Una de las principales características que se ha dado en las presentes campañas electorales rumbo a las elecciones intermedias, sin duda ha sido el hartazgo de los ciudadanos hacia la clase política y contra la ineficiencia del gobierno para resolver la problemática económica y social esencialmente; lo que ha devenido en el reclamo y queja justificados de los electores hacia los candidatos que han tenido que hacer un trabajo extenuante de convencimiento para ganar la confianza del electorado.
Ante la difícil situación de desempleo, falta de inversiones, falta de servicios eficientes, inseguridad cada vez más evidente, así como la crisis política e inestabilidad por la falta de una cabeza que realmente coordine no los esfuerzos, sino las acciones necesarias para lograr una estabilidad en todos los aspectos en la entidad, lo lógico es pensar que habrá un abstencionismo considerable en la próxima elección por el hartazgo ciudadano.
Sin embargo, y aun cuando en las elecciones intermedias generalmente el abstencionismo de los electores es mayor que en las elecciones presidenciales o locales; hay un factor que podría generar que la participación de los votantes rebase las expectativas; aunque no necesariamente porque haya un entusiasmo en ellos hacia los partidos, o los candidatos hayan hecho un buen trabajo de conv encimiento; sino en gran medida y precisamente por el hartazgo que hay contra las actuales autoridades, donde el voto de castigo quedaría corto y se sustituiría por un voto en contra del ineficiente aparato de gobierno.
Aunque también hay que darle su crédito a los candidatos que han hecho el esfuerzo por hacer unas campañas arduas en busca del voto que de pronto parecen más propias de campañas por una alcaldía que por una diputación federal, y donde la gente ha respondido activamente, lo que ha subido la temperatura de las campañas.
E n este tenor, también el dispendio de recursos ha estado a la orden del día; donde el despliegue publicitario ha sido más a la altura de una elección de gobernador que de legisladores federales, y donde las secretarías federales y el gobierno del estado andan en campaña gastando los recursos públicos a favor de los incipientes candidatos del PRI sin el mínimo respeto, ya no digamos a las reglas electorales, o a la democracia; sin ningún respecto a los electores intentando comprar votos o haciendo fraudes como ha sido su modus operandi prácticamente desde que nacieron como partido en aquellos tiempos del maximato de Plutarco Elías Calles.
Desde los años veinte a la fecha el PRI no ha cambiado, mientras que los demás partidos ofrecen alternativas incipientes; pero al fin alternativas ante un gobierno priista casado con la corrupción; pero con el detalle que es quien maneja los recursos públicos.
Estamos a unos días de la elección del próximo siete de junio y hoy por hoy el electorado harto de malos gobiernos y malos políticos, tiene la decisión de ir o no a votar; de vender o no su voto al mejor postor, pues seguramente existen otros aparte de los candidatos priistas y del gobierno que quieran comprar conciencias.
Pero hoy se suma al voto de castigo contra el gobierno marianista que se puede traducir en dejar de ir a votar; el voto en contra de este gobierno, de los malos gobiernos municipales y de los malos políticos; y es que la gente está molesta.
Esperemos que esos no sean los únicos votos que prevalezcan en las próximas elecciones, pues eso sería como la muerte de la esperanza que es lo único que nos queda, bueno eso es un dicho; pero sería muy grave esta situación, y creo que hay candidatos que ofrecen propuestas objetivas con lo cual hay otras opciones de voto claro, sólo hará falta que de verás cumplan.
Por lo pronto sólo agrego, en hora buena y bienvenida la participación ciudadana; que ojalá rebase las expectativas de votación contra el abstencionismo, porque eso quiere decir que estamos pasando de la pasividad del hartazgo a la reacción participativa contra quienes aplastan cada día nuestra dignidad.
