- Duelo de fuerzas y propuestas políticas en una demarcación caracterizada por su diversidad
- Pulso electoral definitorio entre las expresiones de izquierda, centro y derecha en la entidad
- El resultado en este distrito, fiel de la balanza de la elección tlaxcalteca en su conjunto
Tradicionalmente considerada como la plaza fuerte de la izquierda en Tlaxcala, el Distrito III podría dejar de serlo en la elección del 7 de junio. La circunscripción abarca una zona que va desde Calpulalpan, al oeste del estado, hasta su cabecera en Zacatelco, en el muy poblado sur de la entidad. Su amplitud y heterogeneidad no sólo es geográfica; es también étnica y cultural, lo que complica las estrategias de campaña pues el electorado tiende a manifestar sus preferencias atendiendo a la oriundez del aspirante por encima de trayectorias y propuestas. Así pues, y con independencia de la disparidad de recursos de que dispondrán los candidatos, la contienda podría finalmente resolverse más en términos regionales que ideológicos o partidistas. En otras palabras: si el sur sale a votar, la izquierda (el PRD con Tomás Orea, o Morena con Ana Lilia Rivera) llevará ventaja, pero si el poniente lo hace en mayor proporción, el electo puede entonces emanar del centro (del PRI con Ricardo García Portilla, o del PANAL, con J. Carmen Corona), o de la derecha (del PAN, con Lilia Caritina Olvera). Así de diverso se mira el panorama electoral en el Distrito III.
El PRI, con Ricardo García Portilla
Al igual que sus compañeras nominadas por el PRI para competir en los otros dos distritos, Ricardo García Portilla contará con el respaldo del gobierno federal y del estatal, lo que lo coloca de arranque en una posición de ventaja. Mas no es sólo por eso que el ex secretario de Finanzas del gobierno de Mariano González Zarur es el candidato a vencer; hay que tener en cuenta que fue el hombre de confianza del mandatario en un área -la del dinero- en que es indispensable cuidado y minuciosidad, virtudes que posee el calpulalpense García Portilla y que lo hizo elegible para el desempeño de ese difícil cargo. Su formación académica y profesional como economista lo relacionó con la tecnocracia del país y con personajes que hoy ocupan posiciones claves en la Secretaría de Hacienda, lo que facilitó su función gestora. Y ya como paso preparatorio a su candidatura, Ricardo fue enviado a dirigir al PRI estatal, con la antelación necesaria para estructurar sus grupos de apoyo. Además, para nadie es un secreto que, si llega a San Lázaro, García Portilla -en cuya niñez le trasfundieron gotas de sangre jacobina- será la apuesta del marianismo en el 2016.
Ana Lilia Rivera, con Morena
Si alguna candidata encarna el ideal que preconiza el lopezobradorismo esa es Ana Lilia Rivera. Trátase de una genuina luchadora de izquierda, ajena a la tentación de valerse de la política para hacerse de riquezas de imposible explicación. Su vida la ha dedicado a atender las causas del trabajador del campo que, como se sabe, se ubica en el sector de la pirámide social donde están los más pobres entre los pobres. Mas la virtud de Ana Lilia es, paradójicamente, su propia limitación. México ya no es la tierra de los líderes campesinos que hicieron la primera revolución social del siglo XX; con el paso de los años el país dejó atrás su condición predominantemente agraria y mutó, casi en su totalidad, a urbana. El hecho acentuó el abandono en que se hallan los hombres y mujeres que todavía laboran en las tareas agrícolas que nos dan de comer. Por esa razón, y pese a lo valioso de la función social que lleva al cabo Ana Lilia, el universo de su electorado incondicional es reducido. Así pues, su aspiración sólo podría mejorar si su mensaje consigue penetrar en el ánimo de una ciudadanía desinformada y totalmente desinteresada en la problemática del país y, por supuesto también, si su campaña se potencia con la presencia de López Obrador. Termino diciéndole a usted, amigo lector, que la candidata es abogada por la UAT, que ya fue diputada local, y que actualmente es la Secretaria de Asuntos Indígenas y Campesinos del Movimiento de Regeneración Nacional.
