- El sistema mixto de representación, fórmula de transición hacia un gobierno parlamentario
- Capitalizar la animadversión popular contra los plurinominales, ardid político-electoral del PRI
- Debe definirse mejor el criterio de selección de los temas objeto de consulta plebiscitaria
Para los que -como yo- creemos que México no tardará en convencerse de las ventajas de instaurar alguna variante de parlamentarismo como forma de gobierno, debemos ver con mucha cautela la propuesta del PRI para reducir a la mitad las curules de representación proporcional en la Cámara de Diputados, y para eliminarlas totalmente en la de Senadores, Y es que no puede negarse que la idea presentada por César Camacho es oportuna y funcional para los fines del partido del que es líder nacional… pero que no lo es tanto para los de nuestra endeble democracia. Así pues, conviene ahondar en las motivaciones y verdaderos objetivos del proyecto priísta.
Rezago priísta
La audaz gesta reformista de Peña Nieto afectó a los socios históricos del PRI. Por esa razón, le urgían estrategias que revitalizaran sus bases populares, a fin de suplir la eventual deserción de los que le han vuelto la espalda -aunque sólo sea temporalmente mientras pasa su enojo- o de los que le pusieron un precio excesivo a su apoyo. A lo anterior súmese que los partidos a los que se alió en el Pacto por México ya corren sin ningún disimulo en la pista de la elección del 2015, asidos al pretexto de promover consultas populares como la energética y la del salario mínimo. Con ellas tienen copados hace semanas los espacios en los medios de comunicación.
Tardío ingreso tricolor a la lid electoral
Ante tales circunstancias, parecía que el PRI demoraba demasiado su aparición en una arena -la electoral- en la que no hay quien le discuta su capacidad operativa. Mas por fin hizo acto de presencia con una consulta de obvia connotación electoral que -si no violenta lo estipulado en la ley- aparecería en las boletas y contaría, de entrada, con la simpatía popular. ¿Se eligió bien el tema? Sí, sin duda; el descrédito de los legisladores es tal que la respuesta del electorado será de aprobación a la propuesta. El adelgazamiento de las cámaras además, la ofreció en campaña el hoy presidente Peña Nieto, y fue también compromiso signado en el Pacto por México.
La intencionalidad oculta de la consulta tricolor
Pero esas no son todas las motivaciones de Camacho. Hay otras, menos visibles pero bastante más redituables política y electoralmente. Vea usted, amigo lector: el recorte del número de diputados y senadores afecta sólo a los electos por vía de la representación proporcional -los plurinominales que irritan tanto a la opinión pública-, y no toca a los que lo son por la vía de la mayoría relativa, es decir, a los uninomimales que llegan por el voto directo de los sufragantes. La medida beneficia al partido mayoritario, y afecta a los partidos minoritarios cuya votación distrital suele ser exigua, pero cuya votación nacional sí les alcanza para tener representación en las cámaras.
Evolución histórica de las formas de representación
Meditemos en la cuestión de la representación proporcional, a fin de entender las causas de la introducción del concepto en el monolítico sistema político mexicano. Un breve repaso histórico clarifica el tema. En 1963, siendo presidente López Mateos, se creó la figura de diputado de partido, atendiendo -decía la iniciativa de don Adolfo- a que “…con frecuencia se ha criticado al sistema mexicano de falta de flexibilidad para dar oportunidad a las minorías, que se duelen de que un solo partido mayoritario obtenga la casi totalidad de los puestos de representación popular…”. Terminaba la era del partido único, y se sembraba la semilla de otras formas de representación.
Complicaciones de la gobernabilidad democrática
El PRI, en efecto, dejó de ser el partido único… pero se convirtió por largos años en el partido casi único. Exigido por la creciente pluralidad del país, Reyes Heroles dio entonces vida en 1977 a la representación proporcional. Empero, no fue hasta la rebelión electoral de 1988 cuando el propio Salinas firmó el certificado de defunción del viejo sistema. Ahí se inició -a mi juicio- la última etapa del lento y tortuoso tránsito hacia la democracia de nuestros días. Al liberalizar las leyes electorales, la representación popular se hizo plural y diversa, complicando las tareas de gobierno así como el ejercicio de un presidencialismo que hubo de ceder espacios de poder.
Cámaras pequeñas y manejables
Volver al antiguo status es, a estas alturas, imposible. Pero lo que si busca el PRI es reducir al máximo posible las actuales dimensiones de las puertas de entrada al Congreso. En la Cámara de Senadores tiene -cuando menos por ahora- una mayoría más o menos cómoda que le será relativamente sencillo retener, y más aún si consigue eliminar por completo los escaños plurinominales. En cambio, en la de Diputados, en razón del elevado porcentaje de curules de representación proporcional en disputa -40% del total-, alcanzar la mayoría es empresa de un alto grado de dificultad que se simplificaría notablemente si, en vez de 200, se eligieran a solo 100 pluris.
Ventajas del sistema de representación mixta
Camacho no llegó al extremo -como muchos desinformados exigen- de sólo dejar a los diputados electos de forma directa por el votante. Sería insostenible, y daría lugar al hipotético caso de que un partido con el 49.9 % de los votos no tuviera representación en San Lázaro. Por otro lado, el líder tricolor sabe bien que el control y manejo de la cámara está siempre a cargo de los diputados a los que los partidos ubican en sus listas plurinominales y son, además, los que en general, dan calidad al debate parlamentario. El punto es que el PRI por fin consiguió meterse a la batalla de unas consultas populares cuya esencia y virtud han conseguido entre todos desvirtuar.
Límites de la consulta popular
La fiebre plebiscitaria que viven hoy los partidos acabará por demostrar que la democracia directa es útil en cuestiones en las que la comunidad consultada está plenamente involucrada y debe optar, con pleno conocimiento del tema, por alguna de las soluciones que se le proponen. Mas no lo es en otros, bien porque su complejidad sólo esté al alcance de expertos y, por tanto, se halle lejos de la comprensión de la inmensa mayoría de los consultados -caso de la explotación de hidrocarburos-, o bien porque la respuesta es tan obvia y previsible que hace ociosa la pregunta -caso del aumento al salario mínimo, o la reducción de la representación plurinominal en las cámaras-.
LA FRASE
Es de Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral. Su categórico pronunciamiento se refiere a la polémica levantada por la propuesta de consulta del PRI:
“…si me preguntan si la representación proporcional es positiva en un régimen democrático, la respuesta es ¡absolutamente sí!…”
