- Mal que bien, la elección se realizó; preocupa, empero, la propagación de hechos subversivos
- Comicios complicados, tensos y costosos, parte de los cuales se litigarán en los tribunales
- Los ganadores no podrán cantar victoria hasta que se cumplan todas las etapas del proceso
- Intensa y meritoria labor del INE y de los ciudadanos que hicieron posible la elección
Amanecimos con un nuevo mapa político. Cambió casi todo pero… ¿para que casi todo siga siendo igual? JVST
Con sobra de razón, usted, amigo lector, se estará preguntando la mañana de este lunes si las elecciones de ayer se realizaron con normalidad, a pesar del asedio a que estuvo sometido el INE, y de la incomprensible pasividad del gobierno federal y de los gobiernos de los estados ante a los vándalos que buscaron y -en algunos casos lograron- entorpecerlas. Los hechos acaecidos en Guerrero y Oaxaca y, en menor medida, en Chiapas y Michoacán, inquietan al país y generan dudas acerca del futuro de democracia electoral mexicana, indefensa y vulnerable ante grupos minoritarios violentos como los de los maestros de la CNTE, fortalecidos por las dádivas del gobierno y probablemente infiltrados por la guerrilla.
Incertidumbre, signo de estos comicios
También -como es lógico-querrá conocer las respuestas a las muchas interrogantes que rondaron estos comicios como, por ejemplo: ¿qué ocurrió con el voto nulo y qué con el abstencionismo, ¿qué aconteció en los lugares en los que estaban prendidos los focos rojos? ¿cuáles institutos políticos perdieron su registro? ¿a favor de qué candidatos y de qué partidos se resolvió la competencia por nueve gubernaturas? Y lo más trascendente: ¿el PRI alcanzó por sí la mayoría en San Lázaro, o requerirá del concurso de sus aliados? Y aquí, en Tlaxcala, seguro que despierta la curiosidad de todos saber cuántos votos obtuvo el partido en el gobierno, y si pudo o no alzarse con la victoria en los tres distritos electorales, resultados estos últimos que incidirán, directa o indirectamente, en la sucesión del año próximo.
Múltiples incógnitas
Si usted trasnochó y estuvo pendiente de los noticiarios especiales que las televisoras montaron para dar cuenta del evento, conoce ya buena parte de esas respuestas. Y si no, en otro espacio de este medio informativo los tiene en detalle. Mas lo que ahora mismo nadie sabe es en cuantas elecciones se tendrán que volver a contar los votos, y en cuantas más será en los tribunales donde se ventilen las inconformidades, sin descartar que algunas puedan anularse. Tampoco se sabrá -ni hoy ni nunca- cuántas otras se negociarán entre los partidos al margen de la voluntad ciudadana. La noticia tranquilizante nos la dio el INE la mañana del domingo al informar de la instalación satisfactoria de la inmensa mayoría de las casillas. Además, a primera hora de la noche cuando se empezaron a conocer datos procedentes de los sondeos de salida y de los conteos rápidos del INE, se supo ya con certeza que -pese a varios incidentes- la elección se había llevado al cabo con aceptable normalidad.
Difícil disyuntiva
Aunque sea riesgoso hacerlo a botepronto, comentaré con usted algunos aspectos de lo sucedido el 7 de junio. Inicio reconociendo que, junto a la presencia disuasoria de las fuerzas del estado, fueron las concesiones de la Secretaría de Gobernación a la CNTE las que hicieron posible la realización en relativa calma de las elecciones en los sitios afectados por los disturbios perpetrados por los maestros. Hay sin embargo quienes piensan que era preferible aplazar los comicios y aplicar la ley con rigor la ley a los sediciosos, antes que sacrificar -así sea temporalmente- la evaluación magisterial, pieza esencial de la reforma educativa. Mas debe tenerse en cuenta que, de haberse tomado esa opción en la víspera y/o el día de la elección, los enfrentamientos habrían sido inevitables, y su saldo en detenidos, heridos y quien sabe si también en muertos, provocaría una reacción social de magnitud difícil de magnificar. En todo caso, tengo para mí que la solución de fuerza vendrá -ya sin la presión de los comicios- si no cesan los ilícitos de la CNTE y, detrás de ella, asistiremos a la reanudación de la evaluación de los maestros. Al tiempo.
La problemática de fondo
Del altísimo abstencionismo (58% a nivel nacional y 63 en el local) y del cuantioso voto nulo registrado en esta elección ha de inferirse que la sociedad mexicana exige, para canalizar sus frustraciones y desencantos, nuevas alternativas que -de momento y por desgracia- no se vislumbran. Urge saber qué país somos y hacia dónde debemos caminar pero, ¿nos atreveremos a responder a esa cuestión fundamental? De no hacerlo, seguiremos presos de esa permisividad indolente que propicia que los corruptos crezcan y se multipliquen en ese colosal espacio de impunidad que existe gracias a -o por culpa de- nuestra indiferencia. La realidad es que, con los partidos que tenemos, cualquiera que hubiera sido el resultado de las elecciones, el statu quo sería el mismo.
Partidos difuntos
Pero vamos a los números de la Elección. Los votantes despejaron el panorama partidista del país al extender su acta de defunción al Partido Humanista. Además, pende de un delgado hilo la sobrevivencia del Partido del Trabajo. Lo anterior no evita que los desaparecidos, pese a no ser fracción parlamentaria, si tendrán curules por el principio de representación proporcional.
Cámara de Diputados
Gracias al conteo rápido del INE, desde anoche supimos con aceptable aproximación que el PRI -196 a 203 diputados- confirmaba su condición de primera minoría y, con la aportación del Verde -41 a 48- y del Panal -10 a 15- alcanzará la mayoría relativa que necesita.
Las gubernaturas
Noticia de primera plana es que, un candidato ciudadano -el ya célebre Bronco- ganó de calle Nuevo León a la candidata del PRI. El tricolor perdió también en Querétaro -el gobernador Calzada sufrió un duro golpe en su aspiración a la candidatura priísta del 2018- pero triunfó en Sonora -lo que fortalece como probable futuro líder nacional de su partido a Manlio Fabio-, Colima, Campeche y ganó la rifa del tigre con Guerrero. Además, Colima será para el partido azul así como Baja California Sur, en tanto que San Luis Potosí lo retuvo el PRI. Por su parte, el PRD perdió Guerrero, pero se alzó con la victoria en Michoacán. Salvo que la fiscalización del INE obligara a rectificar alguno de estos resultados o que prosperaran las impugnaciones que interpondrán a buen seguro los derrotados, ese sería el saldo final de la disputa por los gobiernos de nueve estados de la República.
Las curules tlaxcaltecas
No falló el pronóstico. El PRI superó a sus adversarios en los tres distritos y, con sólo el alrededor del 25% de los sufragios seguirá disfrutando de la relativa ventaja de ser una primera minoría escueta. Los demás números habremos de comentarlos el próximo lunes, ya que de ellos pueden inferirse datos de interés que den cuenta de la real fuerza de los grupos políticos que participaron en esta contienda… y que participarán en la siguiente.
