Ya vamos para tres años de esta administración y el cierre de antros no para, aparecen como hongos y se reproducen a mayor velocidad que los cierres, tal vez por eso surge la apreciación, equivocada, de que la mitad de los tlaxcaltecas se dedican a la trata de personas.
Tal parece que cada semana los comunicadores oficiales realizan y enfocan su mayor esfuerzo, para dar a conocer el cierre de antros, que inexplicablemente vuelven a abrir o cambian de nombres, es decir la misma gata pero revolcada.
La siguiente acción se desarrolló durante el 105 durante operativo interinstitucional.
Este fin de semana y para no variar, se informó que por encontrar diversas irregularidades sanitarias, así como por no contar con las medidas de seguridad, señalización y falta de documentación, fueroncerrados los establecimientos denominados “Palmeras” y “La Patrona”, ubicados en los municipios de Tlaxcala y Chiautempan.
El primer inmueble supervisado por las autoridades estatales, fue el denominado “Palmeras”, ubicado sobre la carretera Vía Corta Santa Ana Chiautempan-Puebla, a la altura de la población de Santa María Ixtulco, municipio de Tlaxcala.
Se supervisó a 62 personas entre mujeres y hombres, a fin de constatar que no contaran con antecedentes judiciales o que fueran menores de edad, sin que se registrara alguna novedad.
El bar fue suspendido de sus funciones, por personal de la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios de Tlaxcala (Coepris) por no cumplir con diversas normas sanitarias.
En tanto la Coordinación Estatal de Protección Civil, clausuró el establecimiento por falta de documentación y medidas de seguridad.
Simultáneamente, la célula dos se situó en el inmueble denominado “La Patrona”, ubicado en bulevar Antonio Díaz Varela, número 127, colonia Industrial, municipio de Chiautempan.
Ahí se revisó a 120 personas que se encontraban en el interior, tras la inspección, la Coepris suspendió el lugar por no contar con la documentación necesaria e incumplir con la normatividad de la Ley del Tabaco vigente en el Estado.
En las inmediaciones de los dos bares, los agentes de la Policía Ministerial revisaron 30 vehículos estacionados, a fin de constatar que no contaran con reporte de robo vigente, en ningún caso se presentó alguna irregularidad.
Participaron elementos de la Policía Ministerial y Agentes del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Estado (Pgje), de la Procuraduría General de la República (PGR), efectivos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (Sspe), de la Policía Federal.
Así como trabajadores de la Coordinación Estatal de Protección Civil, de la Secretaría de Salud (Sesa) y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Cedh).
Es cuento de nunca acabar.
Ya pasaron casi tres años y tal pareciera que nuestras autoridades judiciales y preventivas se van por la fácil, no hay investigación, menos inteligencia para la resolución o prevención de los delitos.
No es nada nuevo y todo sigue igual o peor.
Las clausuras de antros, bares y moteles han servido para engordar las carteras de malos funcionarios, sobre todo presuntamente de Cofepris y Protección Civil, quienes ofrecen sus servicios para “subsanar” deficiencias.
Alicia Fragoso, la procuradora es una gente trabajadora, pero está sola, rodada de burócratas y en más de una ocasión ha puesto el ejemplo al llegar antes que sus agentes al lugar de los hechos.
Pero lamentablemente en el trabajo de gabinete e investigación no se avanza, ahí están los casos sin resolver de los descuartizados que aparecieron en Ixtulco y Zacatelco.
Más los que se sumen de cuerpos que aparecen en las carreteras o tierras de labor que se van a la fosa común, sin lograr ser resueltos por los investigadores.
Pero esto no es nada nuevo, administraciones como la de Alfonso Sánchez Anaya dejaron amargos recuerdos, es más desde antes con ese gobierno se recuerda el crimen horrendo de la niña Petrita Huerta.
Fue sacrificada frente al edificio del internado Amarillas, hoy sede de la SSP, la niña fue violada y quemada y su asesino sigue a salto de mata, lo mismo que en el caso de Margarita Cisneros.
Ese fue otro crimen que conmovió a la sociedad, porque ocurrió a solo unos pasos del palacio de gobierno, es otro caso que sigue en el misterio, por si fuera poco hay secuestros, ejecuciones pendientes por ser aclaradas.
Pero hay robos escandalosos, acción de gavillas armadas que asaltan comercios y casas habitación a plena luz del día, lo cierto es que a diario vemos que patrullas con enmascarados ven a todos con sospecha.
En Apizaco durante noviembre y diciembre se disparan los robnos a casas habitación, sin que nadie se de cuenta de nada, opese a que existen cámaras de vigilancia por todos lados, tal parece que no operan, porque no se sabe de resultados palpables.
Por otro lado, el jefe de los estatales solo está dispuesto para lucirse a golpes, no hay interacción, y mientras se manejen por separado, es grande el riesgo de que hasta entre ellos se desconozcan y se enfrenten.
Ya se había hablado de una policía metropolitana, con mando único, que a final de cuentas llevaría a unificar criterios, a aprovechar mejor los recursos y la infraestructura.
A establecer estrategitas de respuesta inmediata, para que nuestros cuerpos de seguridad actúen como si fuera uno solo, sin divisiones, sin fronteras, para combatir a la delincuencia con un solo frente, sin corrupción.
En materia de investigación, hay que quitarse las máscaras de la simulación, hay que agilizar las investigaciones y poner a trabajar en serio a los agentes ministeriales, para que cumplan con su trabajo.
Quién sabe qué tipo de gobierno debe de venir, para resguardar verdaderamente a la sociedad.
Porque en estos momentos no es posible que al propio gobernador le roben sus llantas y que en el colmo de la delincuencia hasta a la procuradora Alicia Fragoso también la han pasado a perjudicar… PARA MUESTRA UN BOTÓN.
