• Enrique Gasga Ventura
.

A tres años de gobierno, el marianismo tiene en su haber más deudas con los tlaxcaltecas que logros que mínimamente ayuden al sostenimiento de su “tejido social” cada vez más desgastado –el cual sólo intenta brillar en el discurso-, pero prácticamente resulta opaco en la realidad, donde la desatención  a la problemática social ha sido una constante que se ha traducido en una recesión preponderantemente política y social en la entidad, que afecta gradualmente, a un número cada vez mayor de tlaxcaltecas sumergidos en la indefensión.

La comparsa nociva protagonizada por los diputados priistas y sus aliados durante la pasada inmediata legislatura, que se encargaron de frenar la agenda social en el Congreso local limitándose únicamente, según señalamientos de la reducida, pero perseverante oposición al interior del Congreso, a obedecer instrucciones del gobernador, en nada ayudó al gobierno, más bien lo perjudicó más, tras congelar toda iniciativa encaminada a buscar estrategias para aminorar los desalmados golpes propinados contra las familias tlaxcaltecas, de problemas como la pobreza, el desempleo, los pésimos servicios de salud, la ineficacia de los programas sociales, las múltiples deficiencias en el sector educativo y en general la parálisis en cuanto al desarrollo social.

Tras concluir la primera mitad del sexenio del gobierno que encabeza Mariano González Zarur, caracterizado por la incoherencia entre el decir y el hacer, donde por un lado se nos dice, palabras más palabras menos, que el “tejido social” se está reconstruyendo y que las cosas van bien, mientras que por el otro, vemos en la realidad, que los índices de desarrollo social han sido negativos, la política social está en el olvido, la inexistencia de acuerdos y la existencia de compra de conciencias al por mayor, los costos en estos temas están resultando muy elevados para una clase política sin rumbo, pero más para una sociedad que seguimos pagando, no sólo el costo de los errores o la ineficiencia del Ejecutivo, sino de un perverso ejercicio del poder.

Las deudas del gobierno para con el pueblo van en demasía, se nos debe una caja de cristal que nunca existió, donde hay miles de millones de pesos de los presupuestos aprobados para cada año que no sabemos dónde fueron a parar; no hay obras de “relumbrón”, pero tampoco obras al menos medianas, vamos ni siquiera mediocres; sólo mini trabajo “chambón” que de ninguna manera justifica el alarde con que se maneja la difusión en los medios de comunicación de supuestos logros magnificados, que no reflejan de ningún modo, los presupuestos anuales de miles de millones aprobados por el Congreso local para el Ejecutivo.

La raíz del daño resulta axiomática, no se puede tener al “tejido social” como eje rector, dejando en el olvido la política social y dejando desprotegida y sin apoyo la agenda social en el legislativo, que son los pilares para sostenerlo. Pero así lo ha hecho el gobierno mrianista.

Como quiera que sea, el gobierno está entrando en la segunda mitad de su administración, pero desafortunadamente, aún no hay visos de que el gobierno quiera virar el timón del barco hacia nuevas aguas; no se ha dado a conocer un plan “b” para corregir los errores cometidos en los primeros tres años de este gobierno, vamos ni siquiera hay una agenda social en forma.

Es importante no soslayar, por ejemplo, lo acaecido hace unos días durante el arranque de la LXI Legislatura del Congreso del Estado, donde inicialmente se conformó un bloque opositor al PRI-PVE-gobierno y a sus excesos, el denominado G-18, pero que el aseguramiento de las comisiones en el congreso para varias fracciones fueron más fuertes, y obligaron a su temprana desarticulación, donde prácticamente se dejó solos al PAC, al PAN y al PT, fracciones que en un primer intento de análisis se les ubica mediáticamente como perdedores, pero se deja de lado un aspecto importante, la constancia del PAC-PAN como oposición sobre otros partidos como el PRD, PS o MC, que en el discurso se han manejado como oposición, pero en la realidad han jugado en ambos lados, es muy significativa.

Sin ir más lejos, durante la anterior LX Legislatura, fueron precisamente los ex diputados del PAC y algunos del PAN, quienes se mantuvieron como una oposición bien definida, y fueron quienes abordaron la agenda social más nutrida, que aunque fue frenada por el mayoriteo del PRI y sus aliados, sobresale, por ejemplo, la férrea participación en tribuna para defender la agenda social durante los tres años, por parte del ex diputado Fortunato Macías Lima; así como de la ex diputada Lilia Caritina Olvera Coronel, del ex diputado, Justo Lozano Tovar y de otros diputados de estos institutos políticos que aunque hicieron una participación más etérea se mantuvieron siempre del lado opositor como los ex diputados Vicente Morales Pérez o Juan Fulgencio Torres Tizatl.

Por eso es que en la actual legislatura, no sorprende que el PAC como el PAN, hayan sido excluidos de dichas negociaciones, donde algunos medios han hecho fuerte crítica contra el diputado y coordinador del PAC, Serafín Ortiz Ortiz. Evidentemente, en tales análisis no se tomó en cuenta este factor, que bien manejado, puede traducirse a la larga durante el camino a la elección gubernamental, como un elemento que puede fortalecer el capital político de estos partidos, donde además, las negociaciones continúan y de ningún modo se descarta que con el paso del tiempo y el desgaste gradual del gobierno, el G-18 se reunifique o incluso crezca, al tiempo.

Por lo pronto, El gobernador no la tiene fácil. Para muchos al iniciar el cuarto año de administración, comienza el periodo de declive del gobierno, poco a poco llegan las traiciones y los partidos de oposición empiezan a buscar las alianzas necesarias con miras a ganar la elección gubernamental; ello aunado a la mala imagen del gobierno ante la ciudadanía, serán claves en el resultado de dicha elección, donde seguramente habrá el cobro de muchas facturas a la clase política y al actual gobierno, del cual por lo pronto, habrá que analizar, su tercer informe de gobierno.