• José Vicente Sáiz Tejero
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  • La constitución del G-18 y su ulterior aniquilamiento, primeros esbozos de la dureza de las muchas batallas que aún están por librarse
  • El acaparamiento de cargos clave en el Congreso despejó sólo temporalmente el panorama a la gestión de González Zarur
  • El PRD asumió el cuestionable papel de bisagra negociadora entre el PRI y las bancadas antagonistas al gobierno

 

Hoy por hoy, el problema político más serio que encara la administración de Mariano González Zarur no es otro que su relación presente y futura con el Congreso del Estado. Como se sabe, el electorado no otorgó la mayoría al partido que gobierna, lo que obliga al mandatario a depender de su trato con un Poder Legislativo que se integró con sólo 11 diputados del PRI, por 7 del PAN, 5 del PRD, 2 del PAC, 2 del PANAL, 2 del MC, 1 del PT, 1 del PS, y 1 del PVEM. Diez pues son los partidos que entraron al reparto de las 32 curules disponibles.

Marco Antonio Mena, personaje clave

 Tan diversa composición conforma un panorama complejo que pondrá a prueba el talento concertador de Marco Antonio Mena, en tanto líder de la primera minoría y como Presidente que también es de la Junta de Coordinación y Concertación Política. Por lo pronto, salió airoso de su primer pulso con una oposición beligerante que intentó construir un frente unido -el G18- para controlar el Congreso, con el manifiesto propósito de combatir políticamente al gobierno priísta. Empero, el G18 se desbarató con el primer cañonazo proveniente de Palacio.

       Antecedente histórico del G-18

   Al fallido G-18 tlaxcalteca lo supongo inspirado en el Pacto de Esopo, un acuerdo suscrito entre PRD, PAN, PVEM y PT el año de 1997 en casa de Santiago Creel. Aquella suma de fuerzas -pactada entre partidos minoritarios- arrebató al PRI el control de la Cámara de Diputados y propició un reparto equitativo de comisiones y puestos clave de dirección en San Lázaro, dando además -en la persona de Porfirio Muñoz Ledo- la presidencia del órgano legislativo a un partido distinto al tricolor por primera vez en la historia moderna de México,.

 Gobiernos divididos

  No puede negarse que aquel episodio vino a ser un revulsivo para el arcaico sistema político mexicano, y que ahí, justo ahí, inició la era de los gobiernos divididos. A causa de la natural inexperiencia en la práctica de la democracia de nuestra clase política, sobrevino un pasmo parlamentario que duró quince años, y que sólo pudo terminarse gracias a ese extraordinario concordato político que se llamó el Pacto por México. Pero advierto, amigo lector, que me aparto del tema del artículo, y que lo que en verdad importa es volver al momento actual.

Estrategia funcional pero difícil de sostener

  El triunfo del PRI en este primer escarceo en el Congreso tlaxcalteca entraña, paradójicamente, el peligro de adentrarse en un laberinto del que luego le será difícil escapar. Y es que, reiterar la estrategia con que arrolló el amago del G18, política y financieramente será demasiado costosa a la larga. Ha de admitirse, empero, que si el gobierno se hubiera sometido a los dictados de ese grupo, las comisiones más importantes estarían hoy en manos de la oposición, lo que representaría el peor escenario imaginable para la gestión de González Zarur.

 Frustración entendible… mas no justificable

   Como en casi todos los casos controversiales, las opiniones dependen del color del cristal con que se les mire. Si se oyen los argumentos de los grupos panistas y orticistas segregados -los dejaron casi por completo al margen del reparto- cabría entender su indignación. Sin embargo, también vale pensar: ¿no habrían hecho exactamente lo mismo de haber subsistido el G-18? ¿pueden decirse traicionados por la deserción de sus “vacilantes” asociados? ¿acaso ignoraban con qué tipo de “cemento” se cohesionan los acuerdos políticos en Tlaxcala?

 La extrema fragilidad de las alianzas

 Para desmembrar al G-18, el PRI se alió con el PRD y jaló a los diputados de los partidos morralla dispuestos a pasar por encima del pacto que suscribieron días antes. (Hubo sólo una excepción entre tanta turbiedad: la del perredista Santiago Sesín, que se mantuvo firme en su compromiso.) Como se ve, trátase en su mayoría de votos volátiles que volverán al regazo oposicionista si lo que ofrece el gobierno no sacia su sed de rentabilizar sus curules. Sería por ello ingenuo confiar en la vigencia de tratos claramente coyunturales y pasajeros.

