientes.
A muchos no les importa el dolor humano, o el sufrimiento de las familias o los enfermos, son burócratas mal encarados que a la menor provocación regañan a las mujeres y humillan a los adultos mayores.
Eso para nadie es un secreto, basta pararse en cualquiera de estas clínicas ya sea en Tlaxcala, Apizaco, Huamantla, Chiautempan o San Pablo del Monte, ni se diga en las clínicas llamadas rurales donde no hay médicos ni enfermeras.
Bueno si los llega a haber, se trata de pasantes que llegan para experimentar con los enfermos, mientras que en las clínicas familiares escurren en bulto las y los doctores al ordenar estudios complicados que significan largas filas y horas perdidas. Pero se trata de la salud.
En la mayoría de los casos no otorgan ni una receta, dejan que el dolor siga y hasta se ofenden si se les ruega atención, placas de rayos X, ultrasonidos, resonancias son ordenadas por cientos cada día.
Luego los pacientes, sin importar la edad deben pasar a realizarse sus análisis de orina y de sangre, según sea el caso y son filas y más filas para que reciban las muestras y ni se diga para la extracción de sangre.
Otras filas más para recibir los resultados y más filas para obtener otra consulta, para que a final de cuentas el médico o la doctora se declaren incompetentes y mande al paciente con los especialistas para tratar su caso.
Invariablemente son canalizados a los hospitales de Tzompantepec, Tlaxcala, Huamantla o Calpulalpan, y lo mismo ocurre en el ITAES y el Hospital Infantil, donde el trato al paciente es deleznable.
Y otra vez filas y más filas para que el especialista, que forma parte de los dioses del Olimpo se digne a dar una cita, que invariablemente no es menor a los treinta días, sin que a los médicos les importe el avance de la enfermedad.
Luego en caso de que la enfermedad se agrave, el paciente es ingresado a urgencia, pero solo que casi se esté muriendo, ya que de otra forma no hay poder humano que convenza al personal para que el paciente sea atendido.
Si el paciente tiene suerte y es ingresado al hospital, recibe andrajos en vez de batas, debe andar descalzo, si es que no le llevan sandalias con grave riesgo de contraer alguna enfermedad, por ejemplo hongos en los pies.
Debe enfrentar la falta de jeringas, de vendas, de gasas y hasta del papel sanitario, pues debe de llevar cada quien el suyo, sin embargo, reiteramos que hay profesionales de la medicina que en verdad son admirables, pero son pocos.
Las carencias aumentan, los rumores de compras como esos cientos de ventiladores que compraron casi a escondidas, nos recuerdan a esas chamarritas verdes que tanto dinero nos costó a los tlaxcaltecas.
Solo es cuestión de tiempo para que explote la bomba, los trabajadores sindicalizados ya no aguantan la presión, pero los enfermos menos, y si el gobierno se comprometió a brindar ese servicio… QUE LE CUMPLA A LOS TLAXCALTECAS.
