• Pedro Morales
Aquí Xicohténcatl

Tras 25 años de militancia, Cuauhtémoc Cárdenas el fundador, líder moral y ex candidato presidencial renunció a su permanencia en el Partido de la Revolución Democrática para, dijo, mantenerse en plena congruencia con sus principios ante la forma en que ha sido conducido hasta su salida el PRD.

Mediante una carta enviada al líder del sol azteca, Carlos Navarrete, y al Comité Ejecutivo Nacional, tras una reunión sostenida el martes, Cárdenas Solórzano expresó que su renuncia es de carácter irrevocable y se deriva de la forma en la que durante los últimos años ha sido conducido el partido.

“Al reiterar ante este Consejo Nacional mi renuncia como integrante del PRD, quiero aprovechar para expresar a los militantes del partido que esta decisión obedece al propósito de mantener congruencia con mis principios, lo que sólo a mí corresponde y no está para ser sometido a decisión ajena, individual o colectiva que lo haga en función de mayoría y minoría”, expresó el tres veces candidato presidencial.

De acuerdo con su propio texto, el también ex jefe de gobierno del DF aseguró que, con su salida del partido, prefirió correr el riesgo de recibir diversos tipos de críticas y optar por decidir según los principios que ha sostenido y le han servido de guía en su comportamiento público y privado.

Lamentó la inexistencia de algún tipo de debate interno ante la difícil situación que ha prevalecido al interior del instituto político, el silencio de las dirigencias y la falta de transformaciones, así como la consolidación de un sistema de cuotas para la toma de decisiones y participación de la militancia en los procesos al interior y exterior del PRD.

Consideró que el encuentro sostenido la tarde de ayer con Carlos Navarrete y el secretario general del partido, Héctor Bautista, “llegó demasiado tarde” y puso de manifiesto las profundas diferencias sobre cómo hacer frente a los diversos problemas del partido.

Marcó diferencias en las medidas que deben adoptarse para recuperar la credibilidad de la organización y, de manera especial, de sus dirigentes ante la opinión pública, indispensables para lograr su reposicionamiento como una verdadera opción política de carácter y alcances nacionales, única forma en que le sea útil al país”.

En la misiva, Cuauhtémoc Cárdenas externó que para él ha sido un privilegio coincidir en lo fundamental y caminar, en circunstancias difíciles “y no tan difíciles” con los militantes de esa agrupación política.

“Se trata de una decisión que corresponde sólo a mis circunstancias personales, cualquier otro miembro del PRD estará en circunstancias diferentes y las decisiones que tome tendrán mi absoluto respeto.

Quiero, además, expresar que en función de las condiciones de cada quien, reconozco que de apegarse a principios y compromisos públicamente reconocidos, tan válidas son las luchas que se libran desde dentro como desde fuera de las organizaciones”, escribió el también funcionario del Gobierno del Distrito Federal.

En la carta entregada a la cúpula perredista, anunció que continuará activo en las causas con las que tiene compromiso y seguirá trabajando con las fuerzas de izquierda.

En Tlaxcala parece que fue ayer ese 21 de marzo, cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano estuvo en Tlaxcala por última vez como líder moral del PRD.

Parece que fue ayer, pero ya pasaron 26 años de aquél 1988 cuando el hijo del General Cárdenas vino a Tlaxcala, era candidato y recién había fundado la Corriente Democrática Nacional que rápidamente se convirtió en el Partido de la Revolución Democrática.

Ese día, reunidos a un lado de la escultura del águila, frente al Palacio Legislativo, los que quedan del grupo de la vieja guardia perredista, hacían recuerdos, encabezados por Eustolio Flores Conde.

Alegaban sobre la primera ocasión cuando su líder moral estuvo de gira por Calpulalpan, luego llegó a Tlaxco y en Contla de Juan Cuamatzi, comió barbacoa en la casa del profesor Eustolio Flores Conde.

El profesor Eustolio dijo que Cuauhtémoc Cárdenas tiene buena memoria, en cuanto lo vio, lo saludó y le dijo, “tú eres de Contla verdad”; tal vez recordó esas tortillas salidas del comal, el arroz, la salsita verde, el sabor inigualable de la barbacoa de hoyo y el mole.