Tras la victoria…, toca abrir la mano

   Dolidos pero realistas, los vencidos -PAN y PAC- solicitan ahora del PRI un trato menos rudo. Lo hacen en distinto tono, según el estilo personal del reclamante que sube a tribuna. Mas por encima de intemperancias y exabruptos, lo oportuno sería -preservando por supuesto los controles de la cámara- abrir espacios a las oposiciones, incluso en las comisiones de importancia. En Tiempos de Democracia, todas las voces deben oírse, porque demostrado está que obstaculizar el flujo de las ideas no hace sino aumentar la crispación política y social.

 ¿Gobierno de minoría… o gobierno de coalición?

   Mas superado el trance inicial, la inamovible realidad es que González Zarur tiene ante sí sólo dos alternativas: resignarse a gobernar en minoría, o decidirse a gobernar en coalición. La primera obliga a transitar el escabroso camino de conciliar -punto por punto- la agenda parlamentaria con los diferentes partidos. La segunda, en cambio, proporcionaría al Ejecutivo un margen suficientemente estable y amplio que permitiría dar viabilidad legislativa a todos sus programas. Todo ello, claro, a cambio, de ceder posiciones en su estructura de gobierno.

El difícil trabajo de Marco Antonio Mena

  Los próximos tres años serán de una constante cuesta arriba para el gobierno de González Zarur. En este orden de ideas, la construcción de una coalición duradera haría más expedita y sencilla su relación con el Legislativo, y daría un merecido respiro a Marco Antonio Mena, el coordinador priísta sobre el que recae, no sólo la responsabilidad de poner orden en su bancada y en el Congreso, sino también en la difícil tarea de allanar el camino a las iniciativas que emanen del Ejecutivo. Es cuestión de valorar las opciones posibles… y actuar.

Se acabó la grilla y comienza la chamba

  Asignadas las funciones que a cada integrante de la LXI Legislatura corresponden, lo que sigue es que los diputados acometan las tareas que tienen pendientes. Desde luego destacan las que derivan de las reformas constitucionales aprobadas en el Congreso de la Unión que requieren refrendo de los congresos estatales. Los aguarda, entre otros temas, el análisis de la reforma al Instituto de Acceso a la Información Pública que dota de nuevas atribuciones al organismo, y el de la reforma político-electoral que tanta polémica ha levantado.

ANTENA LOCAL

Noé Rodríguez Roldán

    Es difícil entender porque se le pusieron tantas piedras en el camino a uno de los mejores activos del PRI tlaxcalteca. Con un sólido bagaje académico y dueño de una apreciable hoja de servicios en la administración pública, al político calpulelpense nunca se le invistió de los necesarios poderes ni se le dotó de recursos para poder atender con eficacia los distintos encargos que le confío el gobernador González Zarur. Sin conocer detalles de la relación entre ambos, me limito a decir que cuesta entender que fue lo que llevó a Noé a vivir un destino tan azaroso y políticamente desafortunado.

Calvario y retiro

  Verdad es que, tras las dos derrotas electorales, su posición en el PRI estatal era insostenible. El caso es que, si se quería aprovechar su experiencia en el Congreso, ¿por qué no se le ubicó en un lugar preferente de la lista plurinominal en vez de mandarlo a librar una batalla perdida en el Distrito XIII? Se me dirá que por esa vía tampoco hubiera llegado; cierto, pero habría sido mayor su oportunidad y mucho menor el deterioro de su imagen en caso de derrota. Y si fue de Noé la decisión de jugar la segunda vez, erró rotundamente; y si acaso le fue impuesta, en él cupo rechazar el rol de víctima propiciatoria.

ANTENA NACIONAL

Los liderazgos nacionales de oposición

PAN y PRD se aprestan a renovar sus dirigencias. Aunque aún se hacen quinielas, ambos casos parecen estar resueltos. Gustavo Madero en el partido azul, y Carlos Navarrete en el sol azteca, se perfilan para, Madero, repetir en el cargo, y Navarrete, suceder a Zambrano. Ello supone que prevalecerá el talante negociador que dio vida al Pacto por México, aún cuando en la cercanía de la elección intermedia federal el discurso político relegue temporalmente las coincidencias y enfatice las diferencias que tienen entre sí.. y con el gobierno.

LA FRASE

   Es de Napoleón Bonaparte, y se me ocurre citarla al advertir la euforia que vive el priísmo tras aplastar literalmente al movimiento oposicionista en el Congreso tlaxcalteca. Dice así:

"El momento más peligroso llega con la victoria"

  A nadie le quedó duda que el tricolor se llevó de calle el primer asalto. Se trata, sin embargo, apenas del primer episodio de una batalla que se va a prolongar todo el trienio.