• José Vicente Sáiz Tejero
Tiempos de Democracia

 

  • Resultó exitosa la estrategia de exhibir en Europa los logros de las reformas mexicanas
  • El reconocimiento del exterior influirá para que en México se valore mejor la labor del mandatario 
  • La imagen presidencial será mejor aceptada… cuanto más se aleje del priísmo de museo

   La última parte de mi reciente periodo vacacional transcurrió en el viejo continente, y por casualidad fue coincidente con el inicio de la visita oficial del presidente Peña Nieto a España. Ello me permitió constatar que el reconocimiento tributado a la labor reformadora del mandatario mexicano ha sido unánime, superando con mucho a los habituales honores protocolarios que se rinden a los jefes de estado y/o de gobierno que visitan el país ibérico. En todas las instancias oficiales en las que fue recibido -las Cortes, el Palacio Real y la Moncloa-, se valoró muy positivamente la transformación modernizadora que impulsó el político mexiquense y que apoyaron -todo hay que decirlo- las principales fuerzas políticas de oposición.  

Opiniones distintas

   Contrasta ese aluvión de aprobaciones con las reservas con que la comentocracia nacional sigue acogiendo los logros del Pacto por México, tan argumentados y defendidos por este opinador desde el momento mismo del alumbramiento del ya célebre documento. Entre nosotros, amigo lector, le confieso que fue motivo de satisfacción comprobar que mis conceptos se asemejan a los difundidos -con distintos matices pero con muy pocas diferencias- por la prensa europea. En seguida cito párrafos de un editorial de El País, el periódico que nació en los albores de la transición española en oposición a los medios franquistas, y que hoy se distribuye -en versión para Iberoamérica- en varias naciones de nuestro continente.

Objetividad libre de sospecha

   “…México -afirma El País- protagoniza uno de los mayores esfuerzos reformistas, en lo institucional y lo económico, del panorama internacional de la última década. Lo es tanto por el calado del proyecto en el que está embarcado el país como por su repercusión en la economía nacional, latinoamericana y global...”. Y añade sin dubitaciones que “…el Pacto por México es, sin duda, el mejor diagnóstico de los males que han aquejado al país en los últimos años y encierra también sus remedios más viables…”. Justipreciemos esas opiniones, por cuanto son vertidas por parte no interesada y, por tanto, debe suponerse que describen con objetividad la realidad de México, país vinculado histórica y afectivamente a España.

De temores y resistencias

   La reflexión del prestigiado diario no ignora la desconfianza que despierta el antiguo priísmo. Sin embargo, hace notar que “…lejos de proceder a la restauración de la vieja política, Peña Nieto hizo del consenso -desde el primer día de su mandato- bandera de la transformación mexicana en un momento crucial, decidido a reformar instituciones y una economía atenazadas por la impunidad, la ineficiencia, la falta de competencia y la corrupción…”. Y luego advierte que “…la transformación no es fácil, como ya se ha visto en la resistencia que oponen poderes fácticos -empresariales, sindicales, partidistas, incluso criminales- para los que no bastan sólo la voluntad y las buenas intenciones…”.

Percepción errónea

   Durante la campaña que llevó a Peña Nieto a la Presidencia se le transmitió al electorado una impresión muy limitada de su persona. El candidato priísta -sujeto al enojoso tutelaje de la televisión- no parecía reunir las capacidades intelectuales necesarias para desempeñarse en una responsabilidad de tal importancia. El tropezón de Guadalajara contribuyó a que se generalizara esa sensación que hoy sabemos equivocada. En la gira europea, el mandatario mexicano cumplió a cabalidad el cometido de representar a la nación con decoro, y lo hizo con espontaneidad e inteligencia, improvisando con acierto sus discursos oficiales, y dando ágil respuesta a los medios que lo cuestionaron… sin guiones acordados ni teleprompter.

Trabajo de imagen

  Tanto por haber emprendido la gran tarea reformadora que con urgencia extrema demandaba México, como por haberla basada en un inteligente trabajo de concertación política, creo que Enrique Peña Nieto merece el reconocimiento que -por lo menos hasta ahora- le niega la opinión pública. Los sondeos, estimado lector, le dan márgenes reducidos de aprobación. El fenómeno -que tendrá que revertirse pronto- en parte se debe a una propaganda que prometió falazmente beneficios inmediatos, pero también y sobre todo, a que la imagen del presidente no ha logrado disociarse de la funesta sombra que le proyectan personajes de la vieja guardia priísta, incapaces de aceptar y entender las reglas del actual juego democrático.

 

Equilibrios razonables

  Si la crítica independiente -formadora de la opinión pública- permanece atenta a que las mayorías congresionales que se conformen para discutir y aprobar las reglas operativas de las reformas -en particular las relativas a las telecomunicaciones y las vinculadas a las diversas formas de  energía-, si está atenta, repito, a que esas dichas reglas no violenten letra y espíritu de las renovadas normas constitucionales, podrán seguramente evitarse las desviaciones y corruptelas a que tan acostumbrados nos tienen nuestros políticos. Y habrá también que deshechar las posturas obstruccionistas -generalmente demagógicas- de las minorías radicales que apuestan al descarrilamiento del proyecto transformador de Peña Nieto.

ANTENA ESTATAL

El panismo tlaxcalteca

  Llegue o no -que llegará, en forma directa o por interpósita persona- la diputada federal Aurora Aguilar a la rectoría estatal de Acción Nacional en Tlaxcala, no hay duda ninguna de que ella será la que en lo futuro defina lo conducente en materia de candidaturas panistas. El triunfo de Gustavo Madero como presidente nacional del partido azul adelantó las exequias del calderonismo, lo que significa un frenazo en las aspiraciones políticas de Adriana Dávila. Sin los apoyos que le daban en la casa presidencial, y luego en la bancada parlamentaria que lideraba el derrotado Ernesto Cordero, la senadora tendrá que asumir su nueva realidad, distinta a la que sin mayores merecimientos pudo disfrutar en el pasado.

LA FRASE

   Es de Rafael Márquez, el veterano zaguero de la Selección Mexicana. La pronunció a tan sólo dos días de que el equipo tricolor enfrente a la super favorita escuadra carioca:

“…le vamos a competir a Brasil al tú por tú…”

   Ojalá que sea así, y que por fin se supere aquel nefasto complejo que hacía que los jugadores se achicaran cuando estaban por alcanzar algún logro mayor. Un triunfo -o por lo menos un buen resultado- le vendría muy bien al ánimo de los numerosísimos aficionados al fubol que hay en este país.