• José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

 

  • Hombres de poder -espiritual el uno y material el otro- comprometidos con la paz y la justicia
  • Producto de la buena fe y el entendimiento, la distensión con Cuba anticipa un mejor futuro
  • En religión y en política, el adversario eterno de la renovación es el pensamiento conservador

  La entrevista que tendrá lugar mañana martes entre el papa Francisco y el presidente Obama hará que los inmovilistas que creen que el mundo no ha cambiado revisen sus conservadoras posiciones. Los protagonistas de ese encuentro -absolutamente impensable hace sólo una década- son, de un lado, un pontífice romano nacido en Latinoamérica, y de otro, un mandatario estadounidense de raza negra. Pero si el hecho es inédito por las razones apuntadas, lo es todavía más porque, en sus respectivas y enormes áreas de influencia, han sido capaces de enfocar la problemática del siglo XXI con una visión mucho más liberal, humanista y razonable que la de sus antecesores, no obstante que -Francisco en el Vaticano, y Obama en el Capitolio- están permanentemente acosados por un reaccionarismo difícil de vencer.

Buenas intenciones

  A los dos personajes los impulsa un claro compromiso con la integridad y la justicia. El sentido de la proporción no se pierde al advertir paralelismos entre la filosofía de Francisco y Obama: uno es pastor, cierto, y el otro político; empero -bien mirado el caso- el pastor mucho tiene de político, y el político, bastante de pastor. La analogía más notoria entrambos -y también la más significativa de las mutaciones que promueven- es que, desde el inicio de sus encomiendas se propusieron enmendar el camino que siguieron sus predecesores, sin detenerse a reparar en los riesgos -incluso personales- implícitos en la tarea. Mas no obstante los obstáculos que se les han interpuesto, ambos han conseguido mover conciencias. 

Herencias envenenadas

  Los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI dejaron como herencia al papa argentino una estructura eclesial petrificada y corrupta, y una grey preocupantemente disminuida. Por su parte, al presidente norteamericano le tocó lidiar con los conflictos bélicos en los que inmiscuyó a su país George Bush hijo, y con el cataclismo financiero que explotó a raíz de la quiebra de Lehmann Brothers. No obstante las circunstancias adversas con las que uno y otro han tenido que luchar, y pese a la resistencia de las tendencias ultraconservadoras que privan en sus respectivo ámbitos de competencia, tengo para mí que, tanto Francisco como Obama, pasarán a la historia como promotores de ideas modernizadoras que aspiran a un mundo más humano y solidario.

La reconciliación con Cuba

  Un valioso ejemplo de lo que con esa mentalidad se puede alcanzar lo constituye la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Luego de medio siglo de disputas, Obama enfrento la hostilidad del anticastrismo en su país, y reabrió la embajada norteamericana en La Habana. Admitir -a instancias de Francisco- que 50 años de política aislacionista sólo habían conseguido separar a miles de familias, es un paso que obliga a Raúl Castro a abrir su régimen a la democracia, y al Congreso norteamericano a abolir el brutal bloqueo económico del que se hizo víctima a la sufrida isla caribeña.

Los logros de Obama

  En sus casi siete años de gobierno -de los ocho que tiene mandatados-, Obama ha batallado de continuo con el partido Republicano, con el Tea Party y, ahora, hasta con el estrafalario Donald Trump. Mas a pesar de sus opositores, el presidente tiene en su haber logros trascendentales. Cito algunos: el pacto con Irán en materia nuclear; el acercamiento ya mencionado con Cuba; el retiro de tropas de Afganistán e Irak; el pacto con China para combatir el calentamiento global; la superación de la crisis financiera del 2008 y, finalmente, la reforma sanitaria que dio acceso a la salud a millones de estadounidenses. Sin embargo, este recuento no estaría completo sin hacer referencia a los retos que no pudo llevar a buen fin: un acuerdo migratorio con México, y la supresión de la degradante prisión de Guantánamo.   

Las ideas de Francisco

  Francisco lleva sólo treinta meses calzando las sandalias del pescador. Por ello, más que de logros concretados por el papa argentino -en la Iglesia milenaria los cambios requieren de mucho tiempo y reflexión- lo apropiado es hablar de un catálogo de intenciones que apuntan hacia la actualización de diversas disposiciones contenidas en un catecismo redactado con mentalidad medieval, y que sólo ha servido para que la feligresía actual se distancie de la prédica de sus guías espirituales. Pero si Obama encontró resistencias para poner en práctica sus renovadoras ideas, son mucho más fuertes y numerosas las que habrá de superar el carismático jesuita al que el concilio cardenalicio de marzo del 2013 designó Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

El clero en México

  Dignos de atención son los malabares interpretativos que el alto clero mexicano realiza para hacernos creer que lo que dijo Francisco… en realidad no lo dijo. O por lo menos, no es lo que cualquiera puede entender. Nos advierten que para eso están ellos, los traductores del pensamiento papal, que tienen la misión de aclararnos, por ejemplo, que el perdón que ordena el papa se otorgue a las mujeres precisadas a dar fin anticipado a un embarazo no deseado se debe sólo a que, este año, se celebrará un Jubileo Extraordinario de la Misericordia, y hacen énfasis en que su castigo -la ex comunión- recobrará su vigencia cumplido el plazo de esa circunstancial y pasajera indulgencia papal. En otras palabras: con esas pecadoras, la clemencia y la compasión cristiana … son sólo transitorias.

Resistencia a la autoridad papal

 Concluyo: más vale que se entienda que a nada bueno lleva amedrentar con penurias infinitas -en este y en el otro mundo- a los creyentes en Cristo que violan -sin estar animados de maldad ninguna- lo dispuesto por un arcaico manual de instrucciones -el catecismo- escrito en buena parte para mantener la hegemonía secular de la Iglesia sobre sus feligreses a través del temor a Dios. En dirección distinta van las expresiones de comprensión, amor y caridad que utiliza Francisco al referirse a temas como la diversidad sexual, la simplificación del trámite para la nulidad matrimonial, la suspensión del embarazo, y otros más que la inquisitorial inflexibilidad doctrinaria siempre penalizó con rigor. El papa -Vicario de Cristo en la Tierra-, en uso de la potestad que le fue confiada, parece dispuesto a desfacer algunos de esos entuertos.