• Enrique Gasga Ventura
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Resulta lamentable la actitud con que se conduce el Gobernador Mariano González Zarur en el presente proceso electoral por las diputaciones federales, donde prácticamente se pasa por el arco del triunfo los llamados de un INE, árbitro que ha mostrado demasiada pasividad y tibieza ante la elección de estado que está pasando frente a sus ojos, y donde el gobierno sigue difundiendo supuestos logros pese a la veda electoral.

Aunque esto no es nuevo, ya que en la pasada elección el comportamiento del gobierno marianista fue similar donde tampoco se respetó la veda, y el gobierno pasó a ser no un ejemplo de democracia y respeto a la ley; sino un ejemplo de los excesos del poder y del desamor por su pueblo.

La constante en este proceso ha sido el hartazgo manifiesto de la ciudadanía; el hartazgo contra el gobierno estatal, contra la política, contra los partidos, contra la incapacidad y falta de voluntad del autodenominado Coordinador de los esfuerzos en la entidad, pero donde se ha vivido un sexenio de desequilibrio en la administración de los recursos públicos y de la política en general, quizá como nunca se había vivido en Tlaxcala.

La gente está cansada de promesas incumplidas, del desempleo, del alza de impuestos, de la pobreza gradual y de la prepotencia de la mayoría de los gobernantes que ostentan camionetas del año, fuertes dispositivos de seguridad personal, residencias y una actitud nefasta contra la ciudadanía; pero hoy los candidatos del partido en el poder PRI salen a la calle a decir mentiras a los electores y atreverse a pedir el voto colgándose medallitas ajenas.

Los electores se quejan de dichas situaciones y de muchas otras; pero también los partidos han acusado un sínico dispendio de recursos del gobierno para favorecer a los candidatos priistas, para la compra de votos con prácticas ya muy gastadas, pero que la reforma electoral no está evitando.

Pero qué está pasando con el INE ante esta situación; imagínense que el propio árbitro de esta contienda decidió borrar o tapar las grecas del gobierno estatal que están en escuelas donde se van a instalar casillas de votación, luego que el Secretario de Educación Pública de Tlaxcala, Tomás Munive se negó a hacerlo, pese a la solicitud del INE de que las borraran.

Ante esto, llama la atención la actitud de tibieza de la Junta local de este instituto, ya que ahora con qué autoridad va a llamar a los partidos políticos a que borren o quiten propaganda ubicada en lugares no permitidos por ejemplo.

Y para no variar con el tema de la elección de estado; ya se habla de que pese la reforma electoral, el PRI prepara desde ahora todas las prácticas anómalas acostumbradas por el sistema corrupto que ha pisado desde siempre la confianza de la gente y que ha enlodado muchas elecciones, todo para hacer ganar a sus candidatos:

La compra de votos, la compra de conciencias de funcionarios de casilla y hasta de autoridades electorales; el embarazo de urnas el día de la elección, el carrusel, todas, todas estarían incluidas.

La pregunta es: ¿qué hacer ante esta elección de estado que ya se está viviendo? La pregunta es para todos; pero sobre todo para las autoridades electorales y actores políticos inmersos en la contienda, ya que aún quedan algunas semanas para tratar de no iniciar con el pie izquierdo las elecciones bajo las nuevas normas electorales; de limpiar esta elección que lamentablemente nació sucia.