Mucho se ha criticado los excesos del Ejecutivo en el Estado, las arbitrariedades y violaciones a la ley producidas por las decisiones llenas de irregularidades en el Congreso del Estado, protagonizadas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en pro del Gobernador; sin embargo, poco se ha señalado a los diputados camaleónicos que han contribuido a que tales escenarios de un ejercicio del poder abusivo y pernicioso prosperen, y donde curiosamente diputados de la mayoría de las fracciones de los partidos que, en cierta forma, simbolizan parte importante de la izquierda tlaxcalteca como lo es el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido Socialista (PS), hayan sucumbido a los encantos del poder.
La escena que la semana pasada se pudo presenciar en plena sesión del Congreso local fue de lo más deplorable, pero eso ya no sorprende, los últimos años la falta de vergüenza es una característica inherente a los diputados que han hecho un circo de las sesiones y una burla de la tarea de legislar. No, lo que de verdad llama la atención es la traición de una izquierda que ya de por sí, se encuentra en crisis en el país, y la entidad no es la excepción, con un PRD fraccionado a más no poder, donde una diputada gris más cercana al Gobernador Mariano Gonzàlez Zarur que a la militancia de su partido, fue capaz de prestarse a asestar un golpe a uno de sus compañeros de fracción para complacer al priismo en el congreso.
Es oportuno comentar que, a nivel nacional la crisis de la izquierda en México se ha recrudecido después del regreso del PRI a los Pinos, el ejemplo más claro se ha dado tras el rompimiento de Andrés Manuel López Obrador con el PRD, y más aun, las críticas de parte importante de la dirigencia de este partido contra el Peje; así como el aplacamiento gradual del sol azteca ante el PRI-Gobierno.
Ante este escenario, lo que ha llamado mi atención es algo que en este momento parece no tener demasiada importancia, pero que puede tener un significado importante, algo así como una premonición, a saber:
Para quienes viajan a México pongan atención, después de pasar la caseta que da entrada a la ciudad de México, lo que van a encontrar son bardas con consignas contra la reforma energética con el logotipo del PRD, hasta ahí suena esto lógico, pero lo ilógico es que los colores empleados son el verde y el rojo del PRI, como si estos dos partidos fueran fusionándose poco a poco.
Pareciera tal asunto un adelanto de la desaparición del PRD como partido de izquierda y el regreso de muchos de sus dirigentes distinguidos, no a las filas del PRI, sino más bien a sus viejas prácticas setenteras, cuando los partidos sólo estaban parapeto, para dar una idea de “democracia” en el país, pero que obedecían al interés del presidente de la República.
Hoy en Tlaxcala, el marianismo resulta un remedo de dichas prácticas, donde lamentablemente la mayoría de los partidos que se hacen llamar de oposición, están vendiendo su causa, están vendiendo sus “principios revolucionarios”, están vendiendo la posibilidad de aportar algo bueno al Estado, y más aun, están vendiendo la confianza que sus militantes pusieron en ellos.
Porque una cosa es que el Partido Acción Nacional (PAN) se una al PRI, y otra muy distinta que la izquierda lo haga; ya que la izquierda ha simbolizado, creíble o no, la oposición a los excesos del poder gubernamental en los últimos veinticinco años.
Tal vez López Obrador dándose cuenta de esta traición a nivel nacional, es que decidió desmarcar a la izquierda del PRD y ese es el pretexto de “Morena”, que ya se vislumbra como el nuevo partido nacional que puede quitar la representación de la izquierda en el país al PRD.
En Tlaxcala, por lo pronto, los diputados del PRD no encuentran el camino y se han ido perdiendo junto con Movimiento Ciudadano y el PS, partidos que son pequeños, pero que la alianza perniciosa con la fracción del PRI, ha provocado que hagan un enorme daño a la democracia, al respeto a la división de Poderes y a su militancia.
Ciertamente, el PRI ha sido un partido con prácticas arbitrarias y abusivas, de ahí que no es extraño su comportamiento, pero el comportamiento de los diputados que supuestamente representan la “oposición” en el Estado, ese sÍ es muy criticable, dichos partidos opositores en realidad resultaron ser más marianistas que los diputados del PRI.
Los priistas trabajan para su partido y su gobernador, eso es sabido, pero el doble discurso que hoy por hoy, manejan diputados de “oposición” es reprobable.
