
Como balde de agua fría y no precisamente por la lluvia que causó estragos, cayó la denuncia de presuntas corruptelas en la Secte, en torno a lo de las placas, esa plana completa en un diario amigo dolió.
Lo raro es que no motivó ni a diputadas o diputados federales, menos a columnistas o a esos inteligentísimos comentaristas políticos para analizar o comentar siquiera este galimatías que es la punta del iceberg.
Bueno hay una ligera explicación, la denuncia la hizo una ex diputada federal que ni es de Tlaxcala, mientras que los ya por poco tiempo legisladores federales siguen engolosinados con engañar a los tlaxcaltecas.
Una y otra vez presumen que bajaron más de 500 millones de pesos, que si intervinieron poco en tribuna fue porque no los dejaron y no porque no hayan querido.
Entre más dicen e informan, más les crece la nariz, porque esa denuncia que encueró a propios y extraños tuvo que venir de fuera, es una lástima que este sea un caso aislado.
Pero ahí está marcado el camino y sería deseable que esa y otras exdiputadas o exsenadoras o senadores analizaran y comentaran todas las dudas que se tienen en torno a situaciones no claras en esta “cajita de cristal” que no es Tlaxcala.
Ahí está el asunto de las 65 mil chamarras, la desaparición de 22 toneladas de fertilizante en la Sefoa, lo de los desayunos escolares, lo de la falta de medicamentos en el sector salud.
Los materiales de pésima calidad en las obras, la asignación de obras en la Secoduvi, lo de los diezmos, la razón por la que se siguen construyendo en Tlaxcala plantas de tratamiento, mientras las que se heredaron hace cuatro años y medio siguen sin operar.
La razón por la que la CEDHT, CAIPTLAX, IET eran, son y seguirán siendo un cero a la izquierda que ni atan, ni desatan, ni trabajan y nos cuestan a los tlaxcaltecas un ojo de la cara.
Podrían también evidenciar las razones verdaderas de la renta del ITC para pachangas, la danza de los millones en el sector educativo y ya picados hasta en otra gran plana detallarían lo del equipamiento de la Plaza del Bicentenario.
Porque estos y muchos otros temas más, como el de las pantallas digitales son temas que no se tocan o actos de magia en los que simplemente no hay explicación y pasan porque tienen que pasar.
Pero lo que si se llevó el agua fue la paciencia de la gente de Ixtulco en la capital del estado cuyos afectados por el aguacero tildaron de mentiroso al panista Adolfo Escobar Jardínez, quien gusta de salir en los medios, pero no resuelve sus broncas.
Y si a esto le sumamos los problemas de inseguridad en la colonia Loma Xicohténcatl, Loma Bonita y en la periferia de la ciudad capital, tal parecería que son dos mundos. El de oropel en los medios y donde no hay obras.
Uno envuelto en azul pastel, el de la alta sociedad donde se mueve Escobar Jardínez y el de la realidad de la gente que ya no ve la hora de que salga de la administración municipal esta horda de panistas perniciosos.
De pendejo, los habitantes de la Unidad Santa Cruz y de Tlapacoya no bajaron al perredista Antonio Mendoza Romero, a quien se le cayó la barda del recinto ferial por faya de castillos.
Lo malo fue que el agua con mucha basura se llevó el puente, ni tardo ni perezoso el perredista llamó a sus cuates a conferencia de prensa para decirles que eso no es culpa suya.
Ya de paso se pasó de lanza al echarle la culpa al aguacero de la destrucción de calles, cuando la verdad es que hay constancia vía oficios de que al igual que el panista de Tlaxcala, no atan ni desatan, pese a sus promesas de campaña que ya quedaron muy lejos.
Pero el campeón de todos ellos, los alcaldes inútiles es ni más ni menos que Jorge “La Tuza” Rodríguez, quien al igual que su compa de Tlaxcala no hay día en que no salga con sus banderitas de arranque de obras.
Pero la verdad es que Apizaco es un caos, con agujeros por todas partes, lodo, tierra y malestar que se suma al transitar por las calles, el caos es mayúsculo si se toma en cuenta que ha regado a los transportistas.
El comercio ambulante sigue sin control, y las obras que se hacen no sirven, la ciudad está llena de baches y ahora quieren taparlos en tiempos de lluvia, para que el chapopote no pegue y vuevan a comenzar en poco tiempo.
Total que no hay mal que dure cien años, ni trienio que el pueblo aguante, por eso ojalá y que las lluvias torrenciales no solo se llevaran os puentes, sino a esas autoridades que nada más no dan resultados… NI LOS DARÁN.
