- El hombre -y con más razón si es gobernante- es esclavo de sus dichos y palabras
- En aras de la credibilidad, entre el discurso y los actos de gobierno debe haber congruencia
- Momento adecuado es éste para aliviar las tensiones y acabar con rencillas innecesarias
La entrevista radiofónica que el periodista Ezra Shabot sostuvo con el gobernador el 26 de febrero pasado en el informativo vespertino que conduce en MVS Noticias, reveló a su audiencia aspectos relevantes de la forma de pensar de Mariano González Zarur. Aunque intuidos por sus gobernados -no en balde ya lleva cincuenta meses ejerciendo el poder- se requería conocerlos por boca del propio mandatario. En eso radica el valor de la entrevista y, por eso, amigo lector, es de interés para la ciudadanía volver sobre sus declaraciones, a fin de relacionar lo que dice en los medios de comunicación nacionales con las políticas que aquí aplica como titular del Poder Ejecutivo de Tlaxcala. Se trata, a fin de cuentas, de conocer más a fondo su muy personal estilo de gobernar.
Congruencia necesaria
González Zarur reconoció que “…la sociedad ha cambiado…” y se declaró convencido “…partidario de la […] transparencia y la rendición de cuentas…”. Esos conceptos no son en él nuevos; los había mencionado cuando, en su toma de posesión, afirmó enfático que “…el ejercicio del gobierno en el manejo de recursos públicos deberá ser visto a través de una caja de cristal…”. Mas si hay plena consciencia de la necesidad de transparentar todas las acciones de gobierno, debiera haber congruencia entre esas palabras y los hechos. Por eso no se entiende que el mandatario desatienda la solicitud de los diputados para que autorice la presencia de varios de sus secretarios en el Congreso Estatal. El propósito de esa petición es que los convocados aclaren las dudas que su quehacer genera en los legisladores. las comparecencias de los funcionarios habrían tenido con toda certeza un saldo positivo en la opinión pública, mientras que con el silencio impuesto por el Ejecutivo a los miembros de su gabinete ha ocurrido exactamente lo contrario, con el agravante de que su negativo efecto se suma al tenso clima de desconfianza e incredulidad al que en Londres aludió el presidente Enrique Peña Nieto.
¿Prácticas del pasado?
En ese orden ideas, la comparecencia de Roberto Romano Montealegre, secretario de Obras, Desarrollo Urbano y Vivienda, se hace imprescindible. Legisladores locales y federales -e incluso la Cámara de la Industria de la Construcción en Tlaxcala en voz de su presidente- han exhibido evidencias de la forma presuntamente anómala como se contrata la obra pública en el estado. Viene al caso recordar que González Zarur dijo -en el vibrante discurso con el que arrancó su gobierno- que “…existe un mal que debemos erradicar y es la deshonestidad…”. Y que luego añadió -para que nadie dudase de sus afanes redentores- que “… la corrupción y la opacidad deben ser prácticas del pasado…”. Y aquí vale advertir que con la renuncia del citado funcionario no se serviría a la justicia; muy al contrario, se estaría abriendo la puerta a la impunidad. Por eso se precisa el testimonio del responsable para que, si el Congreso lo hallara libre de culpas, su expediente quede libre de sospechas, mas si hallara fundamento suficiente para encausarlo, lo haga sin demora. Sería lo procedente.
Justicia nebulosa
En el caso del Secretario de Obras se trata de evitar lo que aconteció con la separación del cargo del anterior Comisionado de Seguridad en Tlaxcala, Orlando May Zaragoza. Su despido no arrojó luz sobre el tremendo escándalo de los policías acreditables que se dedicaban al secuestro exprés en la entidad. Nada se supo de la responsabilidad que pudo haber tenido en la trama el ex titular de la Comisión, ni se conoció la extensión de la red criminal que encabezaba su hoy preso director. May Zaragoza abandonó el estado sin haber sido investigado y eso, amigo lector, no debe volver a repetirse. González Zarur pasó de puntillas sobre el escabroso asunto y se limitó a decir a Ezra Shabot -en forma muy general- que, en seguridad, “…hemos estado trabajando…”, si bien hubo de admitir que “…debemos ser más eficaces…”. Una forma de que ese objetivo empiece a ser realidad sería permitiendo que tanto el secretario de Gobierno, Ernesto Ordóñez Carrera, como la Procuradora de Justicia del Estado, Alicia Fragoso Sánchez, acudan al Congreso a cumplir con su deber de informar a la soberanía popular sobre el preocupante y sumamente obscuro tema de la policía acreditable.
Exigencia nítida
Vuelvo a la entrevista con MVS Noticias. González Zarur manifestó su disposición para adaptarse al nuevo tiempo democrático. Dijo que “…necesitamos sentarnos en la mesa para saber que es lo que quieren...”, como si no fuera suficientemente claro que el reclamo social es a favor de la transparencia y la rendición de cuentas en todos los rubros de la administración pública. Y al abordarse la lucha vs. la corrupción, el presidente en turno de la Conago nos ofreció un ángulo de su visión de federalismo, alegando no sin razón que la reforma político-electoral violentó la soberanía de los estados al facultar al INE para designar los consejeros electorales. Olvidó sin embargo que fue la indebida injerencia de los gobernadores en los órganos electorales la que orilló a quitarles esa potestad, y que -si mal no recuerdo- fue él quien, no ha mucho, valoró la conveniencia de pedir al IFE que se hiciera cargo de las elecciones en Tlaxcala. Ahora, ante la perspectiva real de que el INE estreche el cerco en torno a los dineros de las campañas, afirma que“…si el control sale más caro que lo controlado, pues difícilmente se va a poder controlar…”.
No más tropezones
En su doble condición de gobernador de Tlaxcala y de presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, el contador González Zarur va a estar más expuesto al reflector de medios de comunicación que no le será tan fácil eludir. Incluso su conducta personal, por ejemplo en el ámbito de lo electoral, tendrá que ser en extremo cuidadosa, a fin de evitar que sus actos futuros vulneren la normatividad en la materia durante el proceso comicial que se aproxima. Se trata de evitar lo que ya le ocurrió con la indebida difusión de su extemporáneo informe ciudadano del mes de enero pasado. Como se sabe, a partir de una denuncia presentada por la Comisión de Quejas del INE, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación lo amonestó públicamente, debido a que violó diversas disposiciones de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Por ello, el Tribunal ordenó dar vista al Congreso del estado, al propio gobernador y a la Contraloría del Ejecutivo para efectos de la ejecutoria de la resolución.
Adecuación a los tiempos
No soy el único que avizora un cambio de actitud en el gobernador González Zarur. Su nueva responsabilidad y el hecho de que en el Ejecutivo tlaxcalteca transita ya por el último tercio de su gestión, deben convencerlo de la necesidad de atenuar las tensiones prevalentes y de entenderse con quienes nunca tuvo razones para distanciarse. Tiene por delante dos procesos electorales, el federal de este año y el que definirá la sucesión gubernamental el próximo, y sería deseable para la tranquilidad de los tlaxcaltecas que ambos discurran por cauces ordenados y se desarrollen con total pulcritud. Ojalá pues que prive la moderación y la buena política.