Tomás Orea, con el PRD
Confieso no saber mucho del candidato del sol azteca, pero he de decir que en lo poco que he podido averiguar no hallo elementos generadores de excesiva confianza; siga usted conmigo la errática trayectoria política de este empresario transportista y podrá comprobarlo. Tomás Orea Albarrán -que tal es su segundo apellido- compitió sin éxito por la alcaldía de Zacatelco, postulado por el PT; coordinó en Tlaxcala a ese partido; participó en la campaña de Enrique Peña Nieto; se afilió al PRD del que consiguió ser delegado nacional; luego ganó una diputación local y hasta dirigió la bancada del sol azteca, y hoy es su candidato en el Distrito III. Habilidoso debe ser -y con recursos- el señor Orea para haber recorrido un camino que a otro cualquiera le llevaría bastante más tiempo. Pero el hecho es que compite en un Distrito en el que el PRD es habitualmente un sólido competidor.
Lilia Caritina Olvera, con el PAN
Con el apoyo de la influyente diputada federal Aurora Aguilar, Lilia Caritina se hizo con la candidatura blanquiazul por el Distrito III. Natural del poblado de Nanacamilpa y alcaldesa con licencia de ese municipio, la profesora Olvera tiene una carrera magisterial que debiera ser ejemplo nacional. Egresada como la mayoría de sus homólogos de una Escuela Normal -la de Panotla en su caso-, prosiguió su preparación en la UAT, de dónde egresó como licenciada en Lengua y Literatura Españolas. No conforme con ello, cursó una maestría en Educación en la Ibero de Puebla. El elevado valor de su curriculum vitae quizá haya sido la razón por la que Lilia Caritina no cayó en las redes panalistas de la maestra Elba Esther y hoy incluso es competidora de J. Carmen Corona, el ex líder sindical del magisterio en Tlaxcala. Si las divisiones panistas no le regatean respaldo, y si como se ha dicho el orticismo se suma sin reservas a su propuesta, la profesora Olvera -que antes ya fue diputada local por Acción Nacional- será también una contendiente a considerar.
J. Carmen Corona, con el Panal
Desdeñando las expectativas que pudiera haber tenido en los distritos I y II, el magisterio tlaxcalteca alineado se concentrará en el III, en apoyo a la candidatura de quien por años fuera su líder. Tal circunstancia convertirá al señor Corona en un importante aportante de votos para el Panal -partido en riesgo de no alcanzar el 3% que marca la ley como mínimo para conservar el registro- y, eventualmente, hasta en un competidor serio por la curul en disputa. Agrego por último que J. Carmen es profesor de Educación Primaria por la Normal Urbana Emilio Sánchez Piedras, pero que su carrera, más que en las aulas, cobró notoriedad en las aguas no siempre claras de las lides sindicales. El resultado de esta su incursión electoral dará la medida de la fuerza y cohesión de la Sección 31 del SNTE.
Daniel Romero López, el candidato independiente
El hecho carece de precedente y, por tanto, debe ser seguido con atención. El médico pediatra Daniel Romero es un candidato independiente que irrumpe en Tlaxcala justo en el tiempo en que la aversión por los políticos profesionales está en su punto más alto. ¿Canalizará en su favor ese disgusto el doctor Romero? Habrá que ver hasta dónde llega; para hacerlo contará con los recursos que proporciona el órgano electoral, suficientes para montar una campaña llamativa.
P.D. Para este escriba llegó por fin su tiempo de vacaciones. Aquí estaré de nuevo el lunes previo a la elección del 7 de junio. Mientras tanto, soporte con paciencia el diluvio de spots partidistas y vaya usted, estimado lector, razonando desde ahora el sentido de su voto. Hasta pronto.
