• Enrique Gasga Ventura
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Si iniciamos por conocer la definición de Administración Pública, ya sea en sentido estricto, o general, nos podemos dar cuenta de inmediato de muchas de las deficiencias y abusos que el gobierno en general, ha mantenido sobre el uso del dinero de los tlaxcaltecas, y que el destino de los recursos están en gran manera ubicados en manos completamente distintas a donde deberían estar, ya sea por la ineptitud de la mayoría de funcionarios públicos quienes en muchas ocasiones ni siquiera conocen cuáles son las funciones de la Administración Pública; o porque una camarilla de saqueadores de los recursos públicos nos gobierna.

Para efectos del presente artículo, la experiencia muestra que en la entidad tlaxcalteca ambas situaciones se conjugan para hacer de la Administración Pública un negocio con enormes pérdidas donde los beneficiarios son esencialmente los funcionarios (unos más que otros por supuesto); mientras que los ciudadanos son víctimas de los excesos del poder que no ha cumplido ni siquiera con el mínimo necesario con su tarea de administrar, ya no digamos eficientemente los recursos, sino al menos en forma equitativa.

Entendiendo que la Administración Pública es el manejo de los recursos públicos, en nuestro caso, de los recursos de nuestra entidad, donde el fin debe ser la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos, y donde los resultados negativos sobre: generación de empleos, inversiones, creación de centros de salud con al menos lo básico para atender las necesidades de la población, calidad educativa, apoyo al campo, infraestructura y programas sociales, entre muchos otros aspectos; no son sino un reflejo de las deficiencias y excesos de los gobiernos municipales y estatal.

En una publicación que el científico Omar Guerrero hizo sobre el tema de la Administración Pública señaló: “los estados más poderosos son los mejor administrados y, por consiguiente, aquellos cuya balanza comercial es favorable, que detentan una hacienda pública sana, y que producen lo suficiente para sostener a los habitantes del país y traficar con el excedente; pero primordialmente son poderosos porque su administración pública ha sido capaz de alimentar y educar a la población, brindarle salud y asistencia, y procurarles lo necesario para facilitar la convivencia civilizada”.

Con este breve razonamiento podemos entender por qué Tlaxcala no está entre los estados más poderosos, vamos ni siquiera podríamos decir poderoso, más bien débil.

Y no se necesita hacer un gran análisis para darnos cuenta de esto, tan sólo hay que ver la preparación profesional sobre Administración Pública que tienen nuestros flamantes funcionarios públicos de Tlaxcala; donde por ejemplo los Alcaldes y Tesoreros en la mayoría de los Ayuntamientos ni siquiera saben cómo presentar sus cuentas públicas, y que finalmente cuando las presentan son reprobadas por la cantidad de irregularidades que contienen; pero además, lo mismo pasa con el manejo que hacen de los programas y de las diferentes áreas que conforman las presidencias municipales.

La información que se ha dado a conocer recientemente en la entidad en la que la Senadora de la República Lorena Cuellar Cisneros señaló que 9 mmdp, y luego señaló que eran 5mmdp los recursos que el gobierno del estado no ejerció este año, por lo que se tuvieron que devolver a la federación, cifra que representa casi la mitad de los recursos que este año el gobierno estatal podía aplicar en la entidad, pero que no lo hizo.

Hechos como los anteriores de entrada pueden hablar de gobiernos ineptos que distan mucho de contar con los mínimos conocimientos y voluntad política para manejar los recursos en los municipios y en el estado.

Por otra parte, y por si fuera poco, y para acrecentar aún más la tragedia de los ciudadanos, existe un saqueo evidente en la entidad donde se puede hablar de miles de millones de pesos en los últimos tres años con falta de comprobación; y donde el Congreso del Estado, ha sido comparsa de dichos fraudes al erario público por parte del gobierno al utilizar de manera arbitraria sus facultades para aprobar cuentas con un número significativo de irregularidades, 2014 es un ejemplo latente.

Y aquí quiero mencionar otro factor que se suma a estos eventos que han deformado el sentido de la Administración Pública, la denigran; y que es el hecho de que el sistema de leyes y política en México y por supuesto de Tlaxcala, colaboran para que los políticos con el permiso de una legislación electoral ambigua, lleguen a convertirse de ganar elecciones, en nuestros gobernantes, esto aun cuando no tengan ningún, o casi ningún conocimiento sobre lo que es la Administración Pública.

Ante esto, urge empezar a modificar la legislación, no para capricho de los gobernantes en turno, sino para ir corrigiendo este tipo de situaciones que no han provocado, sino la pobreza que viven miles de tlaxcaltecas, así como la falta urgente de desarrollo en nuestra entidad, de lo contrario, Tlaxcala seguirá una línea en picada, y seguirá siendo el patio trasero de Puebla.