• José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

 

  • Necesario y urgente, sacar adelante el último compromiso pendiente del Pacto por México
  • En la Tlaxcala de nuestros días, el marketing mediático ha sustituido a la buena política
  • Convertir en propaganda actos intrascendentes, demagogia para confundir a la gente sencilla

   Concluyó la tarea de modernizar las leyes que le negaban a México la posibilidad de crecer y desarrollarse. El sinuoso y largo camino parlamentario transitado para su aprobación no debe hacernos olvidar que, cuando presidente electo, Peña Nieto tuvo cuidado de crear un clima de avenencia adecuado para contruir acuerdos políticos. Muy al contrario, actuó, el sí, como estadista, convocando a los partidos a exponer sus aspiraciones a fin de que, animados de un talante conciliatorio y negociador, pactaran un marco legal que propiciase el auge futuro de la economía del país. Imposible negarle el mérito de conseguir lo que hace apenas veinte meses era impensable.

Contra la corrupción y la impunidad

 Con un manejo preciso del timing pollítico, Peña Nieto llevó a buen puerto su proyecto antes de finalizar su segundo año de gobierno, y antes también de que se inicie la batalla electoral que habrá de reconfigurar la Cámara de Diputados. Cumplido el trámite legislativo, lo que sigue es operar administrativa y técnicamente las nuevas disposiciones. Estamos pues ante otra etapa del complejo proceso; en ella se pondrá a prueba la eficiencia de las instituciones del estado mexicano… y del funcionariado que las dirige. Si no hay una ejecución proba y transparente, las reformas podrían revertirse -tal y como no pocos auguran- en perjuicio de los intereses nacionales.

Revitalización del poder presidencial

  Y ya inmersos en los prolegómenos del proceso electoral, es oportuno señalar que, en las entidades federativas que están bajo el mando político del PRI, el centro gravitacional de la política partidista dejará de habitar en las capitales estatales para mudarse a Los Pinos, con escalas en Insurgentes Sur y en Bucareli. El modus operandi tradicional del partido fundado por Calles cobrará inmediata vigencia en todas los estados de la República, pero será más patente en los que los números de la pasada elección federal no favorecieron al tricolor. La tal premisa conviene que la tengan presente quienes aspiran a ser nominados a una candidatura priísta a San Lázaro.

ANTENA LOCAL

Perversión de propósitos

  En Tlaxcala, la demagogia halló un buen caldo de cultivo. La técnica consiste en dar a un político con responsabilidades de gobierno, una imagen de sacrificada devoción por el trabajo y de preocupación infinita por el bienestar de la ciudadanía. No importa que la virtualidad nada tenga que ver con la realidad. El bombardeo de noticias sin sustancia impacta la sensibilidad de la gente, mas no sustituye a la buena gobernanza. La idea es que, aunque se haga poco… ¡parezca que se hace mucho! El daño añadido de esa patraña demagógica -es decir, atribuir a lo trivial una importancia de la que carece- es que conlleva costos que debían destinarse a menesteres de más provecho.  

Faramallas distractivas

   Sobran primeras piedras, banderazos de salida, firmas de convenios, abrazos a ancianitas, cortes de listón de obras de poca entidad, inauguraciones y clausuras de cursos infantiles, niñitos balbuceando frases de agradecimiento, premiaciones deportivas, apadrinamiento de estudiantes, y celebraciones cívicas que son más del calendario escolar que del político. Falta, en cambio, una visión realista de las carencias sociales, y genio e inteligencia para poder resolverlas. En ausencia de iniciativas talentosas y audaces, la mediocridad política oculta su incapacidad con banalidades y altas dosis de propaganda engañosa. Y a eso, lisa y llanamente, se le llama demagogia.

El caso del distraido alcalde de Tlaxcala  

   No hay que ir lejos, estimado lector, para hallar casos que ilustran lo dicho en párrafos anteriores. Pongamos el ejemplo del alcalde de Tlaxcala que, en vez de abocarse a resolver el problema de las inundaciones de la capital y la polución que ocasiona en el Zahuapan el sistema sanitario de la ciudad que gobierna, prefiere dedicarse a la grilla partidista aunque, eso sí, sin perjuicio de salir en la prensa local con cualquier motivo baladí. Tampoco se ocupa de solucionar el nudo gordiano que se hace en el trébol de acceso a Tlaxcala y que día con día se agrava, ocasionando congestionamientos y pérdida de tiempo a los pacientes ciudadanos que lo sufren. Y ahí viene la feria.

Apizaco, bajo dosis intensivas de demagogia

  Pero donde la ficción a que me refiero llega su cota más alta es en Apizaco. Siguiendo la línea de su antecesor, y quizá sin que se percate de la futilidad de las actividades que propala su oficina de comunicación, el presidente municipal ha hecho saber que está dispuesto a dar facilidades para que los afectados luchen contra ¡la plaga del chapulín! El asunto -que no desdeño en absoluto pero que no le compete- dio pretexto para la consabida foto y, por supuesto, el inevitable boletín. Y como esa, un sin fin de puerilidades que hacen pensar que, o bien no entiende de que va su trabajo al frente de la comuna, o bien que toma a sus gobernados por tontos de solemnidad.

Un edil sin personalidad ni tamaños

   Apizaco tiene bien detectados sus problemas. Para hacerles frente se requiere de personalidad, seguridad en sí mismo, y de certeza en que sus planteamientos merecen el apoyo de quienes pueden y deben ofrecérselo. Algunas soluciones se hallan aquí, y otras hay que ir a buscarlas en la capital de la República. Cito un caso: la terminal camionera debe ubicarse en un lugar más propio que el actual, convertido como lo está en un espacio repugnante. Se entiende que el asunto hay que pactarlo con los permisionarios, haciendo uso primero de su capacidad de persuasión -si la tiene- o, en última instancia, de las facultades coercitivas que tiene como autoridad municipal.

Apizaco, un municipio a la deriva

  Hay muchos temas que urgen atenderse. Uno de ellos es el libramiento poniente, obra programada por la federación, pero de arranque varias veces pospuesto. Hay que hacerse oir con firmeza hasta lograr su ejecución; la circulación por esa zona de vehículos de carga pesada es perturbadora, peligrosa y destructiva. Y de paso, algo debe hacerse para dignificar los accesos carreteros, cuyo aspecto desdice de la importancia de Apizaco. Y qué me dice usted, amigo lector, de la creciente conflictividad social de las colonias de la periferia, a las que ir por la noche es toda una aventura. Y ojalá contrate jardineros para que poden los camellones de la ciudad. Dan pena.

LA FRASE

 

  Es otra vez, de José Mujica, Presidente de Uruguay, hombre extraordinario de cuya sapiente filosofía ningún ciudadano latinoamericano debería privarse:

“El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son”

   “El Viejo”, como le llaman cariñosamente sus gobernados, predica con el ejemplo; su vida es en extremo sencilla, tanto la personal y familiar como la que rodea al protocolo propio de su condición de mandatario. Ojalá que tuviera usted, estimado lector, la ocasión de escucharle alguna vez. Es un anciano.