- El discurso del gobernador… ¿paso preparatorio para una siguiente etapa de su carrera política?
- Los avances hasta hoy registrados… ¿dan base para afirmar que la entidad se ha transformado?
- Suponernos productivos y aptos para competir, espejismo que no refleja la realidad de Tlaxcala
Entusiasta, entregado y puntual son algunos de los calificativos que vertieron los gobernadores y el propio presidente de la República en elogio a la labor que, por algo mas de cuatro meses, llevó al cabo Mariano González Zarur al frente de la Conago. Los merece: en tan corto lapso de tiempo participó en 45 eventos en distintos foros, algunos de ellos fuera del país. Tantas fueron sus actividades que bien habría requerido de un secretario que lo supliera en funciones protocolarias inherentes a la representación del organismo, evitándole así distracciones respecto de las responsabilidades -estas si fundamentales- que aún tiene para con sus gobernados aquí en Tlaxcala.
Inconstitucionalidad evidente
El problema de la Conago -usted lo sabe, amigo lector- es que no cuenta con un marco legal que justifique su existencia. Su inconstitucionalidad es obvia, lo que se hizo patente tras escuchar del presidente saliente el tipo de trabajo que desarrolló. Y es que a los gobernadores les está expresamente prohibido signar convenios y alianzas, ni con sus homólogos, ni a nombre de ellos con ninguna entidad, sea esta nacional o extranjera. Nada importa que el documento firmado esté inspirado en la amistad y en la buena voluntad; en ese tema no caben las excepciones.
¿Dónde legalmente podría caber la Conago?
En un anterior artículo -marzo de 2015- se explicaron los motivos que llevaron al legislador a redactar la disposición de manera tan tajante. Hay pues funciones vedadas a los gobernadores porque son de la competencia exclusiva del Ejecutivo Federal y/o del Senado de la República. Al respecto, el presidente entrante Eruviel Ávila Villegas ya declaró que continuará la gestión iniciada por González Zarur para que se otorgue a la Conago la personalidad jurídica de la que carece. Difícil será, a mi juicio, que se pueda hallar un nicho legal donde ubicar a ese fantasmal club de mandatarios estatales, sin que al hacerlo se violente el Artículo 117 de la Constitución General de la República.
Los pronunciamientos de González Zarur
Pero vamos al evento que con tanto cuidado se montó en el Centro de Convenciones de la capital del estado este miércoles pasado para servir de lujoso escenario a la ceremonia del traslado del mando de la Conago. En él, y ante sus colegas gobernadores y el Presidente de la República, González Zarur hizo saber que “…Tlaxcala se ha transformado y ha regresado a la arena de la competencia y la productividad…” No se trata aquí de discutir si en efecto los indicadores socio-económicos de la entidad confirman o no tal aseveración; lo que mueve a la duda es si esa declaración excesivamente optimista debió hacerse justo cuando Peña Nieto anunciaba a la nación que viene un periodo de ajustes presupuestarios del que -ojo, amable lector- sólo se exentará a cuatro entidades -Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas- a efecto -dijo el presidente- de “…potenciar sus fortalezas e integrarlas al desarrollo que tiene el resto del país…”.
¿Estrategia correcta?
Meditando acerca de los dichos de ambos dignatarios, al opinador le rondan por la cabeza algunas ideas. A su consideración pongo, amable lector, las siguientes: ¿no hubiera sido más conveniente para Tlaxcala que su gobernador le pidiera al presidente nuestra inclusión en esas zonas económicas especiales que habrán de ser receptoras de fondos extraordinarios? Me baso en el hecho de que el desarrollo que observan esas cuatro entidades a las que federación tratará con criterios más benignos no es distinto del que se tiene en Tlaxcala. Así, en vez de lanzarnos a “…la arena de la competencia…” a lidiar con los pesos pesados de la economía nacional, ¿no habría sido mejor solicitar -con humildad no exenta de dignidad- que se nos incorporara “…al desarrollo que tiene el resto del país…”? Sánchez Piedras -aquel gran gobernador- jamás ocultó carencias ni precariedades; al contrario, las exhibió y las izó como bandera para exigir subsidios compensatorios por la marginación de que nos hizo víctimas una historia contada con perversidad. El, don Emilio, tenía asumido que, sin el auxilio federal, nunca superaríamos el rezago ancestral que nos lastra.
Mitigación de la desigualdad
Un estudio reciente ha mostrado -sin retoques- cuan profunda es la brecha entre pobres y ricos en México. El análisis del economista Gerardo Esquivel proporciona datos ciertos acerca de esas abismales diferencias que sólo pueden ser mitigadas si el gobierno cumple con su función de redistribuir de forma socialmente justa la riqueza del país. Está pues en manos del presidente, de las autoridades hacendarias y de los diputados, orientar los recursos que provienen de los impuestos al estímulo de un desarrollo equilibrado de las distintas regiones que componen el mosaico nacional. Y de eso Tlaxcala está muy, pero muy necesitada. O al menos eso creíamos…
Triunfalismo contraproducente
Felipe González -estadista español- afirma que el talante progresista de un gobierno se mide por el destino que da al dinero en el presupuesto de egresos. Mas si Tlaxcala “…se ha transformado…”, el presidente Peña Nieto no está política ni moralmente comprometido para autorizar la inclusión de partidas extraordinarias en el presupuesto federal con el propósito de impulsar el desarrollo de una entidad que -según la valoración de su gobernador- ya es “productiva y competitiva”. De resultar cierta -que ojalá lo fuera- esa nueva condición próspera de nuestra entidad habrá que felicitar a quien pudo -con sus solas fuerzas- alcanzar logro tan significativo.
ANTENA LOCAL
Homologación electoral y recorte de diputados
Declaro mi acuerdo con la sabia decisión de homologar los tiempos electorales, y resto importancia al bizantino debate que se dio por el tema del recorte al número de diputados que, si hoy parece favorecer a una formación política, mañana quizá la perjudique. La cuestión es muy relativa, y su incidencia -en uno u otro sentido- va a depender de las vueltas que siempre da el imprevisible juego por el poder. Por otra parte, abrigo la certeza de que ningún partido que rebase el mínimo de votos fijado en la ley dejará de tener diputados en el Congreso. Se trata -por lo menos así lo entiendo- de una medida que redimensiona de forma política y administrativamente lógica nuestro sistema de representación parlamentaria.
De las candidaturas ciudadanas
A lo que en cambio sí le atribuyo una trascendencia potencial grandísima es a la ratificación de la reforma de las candidaturas ciudadanas. Y es que, aquí en Tlaxcala -un estado pequeño y muy politizado- es perfectamente viable que incluso una postulación a la gubernatura de un ciudadano independiente pueda ser competitiva, sin mencionar que a una importante cantidad de alcaldías podrían llegar muchas personas sin nexos con partidos. Concluyo: si la ley reglamentaria que está por discutirse en el Congreso no impone candados que imposibiliten en la práctica su registro y/o que restrinjan los límites de su financiamiento de manera excesiva, estaremos ante la expectativa de asistir a procesos electorales que prometen ser muy movidos. De los señores diputados dependerá que sean capaces de mostrar a la sociedad el respeto que les merecen los principios democráticos.
Para la Primera Plana:
En Tlaxcala -un estado pequeño y muy politizado- es perfectamente viable que una postulación a la gubernatura de un ciudadano independiente pueda ser competitiva, sin mencionar el que a una importante cantidad de alcaldías podrían llegar muchas personas sin nexos con partido ninguno.
