¿Cómo recordar la administración del ex presidente de México Felipe Calderón Hinojosa? La historia lo puede recordar quizá por su lucha contra la delincuencia organizada que dejó más de cincuenta mil muertos y desaparecidos; por el divisionismo al interior del PAN partido que lo llevó al poder, así como por ser quien devolvió la silla presidencial al PRI.
La parte del divisionismo que hoy más que nunca está presente en el albiazul tanto a nivel nacional como en Tlaxcala puede tener su raíz en la política implementada por Calderón como por sus correligionarios; una política auto destructiva y llena de enredos que hoy sigue avivando el ex mandatario en su partido.
Sólo por citar algunos ejemplos de dicha política está precisamente la guerra contra la delincuencia organizada que sacudió el avispero de los cárteles de la droga, y lo cual no generó para el país; sino un ambiente negro de violencia e inseguridad, un ambiente incierto a su más puro estilo.
Continuando con esta política confusa del ex presidente de la República están los conflictos generados al interior de su partido donde en su momento, y en forma gradual luego de tomar su cargo en los Pinos, fueron desapareciendo de la escena política la mayoría de los cuadros más conocidos de este partido donde incluso una de sus figuras más emblemáticas Diego Fernández de Cevallos “El Jefe Diego”, fue secuestrado misteriosamente, según se dio a conocer en su momento.
Así mismo, y prácticamente en todas las entidades de la República el panismo se volvió el reflejo de la complejidad de Calderón. Es así que la pérdida de la Presidencia de la República no llegó sola para el panismo; sino llegó con la pérdida de importantes espacios; diputaciones, presidencias municipales y otros puestos de elección popular con lo cual ese debilitamiento llegaría a ser casi determinante en los resultados de los comicios federales pasados.
En su reciente visita a Tlaxcala Felipe Calderón en su brevísimo tiempo otorgado a la prensa no habló precisamente de la necesidad de la unidad para su partido; sino que reconoció la complejidad que vive este instituto político; así como el desgaste de su identidad y la perdida de la confianza por parte de la ciudadanía hacia Acción Nacional.
Pero lo que no dijo y quizá no quiera ver es que él tuvo que ver directamente con dicha complejidad y divisionismo que hoy paga el panismo en todo el país.
Y hoy el joven Ricardo Anaya Cortés como nuevo líder nacional de este instituto político tiene el reto de ir corrigiendo esa maraña que envuelve al panismo.
El reto de la unidad no se ve fácil, y no se ve fácil porque el ex presidente Calderón y sus correligionarios todo parece que se aferran a seguir enredando a la militancia panista, dividiéndola, y de seguir así el panismo podría regresar a la época más imperiosa del PRI cuando el PAN apenas figuraba en los congresos locales y en el Congreso de la Unión.
