- Anabel Alvarado, candidata priísta de bajo perfil y discreta presencia.
- Miguel Ángel Polvo Rea, abanderado de una causa política más poblana que tlaxcalteca
- Santiago Sesín, transfusión de energía y vitalidad a la anquilosada izquierda local
- A prueba, el impacto popular de Morena con un candidato como Marco Antonio Castillo
Vamos a una elección en la que el PRI es el único partido que se presenta sin resquebrajaduras visibles. La cuestión, amigo lector, radica en que esa apariencia puede ser engañosa, lo que impide marcarlo de salida como favorito absoluto. No obstante que cuenta con una estructura territorial que sus adversarios de izquierda o de derecha no han podido replicar, la inconformidad en la organización tricolor -que existe, aunque no asome la cara- podría manifestarse el mismo día de elección con una intensidad imprevisible. Imposible por tanto adivinar su cuantía, y si el descontento -detectable entre sectores afines al priísmo más tradicional- será significativo en la cuenta final de los votos. Eso se verá el mismo día D.
Grupos escindidos en pos de acomodo
A diferencia de los disensos soterrados que se dan en el PRI, los del PAN y del PRD son claros y evidentes. Las diferencias entre sus grupos se hicieron patentes a raíz de la elección de sus dirigencias estatales, y se acendraron con la nominación de sus abanderados. Esa circunstancia es la causa de que sus candidatos no hayan iniciado la contienda con el apoyo pleno de sus militancias. De lo dicho se infiere que, por lo menos en el Distrito II, hay grupos que, pese a tener una filiación partidista bien conocida, aún no definen el sentido que darán a su voto. Esos grupos -ninguno de ellos ajenos a los nombres que jugarán en la sucesión gubernamental- están a la espera de que se formalicen acuerdos que les aseguren lugar en el tablero político del 2016. Así pues, las fuerzas que habrán de acompañar a los candidatos en esta elección están todavía en proceso de definición.
El PRI, con Anabel Alvarado
En decisión tomada directamente en el PRI nacional, Anabel Alvarado fue la dama postulada para el Distrito II por el partido tricolor. Es poblana pero de clara progenie tlaxcalteca, y se distinguió de jovencita como oradora, disciplina en la que ganó dos campeonatos nacionales. Cercana a Mariano González Zarur desde la época en que el hoy gobernador dirigió al PRI estatal, Anabel optó por irse al estado de México para trabajar con Arturo Montiel y, después con Enrique Peña Nieto, primero en su campaña y luego en su gobierno, colaborando en el área de Información y Estrategia. Dejó ese cargo y volvió a Tlaxcala para ser -durante breves ocho meses- secretaría particular del ya mandatario González Zarur. Tras esa experiencia, se volvió a ausentar del estado, esta vez para estudiar una maestría en España. Anabel es abogada y tiene 35 años. Reapareció no ha mucho en Tlaxcala y, camino ya de la nominación, se le habilitó como dirigente de la CNOP, un desgastado membrete del pleistoceno priísta. Apoyada por el gobierno federal y el estatal, Anabel es de salida la candidata a vencer.
El PAN, con Miguel Ángel Polvo Rea
El PAN postuló en el Distrito II a Miguel Ángel Polvo Rea, alcalde con licencia de Magdalena Tlaltelulco, un pequeño municipio contiguo al de Tlaxcala de tan sólo 15 mil habitantes que se ubica en la conflictiva vía corta de Santa Ana a Puebla. Miguel Ángel tiene 27 años y es abogado por la BUAP. Su breve práctica administrativa y política la realizó íntegramente en Puebla, en el gobierno de Rafael Moreno Valle, donde ha sido, en 2011, jefe del Departamento de Vinculación Social en la Secretaría de Gobierno, y en 2012, subdirector de Delegaciones de la Secretaría de Desarrollo Social. Añada usted su fugaz paso por la presidencia municipal de su pueblo y tendrá a la vista la totalidad de la trayectoria de este panista de nueva generación. La candidatura de Miguel Ángel cuenta con el apoyo político y financiero del trípode blanquiazul que forman Moreno Valle, Gustavo Madero y Aurora Aguilar, la que por cierto está por ser nombrada delegada federal del CEN panista en Puebla. Con tales respaldos, Polvo Rea es un aspirante a considerar.
El PRD, con Santiago Sesín
Santiago Sesín Maldonado es el candidato del PRD. La trayectoria de este político de 31 años es digna de seguirse con atención. Sin padrino conocido, este joven apizaquense es, por virtud de su esfuerzo y habilidad, el elemento con más futuro en el sol azteca de Tlaxcala. Santiago dio vida a una activa red de jóvenes militantes que se hace presente con fuerza en todos los actos perredistas. En la pasada elección local obtuvo un sitio en la lista plurinominal del PRD, lo que constituyó un primer indicio de su capacidad como negociador político. En el Congreso del Estado demostró tener personalidad e independencia de criterio y -mérito incuestionable- se mantuvo al margen de las componendas que mancharon a la Legislatura actual. Su candidatura a la curul federal puede constituirse en polo de atracción de personas y grupos que no hallaron acomodo en sus partidos de origen. En la campaña se irá viendo su evolución, pero no hay duda de que Santiago Sesín es la cara joven y vital que necesitaba la izquierda en Tlaxcala. Dará la batalla en pos de la curul en disputa.
Morena, con Marco Antonio Castillo
Tengo para mi que los votos que reciba Marco Antonio Castillo nos darán la real medida del tamaño de Morena en Tlaxcala. Y es que los sufragios que se emitan a favor del que fuera coordinador de asesores del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya mayoritariamente los generará la figura de López Obrador. Y es que debe reconocerse que el activismo político de Marco Antonio no es muy conocido en el estado. En este Distrito II pasa lo contrario de lo que sucede en el Distrito I, pues el ex mandatario Sánchez Anaya es un político del que, para bien o para mal, se sabe todo. Algo análogo ocurre en el Distrito III, pues la candidata Ana Lilia Rivera es una mujer ampliamente conocida que lleva años luchando a favor de las reivindicaciones campesinas. Marco Antonio es veterinario, tiene 68 años y, en los últimos años, ha dedicado su tiempo a la academia, al magisterio y a labores de consultoría. Su nacimiento está registrado en el Distrito Federal, si bien su juventud la pasó en el agro veracruzano. Es mas que probable que dos meses de campaña sea un tiempo demasiado corto para dejarse ver, y para dar a conocer su propuesta.
La enigmática carta del orticismo
Llama la atención que el orticismo, una corriente política que en la más reciente elección local sumó más de 50 mil sufragios con el partido Alianza Ciudadana, nominara -a través del PT- a una candidata de escaso renombre. Y aún más sorprende que la designada fuera Angélica Ramírez Ortiz, sobrina del ex gobernador Héctor Ortiz, cuyo talón de Aquiles ha sido justamente el nepotismo en el que incurrió durante su gestión, por lo demás la única falta de la que pudo acusarle la administración de Mariano González. Como es sabido, el hecho originó su inhabilitación por cinco años para ocupar cargos públicos. Difícil de entender el planteamiento de un grupo de cuya sagacidad y agudeza nadie duda.