 Son recuerdos y quedan para la historia que se teje cada día, recordaron que a partir de ahí, le arrebataron la alcaldía al PRI, la gente simpatizó con la naciente izquierda y fue ganando terreno.

En ese inter, ya contaba con simpatizantes en Tlaxcala, básicamente en la región de Contla de Juan Cuamatzi y Papalotla, de ahí surgieron los llamados perredistas de la vieja guardia.

Otra vez los recuerdos se agolpan, comentan que  ya en tiempos cuando gobernaba Alfonso Sánchez Anaya, ahora líder moral en Tlaxcala de MORENA, se afiliaba al PRD, lo mismo que su esposa Maricarmen Ramírez.

De eso ya pasaron muchos años, tantos como más de un sexenio y medio, ahora lo esperaban nuevamente, pero ya no como antes, con las multitudes que reunía cuando llegaba López Obrador, se acaba el músculo de las multitudes.

Retumba esa frase que se hizo famosa cuando perdieron el poder, “juntos en la adversidad y separados por la opulencia y el poder”, antes los otrora funcionarios se agrupan para tratar de recuperar lo que han perdido.

El hijo del General Cárdenas fue puntual a su cita con los hombres de empresa de Tlaxcala o parte de ellos, les dijo palabras más o palabras menos que ellos nunca iban a alcanzar las mieles y beneficios de la reforma energética.

Que los contratos se los van a dar a los extranjeros, que ese es el plan, robarnos nuestras riquezas, saquear otra vez  a México y que por eso junta las firmas, porque es un recurso que está inscrito con letras de sangre en nuestra Constitución.

Lo mismo en la conferencia de prensa, una y otra vez, el ahora ex líder moral del PRD, advirtió que la traición a la patria por unos cuantos se puede revertir, esa es su creencia, su convicción, su motor que lo lleva a recorrer otra vez el territorio nacional.

Lo mismo les dijo a los jóvenes universitarios de Apizaco, luego convivió con su gente, sin embargo ya lo esperaban en Tlaxcala negros nubarrones de tormenta en el cielo.

Llegó para constatar que los perredistas están juntos pero no revueltos y de pronto los perredistas de la nueva y vieja guardia, alcaldes, diputados, la senadora Lorena Cuéllar a cuyas manos fueron a parar las rosas amarillas, los perredistas se juntaron, pero por más banderas que sacaron no llegaron a las mil almas, es decir, media plaza.

Lo recibieron las nuevas corrientes, que no tribus, como la de Izquierda Democrática Nacional; Red Joven; Nueva Izquierda “Tlaxcala Unida”; Nueva Izquierda “Poder Campesino y Popular”; “Alternativa Democrática Nacional y El Frente “Por la Unidad de Izquierdas”.

 “Identifícate”; Unidad Democrática Nacional; Foro Nuevo Sol; Patria Digna, Unidad Nacional de Izquierdas; “Movimiento Progresista”; Vanguardia Progresista; “Frente de Izquierda”; y “Nueva Izquierda Mejores Cuentas”.

Todos juntos se daban ánimos, mientras el hijo del General, advertía que los senadores y diputados dieron la batalla, pero ganó una oposición entreguista, volvió a mencionar el recurso de la consulta popular.

Dijo que coincidentemente con las elecciones federales se nos consulte sin estamos o no de acuerdo y aseguró que se echará abajo estas reformas.

Exigió que se necesita un voto en reversa, de una lucha para que cambien las condiciones de nuestro país y advirtió que la lucha no termina con las firmas o la consulta.

Manifestó que tenía confianza en que Tlaxcala va a aportar muchas más firmas y que luego con el voto ciudadano surgirá el patriotismo y la responsabilidad de los tlaxcaltecas y en particular de quienes militan en el PRD.

Luego vinieron las porras, el diálogo de sordos, porque el volumen del sonido estaba tan fuerte que nunca se escuchó lo que le decían los adultos mayores, ni las ancianas, así se fue Cuauhtémoc Cárdenas de Tlaxcala.

Salió entre banderas amarillas, que se multiplican en una estrategia de campaña, para que en una ilusión óptica se vea que son muchos los asistentes, como esas viejas películas del siglo pasado, esas como la de Caltzontzin Inspector, cuando todo era alegría, celebración y simulación… NADA ES PARA SIEMPRE.